DANOS TU VIDA

Dios, amigo nuestro, así te decimos:
Danos entusiasmo para buscar
la verdad donde se encuentre.
Danos resignación para aceptar
nuestras propias limitaciones.
Danos coraje para luchar
cuando todo nos salga mal.
Danos lucidez para admitir la verdad,
sin que nadie nos la imponga.
Danos fuerza para preferir
lo difícil a lo fácil.
Danos valor para rechazar
lo vulgar y lo rastrero.
Danos valentía para luchar
contra nuestra apatía y desgana.
Esto te decimos, Dios, amigo nuestro.


LOS DOS JUNTOS

Señor,
ya está...
ya están
mis puertas
y mis ventanas abiertas.
Abre las tuyas
y entremos en el mundo...
Ya, ya estamos dentro
los dos.
Ahora,
¡a abrirnos
cara al viento!
Gritando,
pero en silencio.


GRACIAS POR LA VIDA

Señor, Tú que amas la vida, la mía:
dame garra para enfrentar la vida,
arranque para construir
mi vida en la lucha.
Yo quiero, Señor, una vida bella,
para ir dejándola hecha amistad
en cada apretón de mano a cada hombre
que encuentre en mi camino.
Señor, gracias por la vida.
Gracias, ahora que empiezo a vivir.


BUSCO TU ROSTRO (Salmo 26)

Entre la fe y la esperanza
te quiero hoy, Señor,
presentar mi oración,
porque la vida tiene sus días,
pero son más numerosas y densas las noches.

En los amaneceres de mi vida,
la fe contagia mi existir
y nada temo, Señor,
porque Tú estás conmigo,
llenándolo todo con tu claridad
y sembrando mi corazón de alegría.

Pero, en las largas noches, Señor,
todo se desvanece para mí
y sufro de implacable ceguera,
a pesar de que Tú no me dejas solo,
y me haces sentir tu voz
que me pide : ¡Busca mi rostro!
No me prives nunca de la esperanza, Señor,
aunque la fe se oscurezca.
No me dejes ni me abandones,
Dios de mi salvación.


QUÉ BUENO ES EL SEÑOR (Salmo 33)

Mi alma se gloría en ti, Señor.

Te busqué denodadamente,
y te pude tocar con las yemas de los dedos.
Te abrí mi corazón, te hablé,
y estoy seguro que me escuchaste,
pues me vi libre de todas las angustias.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,
está cerca de cuantos tienen el corazón herido
y no poseen otros bienes que el temor de Dios.

Gustad y ved qué bueno es el Señor:
se fija hasta en las cosas más pequeñas,
nos enseña el camino del bien
y marcha delante de nosotros,
abriéndonos los senderos de la paz.


MI SIERVO. MIS SIERVOS

Mirad bien a mi Siervo, a quien prefiero;
escuchad bien a mi Hijo, muy amado,
Dios pequeño y amigo a vuestro lado,
sabedor de dolencias, compañero.

Carga con nuestros fardos el primero;
os limpia con el agua del Costado;
os unge con aceite perfumado
y os penetra de luz porque es lucero.

Mirad bien a mis siervos preferidos,
que me prestan sus pies y sus dos manos,
ángeles de la luz y la ternura.
Se vuelcan sobre todos los heridos
liberadores son, dioses humanos,
profetas, signos son de edad futura.


QUIERO ENTENDERTE

Quiero ser capaz de entender tu amistad;
quiero entender el porqué de hacerte hombre
para ser amigo del hombre;
quiero entender tu muerte como expresión de amistad;
quiero entender tu capacidad de perdón;
quiero entender tu paciencia en esperar
un nuevo SÍ de cada hombre..


