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Agosto / Sept - 2002
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CUENTO – PARÁBOLA
Un hombre se encontró un huevo de águila. Se lo llevó y lo colocó en el nido de una
gallina de corral. El aguilucho fue incubado y creció con la nidada de pollos. Durante toda su vida, el águila hizo lo mismo que hacían los pollos, pensando que era un pollo. Escarbaba la tierra en busca de gusanos e insectos, piando y cacareando. Incluso sacudía las alas y volaba unos metros por el aire, al igual que los pollos. Después de todo, ¿no es así como vuelan los pollos?
Pasaron los años y el águila se hizo vieja. Un día divisó muy por encima de ella, en el
límpido cielo, una magnifica ave que flotaba elegante y majestuosamente por entre las corrientes de aire, moviendo apenas sus poderosas alas doradas. La vieja águila miraba asombrada hacia arriba.
-«¿Qué es eso?», preguntó a una gallina que estaba junto a ella.
- «Es el águila, el rey de las aves» respondió la gallina. «Pero no pienses en ello. Tú
y yo somos diferentes de él».
De manera que el águila no volvió a pensar en ello. Y murió creyendo que era una
gallina de corral. |
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SONRISA PARA LA VIDA
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REFLEXIONES PARA LA VIDA
Ya hace algunos (bastantes) años que encontré esta parábola en uno de los libros de
Anthony de Mello. Confieso que a mí me impactó de manera especial; casi me atrevería a decir que fue el "chispazo" que despertó en mi vida el gusto y la "debilidad" por los cuentos y parábolas, por la fuerza que llevan dentro, en sus propias entrañas.
Esta parábola del ÁGUILA ha motivado muchos encuentros de grupos muy diferentes,
desde Catecumenados de Adultos, hasta Agentes comprometidos de pastoral, pasando por retiros y Ejercicios Espirituales de religiosos y religiosas. Y es que... ¡siempre me ha sugerido tantas cosas! Hoy al traerla a esta Página de Angosto, deseo ofrecer a todos los Visitantes de la misma, un ramillete de esas reflexiones compartidas con tantas personas.
El "águila" la siento todo un símbolo: grandiosidad, majestuosidad y fuerza, sus notas
más destacadas; veloz más que ninguna ave y respetada entre las corrientes de aire que surcan los cielos. Su sola presencia, toda una provocación; admirada y temida al mismo tiempo. De ahí su sobrenombre "el rey de las aves". Todo un cuadro lleno de fuerza, de poder. Pero toda esa potencialidad del águila, según la parábola, queda en ser un "pollo de corral"; esto es, casi nada comparada con sus posibilidades. Aún más, vive y muere pensando que era un "pollo de corral", al igual que las gallinas. ¡Impresionante!
Estoy convencido de que cada hombre y mujer somos llamados a ser "águilas reales". Y
también he creído que los CREYENTES y SEGUIDORES de Jesús de Nazaret estamos convocados y posibilitados para ser "águilas reales". ¡Seguro! Lo creo y lo asumo. Pero... ¡cuántas veces he renunciado a esa condición y me he conformado con algo muy vulgar y me he convertido en "pollo de corral"!
Y la verdad es que cuando NO ASUMO una vivencia personal, motivada y profunda de mi
fe, estoy renunciando (lo quiera reconocer o no) a una potencialidad de mi ser de creyente. Y... ¡cuántos de nuestros creyentes se encuentran en esta situación ...! Con esa especie de slogan "siempre se ha hecho así", cuántas posibilidades se han quedado completamente achicadas y reducidas a "mínimos históricos" (como en la Bolsa).
Éste es uno de los hechos más dramáticos que vive hoy nuestra fe y compromiso
cristianos: la vida nos achucha tanto, haciéndonos vivir tan a prisa, que no tenemos apenas tiempo (ni humor) para dedicarnos a una profundización y vivencia personal y consciente de nuestra fe y, lógicamente, nos dejamos arrastrar, nos dejamos llevar, pero en una especie de "ni fu ni fa", sin rumbo, viviendo inconscientemente. ¡Tal como suena!
Dicho de otra manera: estamos llamados a ser "águilas reales", pero nos hemos
convertido en "pollos de corral", porque hemos renunciado a nuestra ser, a los que estamos LLAMADOS y a lo que somos ENVIADOS: ser testigos de la nueva condición de hijos de la misma Familia de Dios, con todas las consecuencias. Preferimos seguir en la vieja condición de "cumplidores", más o menos, pero sin sabor a nada NUEVO. Cruda y estremecedora realidad, pero al fin y al cabo... realidad. |
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COMPROMISO DE VIDA
Prácticamente nos encontramos ante un
NUEVO Curso, tanto escolar como Pastoral. Y puede que sea una OPORTUNIDAD en mi vida.
- Tomaré parte en un grupo de
Catequesis de Adultos para madurar y profundizar mi fe cristiana y vivirla cada día con más plenitud
- Me programaré para los próximos meses
(antes de fin de año) algún Retiro o algún Cursillo con el mismo fin y como toma de conciencia PERSONAL. |