El SANTUARIO:
"CUNA" de esta historia y de esta vida

Es innegable la importacia singular que en toda la historia y en su
significación tiene el SANTUARIO de Angosto. Esta "ermita" (como
algunos todavía hoy la siguen llamando), este Santuario, ha sido
TESTIGO VIVO, durante siglos, de la afluencia de peregrinos, en actitud
de oración y de penitencia. Aquí han encontrado fuerza para afrontar la
dureza de la vida y que en tiempos pasados ha tenido expresiones hasta
muy duras; aquí han "dejado" el peso de sus culpabilidades porque han
encontrado una hermosa oportunidad de "descargar" su conciencia en el
Sacramento de la Penitencia; aquí han elevado una súplica fervorosa y
sencilla a la Madre de Angosto, intercediendo por los suyos, por sus
campos y cosechas.

Pero, además... ¡Cuántas madres han acudido a lo largo de los siglos, a
suplicar una intercesión especial antes del parto, y cuántas han
presentado a sus criaturas recién nacidas pidiendo su protección
maternal...! No olvidemos que la Madre de Angosto es "abogada de los
partos, protectora de los niños y conservadora de los campos", como
reza el título.

La Virgen, en el sentido más profundo y creyente, es camino que lleva a
Cristo. La Madre de Angosto, a lo largo de los nueve siglos de historia,
sin duda, ha sido el camino que ha acercado a los creyentes a Cristo. Es
posible que hoy en día no diéramos por válidas algunas de las
expresiones utilizadas en ese recorrido; pero es innegable que ha sido
muchísimo el bien conseguido a pesar de todas las limitaciones
históricas.

El SANTUARIO ha sido, pues, cobijo y testigo de toda esa carga histórica
de generaciones y generaciones de hombres y mujeres de nuestros
pueblos y de nuestra tierra. ¡Es un milagro de la Providencia y de la
Madre María! Dada su importancia y significación, deseamos acercaros
un poco a esta joya de la espiritualidad Mariana.


"También las PAREDES tienen historia y vida"

Construído en estilo gótico con una estructura sencilla, nos permite
asegurar que es de la primera mitad del siglo XIV. Toda la construcción
primitiva es de piedra de sillería, con una sola nave y de ábside
rectangular. En la parte sur destaca una bella puerta gótica, como
también dos ventanas del mismo estilo. Esta es la presentación más
primitiva del Santuario que el visitante puede contemplar con más
detalle en el mismo lugar.

Con la llegada de los Religiosos Pasionistas, el Santuario, al ser de
proporciones modestas, fue ampliado en un tramo más, y en la parte alta
del mismo se colocó el coro conventual. Con la construcción del nuevo
tramo, al existir un desnivel con respecto a su primitiva construcción,
hubo que unificar el suelo en un mismo plano. Así, el Santuario había
ganado en amplitud, pero se había perdido en esbeltez. En esta misma
transformación, se modificó por completo su fachada rematándola con
un frontón de influencia neoclásica y con una leve cornisa, coronada por
una cruz. A esta época (1899–1903) corresponde la obra de mampostería.
La portada del Santuario fue sustituida por otra más grande de arco de
medio punto y sobre este se colocó el escudo de los Pasionistas.

Pero también surgió la necesidad de una nueva restauración, que nos
ofrece la forma actual del Santuario. Se llevó a cabo entre los años
1980–82. El cambio ha resultado ser sustancial en muchos aspectos,
tanto estructurales como artísticos, dándose más capacidad, ganando en
luminosidad y, especialmente, ofreciendo un conjunto de gran belleza y
que ayude al silencio y a la serenidad. Por lo tanto, en su estado actual,
se ha sabido armonizar lo antiguo respetable con lo moderno funcional.

Lo que más destaca del conjunto, es el retablo que hace como de telón de
fondo y de decoración de todo el frontis del Santuario. Consta de seis
paneles que relatan la vida de la Virgen, desde su nacimiento hasta la
Asunción, y en el centro se realza el Nacimiento de María y la bella
imagen de la Virgen de Angosto.

La Sagrada Imagen de la Virgen que preside el retablo es de una belleza
extraordinaria. La talla pertenece al tipo de las llamadas "Andra-Mari"
(Siglo XIV). Se trata de una talla de 82 cm, en madera policromada. Su
expresión es de dulzura y espiritualidad, al mismo tiempo, resultando
enormemente cautivadora y que transmite bondad, esperanza y fe.

La actual imagen de la Virgen fue restaurada para el gran
acontecimiento de la Coronación (año 1958), ya que con los siglos había
sufrido deformaciones y su policromía inicial se había ido deteriorando
por el uso y la costumbre de cada época (ropajes en diversas festividades,
mantos, etc.).

A modo de conclusión

Aparte de elementos históricos, artísticos y culturales que el Santuario
presenta, hay otros elementos que sólo la visita y la estancia reposada
pueden aportarnos a los visitantes y creyentes que nos dejamos caer por
Angosto. Su frescor impresiona, incluso en los cálidos días del verano;
su sencillez y austeridad cautivan; su conjunto religioso agarra por
dentro e invita a la oración; su música suave a lo largo de todo el día,
ayuda a la interiorización. Y más, y más.

Cada domingo, cada fiesta y cada acontecimiento es una LLAMADA a
"entrar" en ese espíritu que anima el Santuario. Las campanas
exteriores de la Espadaña que repican en cada una de estas ocasiones, son
una expresión externa y "tangible" nada más, de la gran llamada que el
mismo Santuario ha ejercido a través de los tiempos y que sigue
ejerciendo hoy en día. En tantas y tantas ocasiones lo seguimos sintiendo
y nos dejamos arrebatar por su fuerza. ¡Es cuestión de probarlo y
comprobarlo!

Con esta sencilla, muy sencilla presentación del Santuario, creemos que
os hemos ofrecido un "secreto" de este lugar, un "secreto" muy
especial, y que ha estado en la base de toda esta Historia. Seguro que esta
pobre presentación no refleja ni la profundidad ni la belleza de este
lugar de oración y de encuentro. Y es que sólo es para INVITAR a gustar
y disfrutar de este lugar sagrado. ¡Buen ánimo!