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Agosto
2002
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CARTA ABIERTA
a ...
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CONCHITA, MANU, ELENA, OSCAR,...
Estimados amigos y amigas, entrañables y sufridos: mi saludo más
cordial.
Cuando me pongo a escribirte esta CARTA ABIERTA, sé que estás
descansando, aunque también es verdad que tus compromisos familiares están ahí y acaso con más fuerza que en ningún momento porque son días de convivencia más intensa y en situaciones nuevas, fuera del lugar habitual. Con todo, espero y deseo que DESCANSES, que te RECUPERES, que DISFRUTES. Te lo mereces y todos nosotros te lo agradeceremos, porque así podrás dar lo mejor a favor de nuestros hijos, de estos chavales, que son la alegría y la esperanza de nuestras vidas, pero que al mismo tiempo son nuestro mayor desafío. Estoy seguro que tú nos puedes ayudar.
Como ves, aunque sea a distancia, pienso en ti y deseo enviarte
toda la fuerza de dentro para que puedas vivir este tiempo de vacación de forma intensa, de modo que te ayude tantísimo. Y, además, al recordarte, quiero –en primer lugar- DARTE las GRACIAS por tu entrega y dedicación a la educación de los niños y jóvenes. ¡Yo te admiro desde dentro y siento una "sana envidia" por tu capacidad de sintonizar y de empatía con ese mundo juvenil! Por eso, mil gracias de corazón porque eso demuestra que tienes una entrañas de padre y madre, que no enseña ninguna escuela ni universidad, sino que la sabia naturaleza y el Dios-Creador de Amor puso en ti y que tú has sabido desarrollar de forma tan aventajada. Acepta mi agradecimiento y sigue desarrollando intensamente esas capacidades, porque serán para bien de todos.
Pero también, querido amigo y amiga, quiero sugerirte dos
dimensiones que hoy me parecen vitales y que creo que debemos trabajar con nuestros chavales y jóvenes. Las siento VITALES, aunque no los únicos, ni mucho menos. Si digo "vitales" es porque creo que afectan a la VIDA de este nuestro mundo, llamado "globalizador", y de este nuestro pueblo de Euskalerria, pero aplicable, sin duda alguna, a cualquier lugar y realidad. Permíteme, pues, sugerirte (y sugerirme) estas dos tareas inmensas, necesarias,... VITALES.
La primera tarea a desarrollar en nuestros chavales es la
TOLERANCIA. ¡Qué vulgaridad, Dios mío!, pensará alguno. Lo siento como una necesidad urgente: nuestra cultura se está convirtiendo en más intolerante que ninguna del pasado, y eso a pesar de las grandes "declaraciones oficiales" de igualdad de derechos y demás. Nuestro Gobiernos y políticos, lo quieran aceptar o no, se están erigiendo en los grandes defensores de la intolerancia, del rechazo y de la marginalidad; no necesitamos para ello más que conectarnos a los diversos medios de comunicación y en cualquier día del año (excepto durante el mes de vacaciones donde "no pasa nada" y, además, "todo va bien"). Pero es que además la realidad de cada día, de la vida familiar y social, me "huele" que está en la misma línea y actitud.
Por eso, estimado amigo y amiga, cuanto hagas/hagamos por
hacer posible el DIÁLOGO, como medio de solucionar los conflictos, incluso los mínimos; todo esfuerzo por favorecer la ACOGIDA, de estilos de ver y plantear la vida, de culturas diferentes; de SENSIBILIZAR hacia otras realidades diversas a la propia,... todo esto es una inmensa tarea y un desafío que en "cierta" medida está en tus manos, en las nuestras. ¿Lo asumiremos?
Y, unido a esta tarea, siento que está su "hermana gemela" que es la
SOLIDARIDAD: en este nuestro mundo de "macros", donde lo pequeño no tiene cabida ni lugar, donde el poder económico es el jefe supremo, ... aquí, trabajar con ahínco y sin desmayo, con gestos sencillos pero nítidos, con convencimiento y sembrando contra toda esperanza todo lo que suene y favorezca la solidaridad, es de las grandes aportaciones que puedes y podemos ofrecer a nuestro mundo del siglo XXI. Y, sin duda, es el mejor regalo que les podemos ofrecer a nuestro chavales. ¡El tiempo lo dirá! Pero no tengo ninguna duda de ello.
Querido amigo y amiga: tenemos tarea por delante ¡Pero siento
que es hermosa! ¡No sé qué arrestos tendremos para la misión! Ojalá sigas y sigamos CREYENDO que la humanidad sigue creciendo hacia el bien. Y tú y yo que somos creyentes en Jesús de Nazaret, no podemos olvidar que Él está también empeñado en esta misma labor y tenemos una promesa firme: "Yo estoy con vosotros hasta el final" (Mt 28, 20).
Buen ánimo, amigo y hermana! A afrontar el nuevo curso con
arrestos, con carga de ilusión y de esperanza. ¡Tarea queda!
Esteban
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