EL CIEGO Y EL COJO
Un día de verano, en un bosque muy concurrido, se declaró un incendio.
Todos huyeron despavoridos y asustados. Se quedaron solos un ciego y un
cojo. Agarrotado por el miedo y dando tumbos, el ciego se encaminaba
precisamente hacia el frente del incendio.

- ¡En esa dirección, no!, gritó el cojo. ¡Terminarás entre las llamas!

- ¿En qué dirección, entonces?, preguntó el ciego lleno de angustia.

- Yo puedo indicarte el camino, respondió el cojo, pero no puedo
correr. Si tú me cargas sobre tus hombros, podremos escapar los dos
mucho más de prisa y buscar un lugar seguro.

El ciego siguió el consejo del cojo y se salvaron los dos juntos.