¡Ven, Señor! Entra en nuestra casa.

Ven para quedarte con nosotros,
que perdemos las esperanzas
y tenemos miedo a las tinieblas.
Ven para que los pobres lleguen a lugares dignos.

Ven para que tu Palabra cante en nuestros corazones
el cariño inmenso de Dios.
Ven para despertar en nosotros
el deseo de compartir con los que pasan hambre.

Ven para que los débiles puedan levantarse
y el odio quede derrotado para siempre.
Ven, nuestra vida está abierta
como una casa al sol de primavera.








¡Ven pronto a la tierra!
El mundo está en caos.
Se anuncia que hay paz,
mientras se preparan para hacer la guerra.

El mal ha crecido a pasos de gigante;
abunda aquí el hambre, pestes y pobreza.

¡Ven, que tal parece que la fe está muerta!
En los corazones hay odios y rencores.

El terror abunda y el miedo hace presa
de todas las gentes de nuestro planeta.

Surgen terremotos
fuertes huracanes por toda la tierra.
¡Ven, Jesús, ven pronto!
¡Ven, que se ha cerrado del amor la puerta!



¡Ven, Señor! Entra en
nuestra casa.


Ven, Señor, a nosotros,
necesitamos tu ayuda.
Envíanos tu Palabra,
y nuestros corazones vivirán en la verdad.
Tu mirada acoge a todo el universo,
y bajo tu cuidado renace la vida.
Mientras te esperamos, pensamos en Ti
y te pedimos que no tardes.
Ven y líbranos de la mentira,
del odio y de la injusticia.
Ilumina a las personas con tu Luz
y habrá entre nosotros confianza.
Ven y acampa entre nosotros,
y guiados por tu mano,
unidos por el amor a los que nos rodean,
lucharemos por la paz y la justicia,
de forma que se vaya haciendo realidad
tu Reino.








¿Por qué tanto dolor?
¿Por qué sufrir?
¿Por qué enfermar?
¿Por qué la muerte?
¿Por qué somos egoístas?
¿Por qué somos insaciables?
¿Por qué me siento vacío?
¿Y por qué no soy feliz?

¡En marcha!
¿Qué hacéis ahí filosofando?

¿Para qué trabajar?
¿Para qué esforzarme?
¿Para qué la vida?
¿Qué queda después de todo?
¿Qué significa ser libre?
¿De qué sirve vigilar?
¿Dónde está la verdad?
¿Y si Dios no llegara?

¡En marcha!
¿Qué hacéis ahí filosofando?

La vida es pura rutina.
La vida es una pasión inútil.
La vida es una tómbola.
La vida es un proyecto humano.

Sólo se hace lo que se aprende.
Sólo se aprende lo que se hace.
Sólo se mama lo que se llora.
Y sólo se sabe lo que se suda.

¡En marcha!
¿Qué hacéis ahí filosofando?

Ya estamos en una comunidad.
Sabemos qué es la opción por los pobres.
Hemos leído tu palabra.
Nos hemos desprendido de leyes.
Somos lúcidos.
Celebramos tu venida.
Cultivamos la espiritualidad
y hasta creemos que nunca es tarde...

¡En marcha!
¿Qué hacéis ahí filosofando?

La verdad está en el camino.



Un día llegó un hombre que tenía magia en la voz,
calor en sus palabras, embrujo en su mensaje.
Un día vino un hombre con la alegría en los ojos,
la libertad en las manos, el futuro en sus hechos.
Un día vino un hombre con la esperanza en sus gestos,
con la fuerza de su ser, con un corazón grandísimo.
Un día vino un hombre con el amor en sus signos,
con la bondad en sus besos, con la hermandad en sus hombros.
Un día vino un hombre con el Espíritu sobre sí,
con la felicidad en su padecer, con el sentido en su morir.
Un día vino un hombre con el tesoro de su cielo,
con la vida de su cruz, con la resurrección en su fe.
Un día viniste Tú...
Ven ahora, también, Señor.








Para no ser sólo Dios,
el Verbo quiso de mí
la carne que hace al Hombre.
Y yo le dije que sí,
para no ser sólo niña.

Para no ser sólo vida,
el Verbo quiso de mí
la carne que me hace a la Muerte.
Y yo le dije que sí
para no ser sólo madre.

Y para ser Vida Eterna
el Verbo quiso de mí
la carne que resucita.
Y yo le dije que sí
para no ser sólo tiempo.

Pedro M. Casaldáliga



Hoy tengo ya mi lámpara encendida,
ceñida la cintura, y la alianza
en mi dedo vigía; y la esperanza
centinela del alba prometida.

Y arde en mi corazón la dolorida
llaga de soledad: ¡lenta es la danza
de las horas y lenta tu tardanza!
Dios del venir: ¡Ardiendo está mi vida!

Y me digo: la noche anuncia al Día;
las estrellas al Sol; el suelo al Cielo.
¿A quién anunciará el alma vacía?

Aprenda el Ángel ya su "avemaría"
y encienda el aire blanco de su vuelo.
Dios del venir, ¡mi corazón te ansía!








Yo te saludo María:
porque el Señor está contigo;
en tu casa, en tu calle, en tu pueblo,
en tu abrazo, en tu seno.

Yo te saludo María:
porque te turbaste
-¿quién no lo haría ante tal noticia?-;
mas enseguida recobraste paz y ánimo
y creíste a un enviado cualquiera.

Yo te saludo María:
porque preguntaste lo que no entendías
-aunque fuera mensaje divino-,
y no diste un sí ingenuo ni un sí ciego,
sino que tuviste diálogo y palabra propia.

