FEBRERO - 2005













Santa María,
del ROSARIO
"Ruega por nosotros"


Rostro de MARÍA
Los MISTERIOS del GOZO

Si el “misterio” nos invita a ir más adentro, hasta la misma profundidad que
barrunta, nosotros seguimos CAMINANDO con MARÍA para
aprender ese inmenso “misterio de AMOR” que Dios nos ofrece en
Ella
. Vamos avanzando, pues, en esta AVENTURA. El rezo y la
meditación de los cuadros del Rosario nos ayudan en esta labor.

Tras el anuncio ALEGRE del ángel a aquella sencilla muchacha de Nazaret,
que es MARÍA, Ella también se pone EN CAMINO, fiado de las
promesas de Dios
, y acude a un pueblecito de Judea. “Algo” le llama a
ese lugar y ahí descubrirá que Dios cumple sus promesas de salvación
y de vida.


2º misterio

la VISITACIÓN:
el ENCUENTRO de DOS MUJERES


Así nos cuenta el Evangelio

“... Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó
el saludo de María, saltó de gozo el niño en el seno. Isabel se llenó del
Espíritu Santo y exclamó a gritos: ¡Bendita tú entre las mujeres y
bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que venga a verme la
madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu
saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que
se cumplirán las cosas que fueron dichas del parte del Señor...”

El ser humano tiene vocación de ENCUENTRO. También los pueblos
y las culturas. Pero, al mismo tiempo,
la vida y la historia están llenas
de desencuentros y tras un desencuentro se traza una frontera, se
construye una muralla.

No se sabe cómo, pero la vocación de encuentro, en pequeños gestos,
vuelve a germinar, a menudo en el corazón de los más jóvenes
, y las
distancias se acortan, brota el diálogo, se da la comunión. ¿Por qué
caminos misteriosos conduce el Espíritu al mundo de hoy a una
experiencia de unidad?
Hay signos y síntomas que hablan de esas
nuevas presencias: Taizé, diversas y variadas ONGs, Encuentro de Silos,
...


Contemplamos el misterio

La casa de una mujer se convierte en lugar de encuentro. El saludo fue una
semilla de paz sembrada en la mañana. Estas dos mujeres se buscaron y
encontraron al Dios de la vida en sus corazones.
Las dos se anuncian
mutuamente el evangelio de la salvación
. Esta vivencia del Espíritu
compartida es lo que de verdad y radicalmente transforma sus vidas. El
encuentro en la sencillez y la verdad termina en gozo y en novedad. Isabel
y María cantan y se llaman la una a la otra con un nombre nuevo. El
misterio de Dios se hace presente en la humildad. El misterio de Dios
se convierte en canto en un clima de humildad.


Oración desde el ENCUENTRO

Gracias a ti, María, buscadora de Dios en los pobres.
Gracias, María, por enseñarnos que las pequeñas cosas son lugar de
encuentro.
Gracias, María, por presentarnos a Dios como hogar donde se crea la
familia.
Gracias, María, por tu relato de salvación compartido con Isabel.
Gracias, María, por estar llena de gracia y de vida, y seguir siendo humilde.
Gracias, María, por emprender caminos de comunión.
Gracias, María, por hacerlo todo llevando a Jesús en el corazón.
Gracias, María, por tu apertura confiada al Espíritu Santo


Plegaria y canto

GRACIAS, MADRE, POR TU PRESENCIA,
TÚ NOS LLEVAS A JESÚS.
GRACIAS, MADRE, POR TU SILENCIO,
TÚ ESTIMULAS NUESTRA FE.

Gracias, porque eres muy sencilla.
Gracias porque eres llena de gracia.
GRACIAS, MADRE, GRACIAS.
Gracias por tu vida tan callada.
Gracias porque vives la Palabra.
GRACIAS, MADRE, GRACIAS.

Gracias por tu corazón abierto
Gracias por vivir un sí constante.
GRACIAS, MADRE, GRACIAS.
Porque te abandonas en sus manos.
Porque siempre vives la esperanza.
GRACIAS, MADRE, GRACIAS.

Gracias porque tú sigues amando.
Gracias porque tú vas actuando.
GRACIAS, MADRE, GRACIAS.
Porque lo haces todo entre nosotros.
Porque tú nos quieres como a hijos.
GRACIAS, MADRE, GRACIAS.


Compromiso

En este tiempo de CUARESMA, mi conversión la voy a centrar en este
aspecto tan importante

Å Cuidaré y fomentaré los ENCUENTROS con las personas.
Å Especialmente, cuidaré algún encuentro que me cueste de manera
especial.



MARÍA, MUJER DE ENCUENTRO
DE TODOS LOS PUEBLOS, Ruega por nosotros.