EL RINCÓN DE LA CELEBRACIÓN
CELEBRACIÓN DE LA PRIMAVERA
Notas preliminares

Esta experiencia puede hacerse en un lugar
cerrado (capilla, sala de reuniones...), pero
resulta ideal para celebrarla al aire libre, en
plena naturaleza, en el contexto de una
convivencia, o de un día de excursión, ya sea
con un grupo de adultos o de niños. Puede ser
una buena oración de la mañana.

Es estupenda también para realizarla en este
contexto de final de curso, como recapitulación
y acción de gracias por todo lo vivido.

La celebración ha sido diseñada por Herminio Otero para la revista
Catequética. Presenta un esquema sencillo a partir de dos únicos y
sencillos materiales
: la canción Gracias a la vida, de Violeta Parra,
cantada por Joan Baez y una Biblia, para leer los fragmentos de los salmos
propuestos en el esquema siguiente. Evidentemente, también necesitaremos
un reproductor de CD.

Para aquellos que no dispongan de la canción, recordamos dos buenas
ideas para hacernos con canciones o músicas que no tenemos:

Contactar con la emisora de radio más cercana a nosotros (SER,
COPE...) en nuestra ciudad y pedirles el favor de que nos graben la
canción.

"Bajarla" de Internet. Cualquier joven internauta sabe hacer esta
sencilla búsqueda. No dudes en encargarle el trabajo a algún alumno
o catequizando. Tendrás la música y también la letra.

1.- CELEBRACIÓN
GRACIAS A LA VIDA

En primavera, la vida vuelve a florecer. Por eso celebramos la vida.
Comenzamos escuchando la canción con el texto delante. Al final, por
grupos o todos juntos, se puede comentar algo: qué dice, de qué va, por qué
va dando gracias a la vida... Nos centramos en el contenido de cada estrofa
que se puede ir cantando o escuchando.


1.- Aprender a ver

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros, que cuando los abro
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Ver por fuera: Hacemos un pequeño ejercicio de ver, siguiendo más o
menos los siguientes pasos:

Hacemos silencio... Respiramos hondo y despacio... Nos serenamos...
Vemos en silencio: fijamos la vista en algún espacio cercano y miramos
todo lo que hay en él y no habíamos caído en la cuenta de que estaba ahí:
formas, colores, objetos, rasgos... Nos centramos después en algún
compañero: vemos algo en lo que no habíamos caído en la cuenta antes...

Ver por dentro: El animador dirige a modo de relax imaginativo el
ejercicio. Pide que se sienten cómodos, que cierren los ojos y que se
serenen... Prestan atención a la respiración... después indica que recuerden
un lugar en que fueron muy felices. Les invita a recrearlo con la
imaginación, recordando cada detalle como si estuvieran viéndolo
realmente. Que vayan imaginando lo que van a escuchar, visualizándolo
como si estuvieran viéndolo en realidad.

Dar gracias: Damos gracias porque podemos ver. Y por lo que vemos... y
por lo que hemos visto... Pedimos aprender a ver lo esencial sabiendo que
"El Señor es mi luz y mi salvación: ¿A quién temeré?" (Sal 27)


2.- Aprender a hablar

Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me ha dado el sonido y el abecedario.
Con él las palabras que pienso y declaro:
Madre, amigo, hermano y luz, alumbrando
la ruta del alma que estoy amando.

Las palabras más bonitas: Cada uno piensa en una palabra (puede ser
primavera) que más le guste. Ha de fijarse no sólo en el contenido, sino en
la sonoridad:
amapola, golondrina... En pequeño grupo, se ponen en
común las palabras elegidas: cada uno dice por qué eligió la suya. Al final
se eligen entre todos una palabra del grupo. Con ella pueden hacer un breve
relato que anime a vivir.

Palabras dedicadas: se sigue el mismo proceso que antes, pero cada
uno elige las palabras que regalaría a sus padres, profesores o a un amigo,
o a... para decirle gracias...

Dar gracias: Empleamos las palabras que han salido.


3.- Aprender a escuchar

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que en todo su ancho
graba noche y día grillos y canarios,
martillos, turbinas, ladridos, chubascos
y la voz tan tierna de mi bien amado.

Escuchar para aprender a escuchar: Al hilo de lo que dice la
canción, hacemos un brevísimo ejercicio para serenarnos y comenzar a
escuchar: nos ponemos en una buena postura, cerramos los ojos y nos
serenamos... Respiramos conscientemente... Ponemos atención a todo lo
que se oye: identificamos toda clase de sonidos que nos llegan... Sin
juzgarlos... Ninguno nos molesta... Nos recreamos escuchando. Así
escuchamos también parte del Salmo 29 mientras vamos dando gracias

¡La voz del Señor sobre las aguas!
¡La voz del Señor está llena de fuerza!
¡La voz del Señor es esplendorosa!
En su templo resuena una sola voz: ¡Gloria!
El Señor bendice a su pueblo con la paz.


4.- Aprender a caminar

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados.
Con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos
y la casa tuya, tu calle y tu barrio.

Ver nuestra marcha: en nuestro camino por la vida encontraremos
dificultades a la vez que facilidades: después del invierno viene siempre la
primavera. Será bueno tenerlo en cuenta para no desanimarnos con las
primeras ni dormirnos en los laureles con las segundas.

Orar: Recordar lentamente cada palabra que sale en la canción (ciudad,
desierto, montaña, casa, barrio...) y repetir mentalmente con el salmo 27:
"Enséñame, Señor, tus caminos y guíame por sendero llano..."


5.- Aprender a aceptar la realidad

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto,
el canto de ustedes que es el mismo,
el canto de todos que es mi propio canto.
¡Gracias a la vida que me ha dado tanto!

Ver: El bien y el mal están unidos (risa y llanto, dichas y quebrantos, gozos
y pesares...), pero nosotros aprendemos a distinguir unos de otros y vivir
con alegría.

Dar gracias: Vemos lo bueno que hay en mí y en los demás. Y damos
gracias. Después se concluyen las siguientes frases:

Yo doy gracias a mis padres porque...
Yo doy gracias a mis amigos porque...
Yo doy gracias a mis profesores porque...
Yo doy gracias a Dios porque...
Yo doy gracias a ------------- porque...
Yo doy gracias a la vida porque...


Orar:

Señor, tú estás más allá, dentro de nosotros.
Estás dentro de cada perfume en la flor.
Estás dentro como el calor está en el fuego.
Estás dentro como el germen en la semilla.
Estás dentro como la esperanza en la fe.
Estás dentro como la muerte está en la vida.
Ayúdanos a buscarte dentro de nosotros.
Ayúdanos a ver lo bueno que tenemos
para vivir la vida con sentido
y contagiar alegría y esperanza.



Cantar de nuevo toda la canción.