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Oramos con MARÍA,
ESPERANZA y REGALO de Dios
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Agosto / Sept - 2004
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María,
ESPERANZA y REGALO
de Dios
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Rostro de MARÍA
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En estos meses, entre el verano y el inicio del nuevo curso pastoral y
escolar, los creyentes vamos a celebrar dos auténticos acontecimientos Marianos. Por un lado, la ASUNCIÓN de María a los cielos; por otro, la NATIVIDAD de la Madre. Esto es, la fiesta de la ESPERANZA (esto es la Asunción), y además el REGALO de su nacimiento, con la consiguiente fiesta de Angosto, a primeros de septiembre.
Despertar nuestro corazón y nuestra fe para vivir estos
acontecimientos marianos, es el objetivo que nos proponemos -en esta ocasión y por medio de esta reflexión- en todos los Amigos de Angosto y amantes de la Madre. Y lo hacemos convencidos de que merece la pena. Vamos allá.
La Asunción de María es una inmensa y profunda llamada a la
ESPERANZA. O si se prefiere, es un GRITO a favor de la VIDA. Por eso... ¡en cuántos lugares de nuestra tierra y geografía serán días de fiesta! ¡ Cuántas parroquias o Centros de culto bajo la advocación de nuestra Señora de la Asunción! ¡Es un hecho innegable!
Nos encontramos, sin duda alguna, ante una hermosa intuición del
corazón creyente: algo grande, profundo, algo que no termina de abarcar, es lo que queremos celebrar en este día y esta fiesta. Posiblemente, es más lo que intuye y barrunta que lo que "sabe", pero lo celebra de forma llamativa, emotiva y generalizada. He aquí la LLAMADA.
Y es que a pesar de tantas preguntas e interrogantes como la vida nos
plantea constantemente, el creyente intuye que en la Asunción se nos brinda un anticipo, en forma de Esperanza, y que nos abre a los deseos más profundos de vida y de felicidad. De hecho, al proclamar la ASUNCIÓN de MARÍA, lo que estamos expresando es que el hombre no queda reducido al sepulcro. La Asunción es el grito gozoso, como un eco de aquel anuncio vital por excelencia: CRISTO HA RESUCITADO. Y con este grito, la confirmación de que hay un futuro para todos, que ya se ha cumplido en Cristo y por Él -de un modo especial y seguro- en su Madre.
Por esto, es un grito de Esperanza, es una llamada a guardar, a vivir
su palabra y acomodar nuestra vida, como Ella, a la promesa y participar así de ese futuro de vida y plenitud.
Y porque creemos en profundidad lo anterior, a los pocos días, nos
empeñamos en celebrar la NATIVIDAD de la MADRE, como un inmenso y maravilloso REGALO de Dios para todos nosotros. Inmensa gratuidad que parte de Dios mismo, que llevará a cabo toda su obra de salvación y, en esta tarea, María, la Madre, es parte muy significativa. Y esto desde su nacimiento. Por eso, lo celebramos.
El nacimiento de María, su "cumpleaños", es para todos nosotros una
ocasión especial para decir bien alto "ZORIONAK, Amatxo", y como el mejor de los piropos "eres un hermoso REGALO de Dios" para todos nosotros. Por todo ello, ESKERRIK ASKO, bihotzez! Gracias de corazón.
Que lo vivamos y disfrutemos como hijos que se alegran especialmente de
cuanto le ocurre a nuestra Madre, porque Ella se merece lo mejor. ZORIONAK! |
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GRACIAS POR MARÍA
Gracias te damos, Padre, por los
dones
con que visitaste a la Iglesia naciente
por medio del Espíritu.
Gracias por el consejo, por la
sabiduría,
piedad, confirmación y audacia que
llegaron
después de una oración
unánime y perseverante.
Gracias por la acogida que María te
hizo
cuantas veces tu Espíritu
descendió sobre ella.
En su "hágase" creyente fue posible
que engendrase a Cristo para el
mundo.
Te bendecimos, pues, su generosidad
que se fraguó en el silencio, en esa
vida íntima,
con que fertilizaste su estéril tierra
humana,
en esa palpitación con que interiorizó
cada disposición,
con que la sorprendías.
En la Virgen orante te ofrecemos
nuestras agitaciones y fatigas.
Que tu Espíritu apacigüe
nuestra diaria lucha
y nos devuelva a la contemplación
serena del misterio. |