ESPERO QUE VUELVAS

Viniste a mi puerta con el alba, cantando;
yo me enfadé porque me habías despertado,
y no te hice caso, y te fuiste.
Viniste a mediodía, pidiendo agua;
yo me incomodé, porque estaba trabajando,
y te despedí de mal humor.
Viniste anocheciendo, con tus antorchas llameantes;
me diste espanto, y te cerré mi puerta.
¡Ahora, en la medianoche,
sentado sólo en mi cuarto oscuro,
te llamo que vuelvas,
a ti, a quien eché con insulto!


3
YO SÍ TE CONOZCO

Hijo/a mío/a: Tú todavía no sabes lo que eres.
No te conoces aún
-quiero decir que no te has reconocido del todo-
como objeto de mi amor.
Por eso no sabes lo que eres en mí
e ignoras las posibilidades que hay escondidas en ti.

Despierta y deja los malos sueños:
esa fijación en los fracasos y los fallos,
en los cansancios, caídas y pasos en falso.
Todo eso no es tu verdadero yo.
Déjate amar y guiar y... ¡ya verás!

Las máscaras que llevas
y los disfraces que te pones
te pueden ocultar a los ojos de los demás
-quizá a tus propios ojos también-,
pero no pueden ocultarte a los míos.

Esa mirada, tu mirada, que no es clara,
y tu deseo febril, anhelante,
así como tus ambiciones, apetencias y ardores
tan queridos, tan tuyos, tan fuertes...
Todo eso no es tu verdadero yo.

Bajo todo ello, detrás de todo eso,
más allá de tus dudas y tu pasado,
yo te miro, yo te amo, yo te elijo
y abro las puertas del cielo para mostrártelo.
Tú eres un hijo a quien quiero.

¡Podría decir tantas cosas...!
No de ese tú que busca disfraces,
sino del tú que permanece en mi corazón
y que acuno como padre/madre en mi regazo,
del tú que puede aún manifestarse...

Haz visible lo que eres para mí.
Sé el sueño hecho realidad de ti mismo.
Activa las posibilidades que en ti he puesto.
No hay ningún don al que no puedas aspirar.
Llevas mi sello, mi sangre y espíritu.

Te beso, te amo, te libero, te lanzo...
Te abro a la vida y te hago dueño.
y si todo esto es lo que yo hago,
¿qué te impide levantarte, andar y ser?
Estás en el mundo por tu bien y mi querer.

Ulibarri, Fl.


RECONOCIMIENTO

Siento, Señor, que estoy
donde Tú quieres que esté;
que nací para estar donde ahora estoy,
que vine al mundo para hacer lo que hago...

De no ser así,
Tú me hubieras hecho diferente:
más sabio o más pobre,
más hábil o más torpe,
más tierno o más firme,
más fuerte o más débil...

Tú,
que has abierto el cielo para siempre,
que me has dado vida y nombre,
que te has mojado para mojarme,
que me has perfumado con tu Espíritu,
que me susurras tus quereres,
que me llamas «hijo, hija» sin avergonzarte,
que me bautizaste para comprometerte
y que te alegras de que esté donde Tú me soñaste,
apacigua mi espíritu
cuando a veces se me ocurre
al pesar mi vida -lo que hago, mis vanidades-
que podría haber hecho algo más grande.

Ulibarri, Fl.


PARA NO PERDERSE EN LA VIDA

Hijo, estás equipado por mí para tu vida,
pero sólo para tu vida.
Tienes todo lo necesario para vivir
tu propia aventura personal,
para ser tú mismo
y realizar así mi sueño sobre ti.

Pero recuerda y escucha a tus seres queridos:
«Nosotros somos nosotros, y tú eres tú.
Nosotros no podemos imponerte nuestra vida
ni impedirte vivir la tuya.
Puedes hacer lo que elijas.
En cualquier caso, no te vamos a proteger
de las consecuencias de tu elección
y nos vamos a reservar el derecho
a protegernos nosotros mismos
de los efectos de tu elección».

Hijo mío, hija mía,
no olvides el decir a cualquiera
-cercano, lejano, sabio, necesitado, rico, pobre-
esta dura y tierna verdad:
Yo soy yo, y tú eres tú.
Yo no estoy en la vida para llenar tus necesidades
ni tú estás en la vida para llenar las mías.
Si por casualidad nos encontramos, será hermoso;
si no, no podemos hacer nada.

