Agosto / Sept - 2003
CUENTO – PARÁBOLA

Cierta mañana Nasrudin -el gran místico sufí que siempre fingía
estar loco- colocó un huevo envuelto en un pañuelo, se fue hasta
el centro de la plaza de su ciudad y llamó a los que estaban allí.
- ¡Hoy tendremos un importante concurso -dijo-. Quien
descubra lo que está envuelto en este pañuelo recibirá de
regalo lo que está dentro!
Las personas se miraron entre sí, intrigadas, y respondieron:
- ¿Cómo podemos saberlo? Nadie aquí tiene poderes de
adivino
.
Nasrudin insistió:
- Lo que está en este pañuelo tiene un centro que es amarillo
como una yema, rodeado de un líquido del color de la clara,
que a su vez está contenido dentro de una cáscara que se
rompe con facilidad. Es un símbolo de la fertilidad y nos
recuerda a los pájaros que vuelan hacia sus nidos. Entonces,
¿quién puede decirme lo que está escondido?

Todos los habitantes pensaron que Nasrudin tenía en sus manos
un huevo, pero la respuesta era tan obvia que nadie quería pasar
vergüenza delante de los otros. Porque ¿y si no fuese un huevo,
sino algo mucho más importante, producto de la fértil
imaginación mística de los sufís? Un centro amarillo podía
significar algo del sol o el líquido de alrededor tal vez fuese
alguna preparación de alquimia. No, aquel loco estaba queriendo
que alguien hiciera el ridículo. Nasrudin volvió a preguntar dos
veces más, pero nadie se arriesgó a decir algo impropio.
Entonces él abrió el pañuelo y mostró a todos el huevo.
- Todos vosotros sabíais la respuesta -afirmó-. Y nadie quiso
traducirla en palabras
.

SONRISA PARA LA VIDA
REFLEXIONES PARA LA VIDA

Le he dado "vueltas" a esta parábola y siento que refleja, de una
manera significativa, al hombre y a la mujer de nuestra cultura,
de nuestra realidad occidental; y, también, al "creyente" de
nuestro entorno, de nuestras comunidades, las más cercanas a
nosotros.

Y es que, HOY, la cultura nos invita a encontrar razones de
todo
. Nuestra sociedad ha pasado de "aceptar" todo o casi todo
sin rechistar porque... "así es", "así ha sido siempre", a tratar
de encontrar las múltiples y, a veces, complicadas explicaciones
para saber todo y así... poder dominar la situación,
controlarla
.

No hay evidencias; casi hemos renunciado a la espontaneidad
y, con ello, no sé si no hemos perdido la capacidad de
contemplar
, con naturalidad y con gozo, sin "segundas", lo que
nos ocurre en la vida, lo que se nos ofrece, lo que se nos da
.
Parece que si no es algo calculado milimétricamente, no es
válido. Estamos matando la ESPONTANEIDAD y la
naturalidad.
Posiblemente.

Contemplar un atardecer sereno, sin prisas, con esa mirada
profunda y como "leyendo" cuanto en él se me ofrece, sin buscar
tanta "explicación"; gustar de una relación amistosa y cercana
con esa persona que te necesita y le necesitas, viviéndola de
forma absolutamente gratuitamente, "porque sí"; jugar y gozar
con ese juego, casi como niños, niños que disfrutan de cada
nuevo paso dado hacia delante; serenar mi interior ayudado por
esa música que tanto me dice y esa lectura que tanto me abre a
nuevas dimensiones y sorpresas... aunque en ocasiones no tengan
explicación "lógica"...

Y si a todo esto añadimos que la cultura nos invita a ser
"segurones", a no arriesgar nunca
, especialmente en todo lo
que afecte "a mí": mi comodidad, mi seguridad, mi círculo más
cercano... No arriesgar, también por no hacer el ridículo (como
nos muestra la parábola); ese miedo espantoso a que se rían de
mí, a ser el "centro", pero -en ese caso- chirigotero del grupo... Y
entonces... me retraigo, me autoreservo y me "achico". De nuevo,
termino matando la ESPONTANEIDAD ante la vida, ante
las situaciones, ante las relaciones
, ante... lo más vital y
natural.

Ganar en SENCILLEZ, en naturalidad; evitar tanta
explicación complicada que al final termina envolviéndome y
complicándome...
es una ASIGNATURA PENDIENTE en mi
vida como persona y como creyente. Porque no puedo olvidar:
DIOS se MANIFIESTA en lo cotidiano, en lo de todos los
días, en las cosas y situaciones sencillas, en los momentos
menos esperados... Pero sólo los sencillos son capaces de
descubrirlo y disfrutarlo, sólo de ellos es el "Reino de los
cielos".


COMPROMISO DE VIDA

Seguramente mi vida necesita
ganar en "frescura", en
sencillez, en sensibilidad
ante
lo cotidiano, lo de todos los
días...

- Me ejercitaré en la
contemplación
, disfrutando de
una flor y de su vida, su color y
su lenguaje; mirando a un
animalito pequeño y débil y sus
movimientos para caminar y su
afán por vivir; embelesándome
ante el sueño plácido y
tranquilo de un niño, de su
respirar, de sus "tics"
espontáneos y naturales, etc...

- Contemplaré también la
VIDA, la mía
, la nuestra;
miraré los acontecimientos de
cada día y trataré de descubrir
la PRESENCIA de Dios en
esa historia
y haré un esfuerzo
por acogerle como presencia
buena y positiva.

- Y como creyente, terminaré
ese momento de
contemplación con una
PLEGARIA
o un canto de
alabanza, de acción de gracias
por lo vivido, por lo
descubierto y experimentado.