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Oramos con MARÍA,
Madre de ANGOSTO
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Agosto / Sept - 2003
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María,
MADRE de ANGOSTO
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Rostro de MARÍA
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Reflexiones para la vida
Angosto durante los meses del verano es una expresión continuada
de la espiritualidad Mariana; tantas visitas personales o familiares, tantos gestos y signos siguen mostrando que es verdad esta afirmación. Y como colofón de esta temporada, nos preparamos a celebrar con gozo la fiesta de la Madre, de la Amatxo, en su NATIVIDAD, motivo entrañable y significativo para nosotros. De ahí que en esta ocasión quiero, -recordar a unos y proponer a otros-, un pequeño recorrido a las raíces de este lugar y al acontecimiento que celebramos, de forma que si os acercáis por aquí, podáis realizarlo de forma personal. Será como una pequeña PEREGRINACIÓN.
El primer lugar a visitar y donde poder pararse a rezar es la
GRUTA de la APARICIÓN. La tradición se remonta al lejano 1089: son ya muchos años; es mucha la historia callada la que conserva este rinconcito, detrás del montículo, y como nos recuerdan los documentos históricos "en el angosto de una peña" es donde descubrieron la imagen de la Virgen como consecuencia de una gran riada. Considerado milagroso tal acontecimiento, generaciones y generaciones han desgranado aquí e incansablemente aquello de "Santa María... ruega por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".
Es la primera estación de este breve peregrinación. Hoy en día,
una música suave y el murmullo del río, son los compañeros de este encuentro con la historia, con las raíces y las experiencia más vitales y profundas. Es un lugar "cargado" de tantas cosas, tantas "historias" personales, como devoción sencilla,… Es un lugar de visita imprescindible en nuestra peregrinación por este lugar.
Es bueno quedarse un rato en este "escondite": aquí son posibles
las "confesiones" más profundas, las plegarias más sentidas y vitales; aquí es posible el inicio de un camino de cambio y transformación (=conversión) y que nos puede llevar (como a tantos hombres y mujeres a través de la historia) a un ENCUENTRO GOZOSO con lo mejor de nuestra fe, a veces oculta o apagada entre tantas "cosas" en nuestra vida.
La segunda estación, sin duda alguna, es el SANTUARIO de la
NATIVIDAD de la VIRGEN. Con ese estilo recio y austero que tanto cautiva y gusta, y que, al mismo tiempo, "agarra desde dentro" al creyente orante y a la persona que va buscando el silencio y la paz. Es un lugar carismático, lleno de vida y de contenido. Recuperado hace unos años en su estilo más original y con las aportaciones que nos ofrecen las técnicas actuales, se ha conseguido un conjunto, lleno de belleza que ayuda a la serenidad y a la oración.
En este lugar, resuenan con fuerza especial los cánticos de raíces
profundas: "Cantemos romeros con fe y devoción…" ; o también el Magnificat: "El Señor hizo en mí maravillas, gloria al Señor". ¡Cuántas "historias" han escuchado esas paredes! ¡Cuánta oración sencilla y nacida desde lo más íntimo de los corazones de las personas! ¡Cuántas plegarias silenciosas en favor de las madres a punto de dar a luz, o en favor de los niños, frutos del amor de unos padres!
Aquí, sin duda alguna, te encuentras en un lugar sagrado por
excelencia. Es el momento de la nueva plegaria, que nace en el corazón y que recorre todo tu cuerpo hasta convertirse en palabras filiales ante la Amatxo, ante la Madre. Fíjate detenidamente en la inmensa belleza del rostro de la imagen de María. ¡Todo un símbolo y una LLAMADA a la contemplación!
Y en tu visita a ANGOSTO, deteniéndote un rato en estas dos
"estaciones" de tu peregrinación personal, reza y abre tu corazón a la Amatxo, a la Madre, y pídele por tantos hijos que buscan y que necesitan de su luz, de su presencia y ternura maternas.
¡Feliz visita a la Madre de Angosto!
¡Feliz estancia de paz bajo su protección!
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El HIMNO, que tantas veces
cantamos en Angosto, me parece una hermosa plegaria para que puedas utilizar siempre que lo desees, hasta aprendértela de memoria y recitarla o tararearla en cualquier momento o circunstancia. Te lo ofrecemos como Plegaria-Oración para esta temporada.
MARÍA,
MADRE DE GRACIA,
SEÑORA DE ANGOSTO.
HUMILDE NAZARENA,
RUEGA POR NOSOTROS.
HUMILDE NAZARENA,
RUEGA POR NOSOTROS.
A tu lado la noche es día
tu imagen es vida.
Tu Santuario
es hogar y alegría,
presencia divina.
Renuévanos, transfórmanos,
oye nuestro canto.
Renuévanos, transfórmanos,
oye nuestro canto.
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