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UN GRITO DE VIDA
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Noviembre se estrena con dos fiestas importantes: Todos los Santos, y
como una estela que nos deja esta apoteosis o celebración triunfal, la memoria serena, esperanzada y agradecida, la fiesta de nuestros difuntos, de esos seres queridos que formaron parte de nuestra vida o nos la regalaron.
“Todos los Santos” es una fiesta triunfal, apoteósica. No nos deja
pasmados mirando al cielo. Si miramos al cielo es para dar espacio a lo que ya sospechaba nuestra mente, a los sueños del corazón y a los presentimientos que inquietaban nuestros instintos.
La mirada al cielo nos remite a la tierra. Y es
aquí, desde mi mirada al cielo, por lo que a
mí me gusta confesarme y presumir del
materialismo más radical. Y lo hago empujado
por mi fe en Dios Creador y Padre y con la
fiesta de Todos los Santos a la vista.
Mi materialismo es tan radical que creo que la
materia es más que lo que nuestras manos
tocan y nuestros ojos ven. Y creo que este
cuerpo que se va gastando día a día, va
construyendo al hombre al compás de ese
desgaste. Como la placenta cumplió su función al servicio de la vida del
hombre, y quedó como un despojo al nacer el niño, así el cuerpo material del hombre queda como despojo, que ya ha dado lo suyo. Creo en la materia hasta confesar que la vida no es para la muerte; sino la muerte para la vida.
Va una fábula: “El diálogo de los gemelos”.
<<Se les cumplieron los días en el vientre de su madre. Un escalofrío de
muerte los sacudió: ¡la placenta se está rompiendo!
- Se acabó nuestra vida, se acabó todo, ya no volveremos a sentirnos. ¡No!
- ¡Sí!
- ¡No!
- ¡Viviremos mejor!
- ¡No!, ¡llegó el fin!
- ¡No!
- ¡Sí! ¿Quién te lo ha dicho?; nadie ha vuelto al seno de su madre para
contarlo!
- ¡Presiento una vida nueva!
- ¡Presiento la muerte!
- Siento una caricia!; nos espera una caricia y un regazo de madre. Vamos
afuera. Hemos crecido a la vida mientras se nos cumplían los días; ¡vamos a nacer! Hay otro mundo más allá de este mundo acuoso de esta placenta. Cómo lo sabes.
- Nadie ha vuelto de allá.
- Que tonto eres ¡calla! ¿no lo presientes en el tirón de la vida para salir
afuera? No aparecimos en este seno para morir, sino para nacer. Cada día nos hemos estado naciendo, no muriendo. La vida llama a la vida cuando uno se ha ido llenando de vida.>>
El mes pasado escuché algo sorprendente. Falleció Ricardo, un hombre a
quien todos los que le conocíamos le tuvimos como un hombre entero de arriba a abajo: un creyente sin ambigüedades. En menos de un mes un cáncer fulminante acabó con él. Consciente de su muerte inminente se preparó a conciencia. Después de recibir la unción de los enfermos, se volvió a su mujer y a sus cinco hijos con una petición: “que mi funeral tenga aire de pascua; es el gran día para mí, el día del encuentro maravilloso con Dios. Yo sigo estando con vosotros, de otro modo, claro”.
Hay un materialismo miope que nos bloquea la mirada y nos impide ver
más allá de lo comprobable. ¡Qué pobre queda el amor, y qué desierto el corazón que sólo acepta lo que pueden tocar las manos o mostrarse ante los ojos!
Y hay un materialismo, que yo llamo radical, que ha descubierto que la
materia es más que materia, que el núcleo de la materia no es materia; y el hombre, más que este cuerpo. Con esta fe la materia y el tiempo y la vida son enaltecidos.
Esta fe me lleva a gritar al paso de los años. ¡Yo no me estoy muriendo;
me estoy naciendo!
La fiesta de Todos los Santos es la fiesta de la pascua, de la cosecha, de
la materia florecida, del tiempo convertido en eternidad. Por eso veo tan importante la materia y el tiempo cuando miro al cielo.
Mario Melgosa
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Presiento una vida
nueva... nos espera una caricia y un regazo de madre... No aparecimos en este seno para morir, sino para nacer... La vida llama a la vida cuando uno se ha ido llenando de vida. |