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CAMPESINO SENTADO
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Un día, al atardecer, un campesino se sentó a la puerta de su casa a tomar el
fresco. Por delante serpeaba el camino en dirección al cercano pueblo.
Pasó un hombre, que al divisar el campesino sentado, pensó para sí:
- «Este hombre es un perezoso. No trabaja y se pasa el día sentado a su
puerta sin hacer nada».
Y siguió de largo.
Luego pasó otro caminante en dirección al pueblo, y al ver al campesino
sentado, pensó para sí:
- «Este hombre es un mujeriego. Está todo el día sentado junto al camino
para ver pasar a las muchachas y alternar con ellas».
Y siguió de largo.
Pasó otro viajero en dirección al pueblo, y al ver al campesino sentado a su
puerta, pensó para sí:
- «Este hombre es muy trabajador. Ha trabajado todo el día, y ahora, al
caer la tarde, se toma un merecido descanso».
Y siguió su camino.
MORALEJA:
En realidad, no podemos decir mucho del carácter y costumbres del
campesino que se sentó a la puerta de su casa. Pero sí podemos decir algo de los tres hombres que pasaron por el camino: del primero podemos decir que era un perezoso; del segundo podemos decir que era un mujeriego; y del tercero podemos decir que era un hombre muy trabajador. |