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Por todos los caminos del mundo
hay un hombre que inventa una historia
de gozo, de llanto, de amor:
soy yo, eres tú, somos nosotros.
Por todos los caminos del mundo
la historia de Dios no muere,
un pueblo cree, está en camino:
soy yo, eres tú, somos nosotros.
Dios, Dios del cielo,
Dios de cada persona:
baja a la tierra
y canta con nosotros esta vida.
Por todos los caminos del mundo
un hombre que nace ya llora,
el rostro de un hombre y una mujer
le brindan una sonrisa y un amor.
Por todos los caminos del mundo
hay un Dios que nace en cada momento:
esa vida que brota por la mañana
y tú no estás solo, ahí está Él.
Dios, Dios del cielo,
Dios de cada persona:
baja a la tierra
y canta con nosotros esta vida.
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Señor, haz de mí un creyente
que sepa esperarte;
un creyente, que viva esperándote;
un creyente, que pueda reconocerte cuando,
sin avisar, llegues a la puerta
de mi corazón
para pedirme un sí como el de María.
Ayúdame a comprender las esperanzas
de los hombres y mujeres,
que viven a mi lado,
desesperando muchas veces,
como si Tú no existieras,
como si Tú no fueras a llegar nunca.
Santa María de la espera,
modela en mi alma una esperanza
contra toda desesperanza;
Tú que asumiste todas las esperas de tu pueblo
y supiste responder, al instante,
a lo que Dios te pedía.
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¡Ven pronto a la tierra!
El mundo está en caos.
Se anuncia que hay paz,
mientras se preparan para hacer la guerra.
El mal ha crecido a pasos de gigante;
abunda aquí el hambre, pestes y pobreza.
¡Ven, que parece que la fe está muerta!
En los corazones hay odios y rencores.
El terror abunda y el miedo hace presa
de todas las gentes de nuestro planeta.
Surgen terremotos,
fuertes huracanes por toda la tierra.
¡Ven, Jesús, ven pronto!
¡Ven, que se ha cerrado del amor la puerta!
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Déjate transformar por
el Dios que llega.
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Enséñame, tus caminos,
ingeniero de las almas,
enséñame desde dentro,
márcalos en mis entrañas.
Camino hecho carne en tu madre,
camino de fe y esperanza,
camino alfombrado de entrega y de gracias.
Camino ya recorrido
por peregrinos del alma
y que dejaron estela
entre signos y palabras.
Quiero andar por los caminos
de esa entrañable alianza
que sellaste con los pobres,
tan dolorida calzada.
Quiero llegar hasta ti,
Cristo, autopista de gracia,
meta de nuestros deseos,
nuestra cima y nuestra casa.
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Piden pan los hambrientos
y los oprimidos, justicia.
Claman por su libertad los esclavos
y necesitan salud los enfermos.
- Ven, Señor, a salvarnos.
Hay tantas tristezas y desengaños.
En el mirar se conocen
los enfermos del alma.
- Ven, Señor, a salvarnos.
Hay leprosos excluidos,
hay víctimas del odio humano,
son muchos los que se doblan
o que ya no pueden levantarse.
- Ven, Señor, a salvarnos.
Y haz de nosotros salvadores,
mesías multiplicados,
pon en nuestras manos
tu fuerza y tu medicina,
el aceite de tu Espíritu;
recorreremos el mundo
dando buenas noticias.
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ESPERO EN TI, SEÑOR.
Con la esperanza del hombre
que camina lleno de ilusión.
Con la ilusión de quien cree en sí mismo
pues se sabe hijo de Dios.
ESPERO EN TI, SEÑOR.
Porque me fío de tu palabra.
porque tu Palabra se hace vida en mí,
y me dice que eres verdad.
ESPERO EN TI, SEÑOR.
Porque mi vida necesita de una nueva luz,
que me ayude a caminar sin tropiezos,
por los senderos de la justicia,
el amor y la fraternidad.
Señor,
que mi esperanza sea activa.
Que mi fe sea fuerte.
Que mi amor sea transformador.
Señor,
hazme sensible a la esperanza de todas las personas.
Hazme luchar por la esperanza
de los que sólo en ti confían.
Hazme dar esperanza a los que la han perdido.
Haz que ponga mi vida al servicio de todos,
para que todos tengan un motivo
para seguir esperando.
Gracias, Señor, por tu luz.
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Señora nuestra del Adviento,
Madre de todas nuestras esperas,
tú que sentiste encarnarse en tu seno
la Esperanza de tu pueblo,
la Salvación de Dios,
protege nuestras maternidades y paternidades,
biológicas y espirituales.
Madre de todas nuestras esperanzas,
tú que acogiste la fuerza del Espíritu
para dar carne a las promesas de Dios,
concédenos encarnar el Amor,
signo del Reino de Dios,
en todos los gestos de nuestras vidas.