Yo te saludo María:
porque concebiste y diste a luz
un hijo, Jesús, la vida.
Y nos enseñaste cuánta vida
hay que gestar y cuidar
si queremos hacer a Dios presente.

Yo te saludo María:
porque te dejaste guiar por el Espíritu
y permaneciste a su sombra,
tanto en tormenta como en bonanza,
dejando a Dios ser Dios
y no renunciando a ser tú misma.

Yo te saludo María:
porque abriste nuevos horizontes
a nuestras vidas;
fuiste a cuidar a tu prima,
compartiste la buena noticia,
y no te hiciste antojadiza.

Yo te saludo María:
hermana peregrina de los pobres de Yahvé.
Camina con nosotros;
llévanos junto a los otros
y mantén nuestra fe.



Una vez más me invitas
a preparar los caminos, los nuevos y los de siempre,
por donde Tú vienes trayendo buenas noticias.
Gracias, Señor.

Porque cuentas conmigo
para allanar colinas y valles
y para desterrar mentiras y opresiones,
gracias, Señor.

Porque te pones en la senda
por la que yo voy caminando
para que te encuentre,
gracias, Señor.

Porque entras en mi casa
y quieres hacer de ella una morada nueva
para todos los que caminan y se acercan,
gracias, Señor.

Tú me has encontrado,
y ese toque tan tuyo me está transformando.
La vida ya germina dentro de mí.
Gracias, Señor.








Llega de día, llega de noche.
Se le espera por la puerta, llega por la ventana.
Le buscamos con alegría, llega con su cruz.
Estamos de guardia, nos llama de dentro.
Rastreamos huellas, llega por senderos nuevos.
llega en abundancia
y más todavía en la pobreza.
Llega cuando triunfamos
y nos acompaña en los fracasos.
Llega cuando es deseado.
y se presenta cuando no se le espera.

Llega en el silencio y en el áspero y abrasador viento.
Llega también en la multitud y el ruido.
Llega para dormirnos y para despertarnos.
Llega a través de todas las caras que encontramos
a lo largo del día en nuestro camino.
Llega en el desierto de manantiales inciertos,
en las estepas de desconocidos pozos,
en los bosques frondosos en que nos perdemos,
en las altas cumbres que hollamos,
y en los valles que nos dan vértigo.

Llega a cada instante.
Llega en cada lugar.
Allí donde estamos, está.

Fiel a tu palabra
ya estás esperándonos.



La vida es...
una oportunidad, aprovéchala;
un sueño, hazlo realidad;
una aventura, sumérgete en ella;
un reto, afróntalo;
una promesa, créela;
un misterio, contémplalo;
una empresa, realízala;
un himno, cántalo;
una oferta, merécela.
La vida es la vida, ámala.

La vida es...
belleza, admírala;
riqueza, compártela;
lucha, acéptala;
semilla, siémbrala;
tragedia, domínala;
felicidad, saboréala;
sorpresa, ábrela;
gracia, acógela;
llamada, respóndela.
La vida es la vida, vívela.

La vida es...
saludo de Dios, recíbelo;
tesoro, cuídalo;
compromiso, cúmplelo;
amor, disfrútalo;
desafío, encáralo;
regalo, gózalo;
combate, gánalo;
camino, recórrelo;
encuentro, hazlo realidad.
La vida es la vida, entrégala.








Hoy, Señor, queremos cantarte
con nuestra voz humana,
con nuestras palabras torpes y libres
y nuestro lenguaje de calle,
que tú tan bien entiendes,
porque la comunicación es posible.

Por ser viajeros del tren de la vida,
por haber dejado de ser islas,
por adentrarnos por senderos y charcos,
playas, desiertos, montañas y llanos;
por tu presencia viva en esta aventura,
te damos gracias con fuerza y ternura.

Por nuestro yo abierto que compartimos,
por nuestro yo íntimo que tanto amamos,
por nuestro yo ciego que a veces nos da miedo
y también por nuestro yo desconocido que va aflorando;
por todo lo que somos y compartimos,
te damos gracias con fuerza y ternura.

Por todos los pequeños y grandes caminos
de comunicación, diálogo y encuentro:
por la palabra y el gesto con la mano abierta,
por la sonrisa, el guiño, el beso y las lágrimas,
por el abrazo redondo, red de todas las comunicaciones,
te damos gracias con fuerza y ternura.

Por los ojos que saben decir lo que llevan dentro,
por los pies que nos acercan a los que están solos,
por el cuerpo que expresa nuestros sentimientos,
por los corazones que laten al unísono,
por quien con su amor nos comunica vida,
te damos gracias con fuerza y ternura.

Porque nos hemos puesto en camino a toda prisa,
porque hemos entrado en casa del pobre,
porque hay vientres llenos de espíritu vivo,
porque tú estás con nosotros siempre,
como prenda y señal de toda comunicación,
te damos gracias con fuerza y ternura.



ADVIENTO: VEN A QUEDARTE CON NOSOTROS
PLEGARIAS


VEN, SEÑOR
VEN, SEÑOR JESÚS
TE NECESITAMOS
¿PREPARADOS?
VINO UN HOMBRE
EL VERBO QUISO DE MÍ
LA LÁMPARA ENCENDIDA
YO TE SALUDO, MARÍA
UNA VEZ MÁS
LA SORPRESA
¿QUÉ TENEMOS QUE HACER?
PORQUE LA COMUNICACIÓN ES POSIBLE
EL RINCÓN DE LA PLEGARIA
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