Los MISTERIOS del GOZO

¡Qué milagro esconde la tierra, que se agrieta por la sed y se abre
para que en ella se asome en todo su esplendor la vida! ¡Qué
milagro encierra la historia al esconderse en ella, como un
misterio, la hermosura de Dios!
¡Qué gran misterio envuelve y
penetra el ser humano como para que el salmista exclame
sorprendido: "¿Qué es el hombre?" (Sal 143).

Nace el riachuelo del manantial escondido en la montaña. Nace la
flor de la semilla caída en la tierra. Nace un niño y todo lo
embellece. ¡Nace Dios hecho niño y el amor entra en la
historia!

Todo lo que nace es frágil, está expuesto al peligro. ¡Qué dolor
cuando la vida, apenas nacida, es abandonada! ¡Qué oscuridad
cuando la luz es escondida! ¡Qué tristeza cuando lo nuevo es
pisoteado!

Jesús de Belén, fruto bendito de María de Nazaret, nos invita
a reafirmar nuestras convicciones a favor de la vida.


3º misterio

El nacimiento del ESPERADO


Así nos cuenta el Evangelio

"... Mientras estaban allí, se le cumplieron los días del
alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió
en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en
el albergue..." (Lc 2, 6-7).


Contemplamos el misterio

Paradojas de la vida: en tres líneas, el evangelista nos describe
el "misterio" por excelencia de la historia.
Si todo nacimiento
es una obra maravillosa y que nos desborda, aquí nos encontramos
con lo que para los creyentes es algo absolutamente inexplicable:
Dios se hace hombre, compartiendo con él todas las
circunstancias del caminar humano, con sus grandezas y
limitaciones.
¡Jamás nadie se había atrevido a afirmar algo
semejante!

María mira emocionada a Jesús niño. Con ella contemplamos al que
es la Vida.
María envuelve a Jesús en pañales. Con ella cuidamos toda vida.
María acoge en su corazón, junto a Jesús, a muchos nombres. Con
ella aprendemos a levantar las vidas caídas.
María pone en un pesebre al Salvador. Con ella colocamos en cada
corazón la bendición y la ternura de Dios.
María, puesta en manos del Espíritu, permanece siempre abierta a la
acción creadora de Dios.
¡Bendita tú, María, mujer, lugar de maternidad, campo en el que la
vida emerge y todo lo embellece!


Oración desde el ENCUENTRO

Oh María, aurora del mundo nuevo, Madre de los vivientes: a Ti
confiamos, la causa de la vida.

Mira, Madre, el número inmenso de niños a quienes se impide
nacer; de pobres a quienes se hace difícil vivir; de hombres y
mujeres víctimas de la violencia inhumana; de ancianos y enfermos
muertos a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.

Haz que quienes creen en tu Hijo sepan anunciar, con firmeza y
amor a los hombres de nuestro tiempo, el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo, la
alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia y la
valentía de testimoniarlo con solícita constancia, para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad, una vida más
digna y humana para todos.


Plegaria y canto

LOS CIELOS Y LA TIERRA
EN TI SE ENCONTRARAN.
MARÍA DULCE ABRAZO
QUE EL HOMBRE Y DIOS SE DAN.

Las viejas profecías, que hablaban del Señor,
nutrían la esperanza de Israel.
La flor que nacería en tierra virginal
un hijo que sería el Emmanuel.

Quien hizo las estrellas te vino a mendigar
tu carne y tu latido de mujer.
El Dios omnipotente no quiso renunciar
al gozo de acunarse en tu querer.


Compromiso

Únete a otros hermanos y hermanas y teje con ellos una red de
apoyo a la vida.

Å Cultiva con ellos la mística de los ojos abiertos para
contemplar la belleza de toda vida.
Å Apoya las estructuras de la compasión, donde se levante lo
caído y se cure toda herida.
Å Pon tu granito de arena para que en todo lugar habitado haya
presencias alentadoras de vida.



CON MARÍA SÍ A LA VIDA.




MARZO - 2005












Santa María
del ROSARIO,
"Ruega por nosotros"


Rostro de MARÍA