Hijo mío, hija mía,
elige y haz tu camino con libertad,
con alegría,
con responsabilidad,
con sabiduría,
con paz.

Ulibarri, Fl.


ESTOY ABIERTO A TU LLAMADA

Amo la vida; esta vida que yo tengo.
Amo la vida y quiero vivir.
Siento mi cabeza, muchas tardes,
rota de tensión.
Y otras muchas, vacía.
Soy yo mismo, que no encuentro,
ni me encuentro.
Yo mismo que quiero una respuesta
a mi vida y que no doy.
Señor, que tu luz marque mi vida
y yo sepa el camino que tengo que abrir.
Señor, que tu fuerza empuje mi vida
y la gaste en servicio de los hombres.
No quiero ser un vagabundo
que noche y día va marcando los caminos.
No quiero ser juguete de la vida,
ni capricho de las cosas.
Aquí estoy, Señor,
con esta edad que tú me diste,
abierto el corazón
de par en par a tu llamada.
Aquí estoy, buscando rumbo.
Pídeme sin miedo, Señor,
que yo estoy pronto
a responder a tu llamada.
Pídeme que yo quiero trabajar
día a día, paso a paso.
Pídeme y haremos del mundo,
un mundo nuevo,
y de la vida, una vida bella.
Estoy abierto, Señor, a tu llamada.


BAUTISMO:
NUEVA VIDA-INICIO DE UN CAMINO
PLEGARIAS
BENDITO SEAS, PADRE

LA PALABRA

Mi corazón se viste con las mejores galas.
Es por Jesús este poema.
Perla preciosa, tesoro escondido,
semilla, luz, sal, fuego.

La Palabra de Dios
trae un clima de libertad
y desconcierta eternamente
a los conformes.

La Palabra de Dios
marca el camino de la vida,
ilumina la oscuridad
y llena de valentía al que lucha.

De norte a sur,
de este a oeste
en el mar y en la tierra
se oye tu Palabra.

Diariamente
a imagen de Jesús,
nacen personas nuevas
que estremecerán la tierra.


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EL RINCÓN DE LA PLEGARIA
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La nueva vida que
brota del bautismo
te reviste de su luz:
ella será la fuerza de
tu vida.


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Bendito seas, Padre de Jesucristo,
bendito seas por este niño,
por la maravilla de su crecimiento
y su entrada en la vida;
por su primera mirada y su primera sonrisa,
por la conquista del mundo
que él inicia ya con sus manos y sus gritos.

Porque Tú has querido, que a ejemplo de tu Hijo,
comparta de verdad la condición de los hombres,
en el encuentro y en la fraternidad
y la conquista del mundo.

Bendito seas, porque has querido dar
un sentido más rico todavía
a nuestro amor y nuestra paternidad
e integrarla en la familia de tus hijos.

Acuérdate de nosotros, Padre;
dígnate bendecir la responsabilidad que asumimos
y el apoyo de los que nos ayudarán a mantenerla.

Acuérdate de nuestros padres
y de los que nos ayudaron
con sus cuidados y su amistad
en el nacimiento de nuestro hijo.

Que venga a nosotros tu reino, Padre,
por los siglos de los siglos. AMEN.


PIDIENDO GENEROSIDAD

Señor, enséñame a ser generoso,
a dar sin calcular,
a devolver bien por mal,
a servir sin esperar recompensa,
a acercarme al que menos me agrada,
a hacer el bien al que nada puede retribuirme,
a amar siempre gratuitamente,
a trabajar sin preocuparnos del reposo.

Y, al no tener otra cosa que dar,
a donarme en todo y cada vez más,
a aquel que necesita de mí
esperando sólo de Ti, la recompensa.
O mejor, esperando que Tú mismo
seas mi recompensa. Amén.


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