"UN REGALO DEL CIELO"


UNA MADRE ES UN REGALO DEL CIELO

María es una mujer con muchos dolores y alegrías de madre.

En una hora muy oscura, cuando parecía que todo se venía abajo, Juan
escucha unas palabras que han hecho historia: “Mujer ahí tienes a tu
hijo”
; y mirándole al discípulo continúa: “Ahí tienes a tu madre”. Fue
como un testamento para un traspaso de maternidad.

Dígase lo que se quiera de estas palabras,
ahí está la historia de veinte siglos que
hablan de mil detalles maternales. La
historia de cualquier madre es la historia
de mil cuidados y providencias. Un regalo
del cielo.


LA PROFECIA SE HA CUMPLIDO

Admiro el atrevimiento del evangelista
san Lucas al poner en boca de María la
profecía “dichosa me dirán todas las
generaciones, porque el Poderoso ha
hecho obras grandes por mí; su
misericordia llega a sus fieles de
generación en generación”. Otra vez
con la historia en la mano, comprobamos
que la audaz profecía se ha cumplido. María es -ahí están los hechos- la
mujer destinada por Dios a hacer cosas grandes “de generación en
generación”
. La comunidad cristiana ha sentido su protección maternal
hasta el milagro. Los milagros pertenecen a la historia de cualquier madre,


EL SECRETO DE SU GRANDEZA

Los evangelios dicen poca cosa de María, van por otra línea. Pero lo
poco que dicen es sugerente e inspirador. Una clave nos descubre el
misterio de María; nos la dejó otra mujer. “Bendita tú, entre las mujeres,
feliz porque le has creído a Dios”
. Pero no resulta fácil creer ni para ella
ni para nosotros. La vida cada día nos trae mil preguntas.

Para conocer a María, no es bueno empezar a admirarla por sus títulos de
grandeza -títulos de gloria o títulos pascuales- sino empezar por conocerla
como una mujer de Nazaret, que sueña, lucha la vida de cada día, que
sufre y ama; y se hace preguntas y confía al cielo su futuro, rico en
promesas, pero por caminos oscuros que no parecen llevar a ninguna
parte. De ella aprendieron nuestras abuelas a hacerse fuertes y a decir en
sus días oscuros: “Dios sabrá por qué”.


LA MUJER DE LOS MIL NOMBRES

Y de los mil relatos. Y mil rostros.

A lo largo de 20 siglos y a lo ancho del mundo, la comunidad cristiana ha
ido celebrando con mil nombres a esta mujer Nazarena. Cada uno de estos
nombres guarda mil historias. TÍTULOS DE PASCUA GLORIOSA: la
Asunción, María Reina... MEMORIAS DE SUFRIMIENTO: Virgen de la
Soledad, de los Desamparados, de la Piedad, de los Afligidos...
NOMBRES TEOLÓGICOS: Templo del Espíritu Santo, Madre del
Salvador... NOMBRES TEJIDOS DE AGRADECIMIENTO Y DE
SÚPLICA ANHELANTE: Salud de los enfermos, Refugio de los
pecadores, La Milagrosa, Reina de la Paz... NOMBRES MATERNALES
florecidos en la fe y la esperanza filiales: Virgen de la Esperanza, Virgen de
la Caridad... NOMBRES LOCALES: Lourdes, Fátima, Estibaliz, Angosto,
Begoña, Aránzazu, Nagore, Leire, Uxue,... Es interminable la onomástica
mariana que muchas madres han elegido como una bendición para sus
hijas: Rosario, Carmen, Pilar…

Como una virgen-madre del Camino, también su rostro ha tomado los
rasgos de los caminos y los pueblos: en los bellísimos íconos, en la
pintura paleocrístiana, de sobrios rasgos románicos y góticos, imágenes
renacentistas, barrocas, modernas... En rostros blancos, aceitunados,
negros... de los cinco continentes.



Mario Melgosa




No hay mujer en la
historia con más
rostros y más cantos,
y cuyo nombre haya
estado en más labios
ni en más corazones.

María ha sido -y el
pueblo cristiano lo
sabe- una historia de
gracia de generación
en generación. La
profecía de Lucas se
ha cumplido.