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CUIDAR LOS CABALLOS
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Maestro y discípulo caminan por los desiertos de Arabia. El
maestro aprovecha cada momento del viaje para instruir al discípulo sobre la fe.
- «Confía tus cosas a Dios -dice él-; Dios jamás abandona a
sus hijos».
De noche, al acampar, el maestro pide al discípulo que ate los
caballos a una roca cercana. Él va hasta la roca, pero recuerda las enseñanzas del maestro: «¿Me está poniendo a prueba - piensa-. Debo confiar los caballos a Dios». Y deja los caballos sueltos.
Por la mañana, el discípulo descubre que los animales han
huido. Enfadado, busca al maestro.
- «No sabes nada sobre Dios -protesta-. Le encomendé el
cuidado de los caballos. Y los animales no están allí».
- «Dios quería cuidar los caballos –responde el maestro-.
Pero, en aquel momento, necesitaba tus manos para atarlos». |