Señora nuestra del Adviento,
Madre de todas nuestras vigilias,
tú que diste rostro a nuestro futuro,
fortalece a los que engendran en el dolor
un mundo nuevo de justicia y de paz.
Tú que contemplaste al Niño de Belén,
haznos atentos a los signos imprevisibles
de la ternura de Dios
Señora nuestra del Adviento, Madre del crucificado,
extiende la mano a todos los que mueren
y acompaña su nuevo nacimiento
en los brazos del Padre.
Señora nuestra del Adviento, Icono pascual,
concédenos esta gozosa espera
que discierne, en la trama de lo cotidiano,
los pasos y la venida de Cristo, el Señor.
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ADVIENTO:
EL SEÑOR ESTÁ CERCA
PLEGARIAS
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Señor Jesús,
Tú que quieres poner
una tienda entre nosotros,
para hablarnos del Padre
y enseñarnos a amar como hermanos,
haz que sepamos recibirte
como nuestro Salvador,
y que te escuchemos
aún cuando tus palabras
nos resulten duras o extrañas.
Señor Jesús,
Tú que vienes a nuestro encuentro,
mira nuestras dificultades
para comprender tu mensaje,
y que tu presencia
sea más fuerte que nuestra indiferencia,
para que, contigo,
caminemos juntos hacia el Padre. Amén.
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No acabamos de creer, Señor,
que tú estás cerca;
que tú vienes a nosotros;
que vienes siempre,
en cada sacramento y en cada encuentro,
en cada alegría y en cada Eucaristía,
en cada dolor y en cada amor,
en cada niño y en cada pobre,
en todos los hermanos, y en la Navidad.
Tú estás cerca y aún te podríamos palpar,
como el discípulo incrédulo.
Está ahí y me miras
con un amor que no me explico.
Está aquí alentando en mí.
Me puedes hablar y decirme tus secretos.
Puedes bautizarme en el fuego de tu amor.
Puedes cambiar mi corazón
y convertirme a ti,
y convertirme en ti.
Tú estás cerca. No.
Tú estás dentro,
no hay distinción ni distancia;
mi yo ya no tiene sentido…
Yo no soy más que en ti.
Mi yo no existe sino en ti.
Hay un solo yo: TÚ.
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No enviéis mensajero, ven tú mismo,
no mandes a tu ángel en campaña,
no otorgues protector ni des a nadie
el mando y el consuelo de tu vara.
Tu gloria abrasa, quema los pecados,
y somos todos dignos de tu llama;
más eres padre, pródigo en perdones
y más glorioso cuantas más gracias.
Por eso, ven tú mismo, Padre Santo,
y muestra entre nosotros tu llegada;
levántanos, condúcenos, corrígenos,
más tú, tan solo tú, con mano blanda.
O envíanos tu propio corazón
mandando al Unigénito del alba
a aquél que viene y entra hasta la médula
y nunca por venir de ti se aparta.
Que venga el Verbo y haga su aposento
en todo gozo, en toda pena y lágrima;
y sea nuestra crónica y camino
su historia verdadera y cotidiana.
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Oh Dios-con-nosotros.
¡Cómo sentimos la necesidad de tu cercanía!
Necesitamos tu calor, la luz de tus ojos,
la fuerza de tu palabra, la vibración de tu Espíritu.
Te pedimos demasiado
que vengas y te quedes siempre con nosotros,
porque sin ti todo se apaga y oscurece.
Pedimos que seas uno de los nuestros,
que comas nuestro pan y llores nuestras lágrimas,
para que todo quede redimido,
convertido en sacramento;
y nosotros transformados en ti,
vestidos de tu divinidad.
Ya ves, Señor, qué mal negocio te proponemos.
Ven, Señor nuestro y Dios nuestro.
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Señor, haznos, sencillamente gratuitos,
contemplativos, solidarios…
Como peregrinos por la vida,
con la mística de los ojos abiertos entre las manos,
muy abiertos a los dolores de los hombres y mujeres,
pero también muy abiertos a los gozos que se escuchan
en los poblados que están junto al camino.
Sensibles a la presencia del Señor,
que ha apostado por nosotros,
que viene con nosotros y nos acompaña.
Con los ojos, limpios por la emoción,
la sorpresa, la novedad de la vida.
Con las manos, ofrecidas para el abrazo
y el cuerpo dispuesto para la danza,
por estar, por ver, y amar a Jesús.
Sabedores de que incluso en los desiertos
brota el agua fresca del manantial.
Con la mística del consuelo, acogido y ofrecido.
Con la interioridad abierta a la Palabra,
como María,
para alumbrar y apoyar
proyectos de comunión en el mundo.
Con la mística de la denuncia en la voz,
doloridos de que la dignidad
de un ser humano sea pisoteada.
Señor, haznos sencillamente solidarios,
contemplativos, gratuitos…
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