¡ESTO ES UN ESCÁNDALO!


EL 10 DE JUNIO, los ministros de finanzas del llamado G8 -integrado por
los ocho países más ricos del mundo-, anunciaron a bombo y platillo un
alivio de la deuda de algunos países que reciben ayudas para su desarrollo.
Se trata de la anulación de una parte de la deuda externa de 18 países
pobres, muy adeudados, por importe de cuarenta mil millones de dólares.

Al oír la noticia, me pareció una señal de que algo cambiaba; de que estos
países ricos se habían dado cuenta de que no se podía seguir explotando a
la mayor parte de la humanidad, que es lo que ahora hacemos, en beneficio
de unos pocos (entre los que estamos nosotros).

Ha llegado a mis manos un artículo de un acreditado periódico mensual, en
el que bajo el título de “El espejismo de la ayuda para el desarrollo”, se
aclara la cuestión y, de golpe y porrazo, me devuelve a la realidad más pura
y dura. No es que sea mentira lo primero; no. Pero añadamos -para colocar
las cosas en su sitio- que esos 18 países no representan más que el ¡¡¡5%!!!
de la población total de los países en desarrollo. Y que el número total de
países en lista de receptores de ayuda es de 150. 0 sea, que hablamos de 18
contra 150.

Además esta ayuda no va prioritariamente a los países que más la necesitan
-que sería más natural-. sino a aquellos que más les interesan, por motivos
estratégicos, a quienes les perdonan. Es más, en el curso 2002-2003, sólo el
41 % de estas ayudas se dirigieron a los 50 países menos avanzados. ¿
Dónde fue el resto?

Por un lado. esta aclaración pone un poco las cosas en su sitio, y desde
luego permite afirmar, sin duda alguna, que bajo este tipo de titulares o
parecidos, lo que se esconde es la tacañería del Norte (de nosotros)
respecto del Sur, de los países que mendigan la ayuda para subsistir.

Pero, por otro lado, también permite ver qué fácilmente podemos ser
manipulados por los titulares de los periódicos, o por los reportajes de la
radio o de la televisión. Poca gente es la que investiga, busca, se informa
sobre lo que hay detrás de un titular de este estilo. Incluso podemos pensar,
como yo pensé, que los gobernantes más poderosos del mundo estaban
cambiando. ¡Ah!, y os recuerdo que a ésos, a los gobernantes, los elegimos
nosotros. Cada uno en nuestro rincón, desde luego, pero todos ellos son
democráticamente elegidos por ciudadanos libres, como tú o yo.

ENLAZO LA ANTERIOR NOTICIA con la que se produjo el 6 de julio en
Singapur, día en el que el Comité Olímpico Internacional asignó la
organización de los juegos del año 2012 a la ciudad de Londres, en
detrimento de candidaturas como las de Madrid o París.

Es ésta otra de las informaciones en las que, apelando a sentimientos
nacionalistas, en todas partes se olvidan lo que supone económicamente.
La experiencia demuestra que los Juegos Olímpicos suelen dejar deudas
que luego pagan los contribuyentes. Montreal en 1976, por ejemplo, generó
una deuda de más de 20 años. Los de Atenas, en 2004, dejaron un déficit
público que aún están pagando sus ciudadanos, etc. Leía hace poco que la
candidatura de París se había gastado ¡sólo en su preparación! 27 millones
de euros. Sí, sí, ¡27 !... para empezar. ¿Y la de Madrid?

No es que me guste especialmente llenar de números estas sencillas
reflexiones que hago cada mes, pero a veces, como ahora, me resulta
imposible evitarlo. Sencillamente me da rabia que se nos utilice a los
ciudadanos, informándonos a medias y sólo de lo que conviene, para que
se lucren “los de siempre”: patrocinadores, medios de comunicación,
grupos económicos, empresas de todo tipo.

ME LLAMA LA ATENCIÓN que mi Iglesia no haya levantado la voz para
denunciar este tipo de “tomaduras de pelo”, y dejar las cosas claras. A
esto llamaría yo “orientar y formar conciencias”. Nadie ha alzado su voz
para decir que esos dineros se pueden emplear en responder a las
necesidades sociales de la población, que desde luego no son la
construcción de un estadio olímpico, en un barrio en el que antes habría
que solucionar otras cosas. Por poner algún ejemplo, “detalles” como un
transporte público adecuado; una atención sanitaria mejor, en la que entren
los tratamientos para todas las enfermedades que hay en nuestro entorno;
una mejora en la posibilidad de acceder a la vivienda; al trabajo digno, fijo y
para todos; a que en el barrio todos coman, al menos una vez al día. Y
nosotros, como París. “vendiendo la moto”.

En la Unión Europea hay 20 millones de parados y alrededor de 50 millones
de pobres. ¿Por qué no empezamos por ahí, por garantizar que vamos a
luchar hasta que se erradique la pobreza en nuestro país y en el mundo, y
luego organizamos lo que quieran? Pero lo primero es lo primero ¿no? ¿0 es
que estamos ciegos y mudos y no nos hemos enterado de las necesidades
que hay? Porque si alguien tiene dudas, por favor, que pregunte en Cáritas
de su parroquia o de su Diócesis y verá cómo le ponen al día en un abrir y
cerrar de ojos.

Me vienen a la cabeza aquellas palabras de Jesús de Nazaret:
“Forzosamente los escándalos van a llegar, pero ¡ay del hombre por
quien llega el escándalo!”
Y para mí esto es un escándalo.


Y tú, ¿qué opinas?


Juan Antonio Fernández