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ABRIL
2004
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CARTA ABIERTA
a ...
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AMATXO
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(Anciana madre, gastada por la entrega
y cansada de la vida)
Estimada madre, amatxo.
Estoy seguro de que tú nunca leerás esta Carta, principalmente porque
apenas sabes leer, además de que te falten los “medios” adecuados para ello. Pero esto no significa que vaya a decir algo que no conviniere. Sé que alguno de tus numerosos nietos puede hacerte llegar la existencia de este documento filial y entrañable.
La verdad es que no me importa el que conozcas o dejes de conocer el
contenido de esta declaración. Para ahora, ya conoces de mis sentimientos y los has comprobado en propia carne a través de tantos años y gestos. Ahora, para mí, te conviertes en un inmenso SÍMBOLO, en una PARABOLA. ¿De qué? La verdad es que de muchas cosas: de la ENTREGA y capacidad de sacrificio; del AMOR por los tuyos; de la FE sencilla y profunda en el Dios de la vida; y, ahora mismo, de la VIDA, que gastada y sin apenas fuerzas, se abre a “otra realidad”. Eres tú quien, en estos momentos, necesitas día y noche de nosotros, de tus hijos y familia, porque la “segunda niñez” se ha hecho presente en tu realidad y en tu historia. Por eso, eres esa PARÁBOLA de la VIDA que se inició, que llegó a su plenitud -y con qué fuerza y energía-, y que ahora se va apagando (en todas las dimensiones) y preparándose para otra realidad, que -seguro- será grande y hermosa, después de visto lo visto.
Y si éste es el “cuadro” que cada día descubro en mi contacto contigo,
me pregunto a qué viene toda esa parafernalia que los medios de comunicación nos “venden” de cara al próximo “Día de la Madre”, ya cercano. Y es que si no se ofrece algo grande o costoso... parece que no sirve. Y tú que ya no distingues entre las pesetas y los euros, y que ni siquiera distingues una cosa de valor de otra... ¿qué querrán que “te compre” para este día? No lo sé. A lo mejor, es que no es para ti lo que proponen, porque... supongo que no querrán decirnos que a ti ya no te corresponde el celebrar este... “DÍA de la MADRE”. Con pleno derecho, te corresponde celebrar este día y los “días” que el Dios de la vida te siga ofreciendo. Nosotros también queremos celebrar contigo. Y... además, te aseguro que nos esmeraremos en vivirlo con detalles, los que tú puedes captar y entenderlos.
Pero mi HOMENAJE de hoy quiere “pasar por encima” de este
momento puntual y hacer una cariñosa, aunque breve, CONTEMPLACIÓN DE TU VIDA, y proclamarla a los vientos, como reconocimiento público de que en personas sencillas como tú, la vida ha obrado maravillas, auténticas maravillas. ¡Claro que sí...!
Es necesario reconocer que no te resultó fácil la vida, ni mucho menos:
la mayor de una numerosa familia y huérfana desde niña, te tocó trabajar, y mucho; al contrario, la Escuela y los libros no forman parte de tu historia. Y, con todo, siempre he admirado tu capacidad para realizar cálculos y operaciones matemáticas, lógicamente en “reales” y “duros”, y tu capacidad de defenderte admirablemente en tus “pequeños” negocios caseros y de la vida. Está claro que en tu persona ha habido una capacidad inmensa de superación. ¡Qué lección... para mí, para nosotros, para tantos que quieran leer y aprender!
La POBREZA forma parte de tu vida y... ¡de qué manera! Cuántas
veces hemos recordado y nos hemos reído con el día de vuestra boda, con las dos mil pesetas prestadas por tu hermano, el marinero, y la comida realizada en casa, con la vajilla prestada y la limpieza de la misma al día siguiente “en el río”, a más de medio kilómetro de casa y eso antes de que el aita fuera a trabajar a la fábrica a su hora habitual, a ganarse el pan de cada día. Lógicamente, vuestro “viaje de Bodas” tendrá que ser “en el cielo”, porque aquí no tuvisteis oportunidad y, luego, pasado el tiempo, tampoco tuvisteis el coraje para lanzaros a esas aventuras. Lo vuestro era la familia y el trabajo, hasta la extenuación. ¡Vaya otra lección...!
Luego la vida no te resultó nada fácil. El sufrimiento y el dolor han
formado parte de tu caminar. ¡Cuánto has sufrido, en silencio, ante situaciones muy complicadas que se te han presentado...! No es cuestión de entrar en detalles, pero lo que sí es cierto es que he admirado tu capacidad de aguante ante el sufrimiento, de diverso tipo, que se ha sucedido en tu caminar, y... ¡con qué valor y entereza! He admirado tu capacidad de encajarlo, y todavía hoy se me pone “carne de gallina” al recordar aquel dicho, que tanto repetías: “es la voluntad de Dios...”. Y tú seguías adelante, a pesar de los pesares...
En los últimos tiempos, te he visto cómo te has ido haciendo más
indefensa, a pesar de tu personalidad, y más necesitada de cariño, de mimos y de cuidados. Hoy eres una persona completamente dependiente de los demás, especialmente de tu hija, Mari Carmen, que te cuida con tanta dedicación como entrega y generosidad. ¡Todo un recorrido de la vida humana el que descubro en ti!
ESKERRIK ASKO - GRACIAS, amatxo, por tu vida, por tu
dedicación, por tus “lecciones”, inmensas ayudas para mi caminar de cada día. Tú no tuviste la posibilidad de ir a una Escuela, pero tú has sido una ESCUELA para mí, creo que para nosotros, tu familia, de la que tan “orgullosa” te has sentido siempre. Eskerrik asko!
Mi regalo de este “Día de la Madre” es mi reconocimiento entrañable
y veraz de cuanto te debo y de todo lo que me has enseñado a lo largo de la vida. Además, irá acompañado de aquello que ahora mismo más necesitas: cariño, cercanía, cuidado y mimos. Es mi REGALO. Estoy seguro de que estás encantada. Del resto -y con creces- ya se encargará tu hija, además de estas cosas que yo quiero ofrecerte.
¡Que Dios te dé su PAZ para la recta final de tu vida y que
nosotros podamos seguir aprendiendo en ella! ¡Feliz caminar hasta alcanzar la PLENITUD, la que Dios mismo te ofrece y nos regala!
Esteban
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