LOS MONJES DEL DESIERTO
Cuentan las viejas crónicas que, hace muchos años, vivían en el desierto
ciertos hombres dedicados a la oración y al trabajo de cada día; lo hacían
todo en medio de gran silencio y humildad. Eran los monjes del desierto.

En cierta ocasión, dos ancianos, el abad Poemen y el abad Agatón,
llevaban muchos años compartiendo la misma celda sin reñir nunca. Y un
buen día Poemen dijo:
- «¿Y si tratáramos de reñir como he visto alguna vez que hacen los
demás?».

Y el abad Agatón le contestó:
- «El caso es que no sé cómo se hace para reñir».

Entonces el abad Poemen le dijo:
- «Fíjate; yo pongo un ladrillo entre nosotros y digo: "éste es mío"; y
tú dices: "no, es mío", y después empieza la riña».

Así, pues, sentándose, colocaron un ladrillo entre ellos y uno de ellos dijo:
- «Éste es mío».

Y el otro contestó:
- «No. Es mío».

Y replicó aquél:
- «Sí, todo es tuyo, así que llévatelo todo».

Y se fueron sin ser capaces de pelear entre sí.