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ABRIL
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CONOCE ANGOSTO, CONOCE SU VIDA
ANGOSTO... "vuestra CASA"
Hemos oído reiteradas veces que la Cuaresma
es un camino hacia la Pascua. En ella
hemos sentido la necesidad de experimentar a
Dios. Pero nos hemos dado cuenta de
que, aunque lo hemos ido conociendo,
todavía tenemos que purificar y renovar más
lo que el Señor significa en nuestras vidas.
Por eso, nosotros, en lugar de programar unas
vacaciones como lo exige la moda, vamos a
desprogramarnos para abrirnos a la novedad de Dios.
El nos dedicará estos días una palabra personal a cada uno de nosotros;
óyela, vívela desde la mayor sencillez, no te encasilles pensando que ya lo sabes todo porque has vivido muchas “Semanas Santas y Pascuas”. Date cuenta de que Dios crea cosas nuevas cada día para los que esperan y le buscan.
Haz oración contemplando
el rostro de Jesús
Ä MIRALE EL DOMINGO DE RAMOS,
lleno de alegría, recibiendo las alabanzas
de los que salieron a su encuentro.
Ä MÍRALO EL JUEVES, sereno, dulce, servicial.
Ä MÍRALO EL VIERNES, maltratado, herido,
desfigurado.
Ä VÉLALO EL SÁBADO, en el silencio del sepulcro.
Ä GOZA EL DOMINGO RESUCITADO Y lleno de esplendor.
Nosotros creemos en la Resurrección, nosotros creemos en la Vida. Por
eso sentimos que hoy sale Alguien a nuestro encuentro para decirnos:
¡Alegraos!
Es la alegría que nace de la Pascua, porque estamos en Pascua y queremos
vivirla en plenitud en este mundo en el que parece que ha entrado un virus que va destrozando todo lo religioso, donde la gente sólo quiere una religión “a la carta”.
Que el Señor
te llene de su Espíritu, para
que desde tu experiencia
puedas llegar a testimoniar:
¡”He visto al Señor. ALELUYA”!
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