ABRIL - 2004
CUENTO - PARÁBOLA: "Un anillo de compromiso"

El muchacho entró con paso firme a la joyería y pidió que le mostraran el
mejor anillo de compromiso que tuviera. El joyero le presentó uno. La
hermosa piedra, solitaria, brillaba como un diminuto sol resplandeciente. El
muchacho contempló el anillo y con una sonrisa lo aprobó. Preguntó luego
el precio y se dispuso a pagarlo.

-¿Se va usted a casar pronto?, le preguntó el joyero.
- No, respondió el muchacho. Ni siquiera tengo novia.

La muda sorpresa del joyero divirtió al comprador.
- “Es para mi mamá, dijo el muchacho. Cuando yo iba a nacer estuvo
sola; alguien le aconsejó que me matara antes de que naciera, así se
evitaría problemas. Pero ella se negó y me dio el don de la vida. Y tuvo
muchos problemas. Muchos. Fue padre y madre para mí, y fue amiga
y hermana, y fue maestra. Me hizo ser lo que soy. Ahora que puedo le
compro este anillo de compromiso. Ella nunca tuvo uno. Yo se lo doy
como promesa de que si ella hizo todo por mí, ahora yo haré todo por
ella. Quizá después entregue otro anillo de compromiso. Pero será el
segundo”
.

El joyero no dijo nada. Solamente ordenó a su cajera que hiciera al
muchacho el descuento aquel que se hacía nada más a los clientes
importantes.



SONRISA PARA LA VIDA
REFLEXIONES PARA LA VIDA

En estos días, en nuestros “potentes” e influyentes medios de
comunicación, ya se presenta el “Día de la Madre”, invitando -cómo no-
a consumir mucho y bueno a favor de esta noble causa, ¡que lo es sin
duda...! Aquí nos encontramos “envueltos” y “pillados” por esta
propaganda que nos bombardea constantemente
. ¡Ahí es nada!

En medio de estas “imágenes e invitaciones”, me encuentro con esta
hermosa y sugerente parábola. Hoy la ofrezco como HOMENAJE a
tantas madres, a nuestras amatxos
, que se hallan o no en la situación que
se nos presenta en la parábola, se merecen ese “ANILLO de
COMPROMISO” y más que lo que nos ofrecen todas las
propagandas del mundo
. De ahí que este “pequeño” homenaje, cargado
de cariño y de reconocimiento, es una muestra filial y una declaración
pública por su capacidad y su entrega generosa.

Ahora, cuando la sientes y la descubres tan indefensa y necesitada, en
medio de su enfermedad y de los años,
te gustaría agasajarla y llenarla
de lo mejor. Y la experiencia y la vida te “grita” que lo puedes llevar a
cabo y con creces: la cercanía y la ternura, esa paciencia sin límites en su
incapacidad y limitación, esos mimos tan “tontos” como hermosos... son
expresión del amor más puro y pequeña respuesta de todo lo que ella
ha sido en tu propia existencia y caminar.

He aquí el hermoso homenaje que podemos brindar y ofrecer a
nuestras madres y amatxos en este año 2004 y en su día. No seré yo
quien diga que no haya que regalarles “otras cosas”. Pero todos vosotros y
vosotras coincidiréis conmigo en que si no se da “lo otro”, esas “otras
cosas” no son lo que parecen ser. O... ¿no? Y, además, posiblemente
también estemos de acuerdo en que
es más difícil darles ese “lo otro”
que esas “otras cosas” (léase, regalos...). He aquí el dilema!



COMPROMISO DE VIDA

Me encuentro a unas jornadas del “Día
de la Madre”
(al menos, a nivel social y
cultural de nuestro entorno). Creo que es
una hermosa oportunidad para vivir y
expresar algo bonito.

- Me plantearé cómo vivir “este
día” (acaso, “esta temporada”),
respecto de mi madre (o la madre de
mis hijos): aprender a “leer” en su vida
y en su entrega, en su capacidad de
sacrificio y de generosidad...

- ¿Qué ACTITUDES tendría que
vivir, trabajar y cambiar
con
respecto a ella (o “a ellas”)? Ponerles
nombre y colocarlos en “orden de
preferencia”.

- Comentar con los míos
(hermanos/as...) para agasajar EN
COMÚN con un sencillo regalo a
nuestra amatxo: puede ser todo un
“Ejercicio de fraternidad”.