El espíritu aleteaba sobre aguas caóticas, abismales,
creando, impulsando la vida,
vida en expansión, ascendente,
Espíritu vivificante.

El Espíritu en las aguas torrenciales,
haciéndose oír en la tormenta,
cantando a gritos la gloria del Señor,
-el Dios de la gloria ha tronado-
y en los ríos o los mares,
las cascadas y cataratas,
las fuentes todas del Señor.
Llueve sobre todas las criaturas,
y después, con su soplo, las renueva
cubriéndolas de gracia y de belleza.

Cuando Jesús entró en el agua
el Espíritu fue un diluvio,
y empapó a Jesús primero,
y después a sus discípulos,
y empapa la creación entera.

Espíritu de Dios,
agua viva, vivificante,
riégame;
Manantial de aguas puras,
que quita la sed del hombre,
sáciame;
quiero beber en tus aguas
y que corran en mí
tus grandes ríos.



Señor, mi corazón rebosa de agradecimiento
por tantos dones y bendiciones tuyas.
No bastaría el canto del corazón y de los labios,
si no pusiera mi vida a tu servicio,
para darte testimonio con mis acciones.

A Ti la gratitud y la alabanza.
Tú me has sacado de la nada y me has hecho tu elegido;
me has hecho feliz con tu amor y tu presencia.
No te conozco bien,
no conozco siquiera mis necesidades.
Pero Tú, ¡oh Padre!, Tú nos conoces por entero.
Soy incapaz de amarme a mí mismo como Tú me amas.
Tú, ¡oh Señor!, me has creado con un solo corazón,
para que sea para Ti, sólo para Ti.

Señor, estar ante Ti es lo más grato que pensar se puede.
En este momento me presento ante Ti.
Acéptame cuando y como quieras.
Haz de mí según tus deseos.
Tú eres mío y yo soy tuyo.
Me has creado a tu imagen, de un poco de polvo,
y me has hecho hijo tuyo.
Honor, gloria y alabanza para Ti,
por los siglos de los siglos. Amén.



Llévame de la muerte a la Vida,
de la falsedad a la Verdad.

Llévame de la desesperación
a la Esperanza,
del miedo a la Confianza.

Llévame del odio al Amor,
de la guerra a la Paz.

Permite que la Paz llene
nuestro corazón,
nuestro mundo,
nuestro universo.



No tener nada.
No llevar nada.
No poder nada.
No pedir nada.
Y, de pasada,
no matar nada;
no callar nada.
Solamente el Evangelio,
como una faca afilada.
Y el llanto y la risa en la mirada.
Y la mano extendida y apretada.
Y la vida, a caballo, dada.
Y este sol y estos ríos y esta tierra comprada,
para testigos de la Revolución ya estallada.
¡Y "mais nada"!


P, Casaldáliga



Señor, te doy gracias por todos los dones.
Gracias por la vida y por el mundo,
gracias por la fe y por la Iglesia,
gracias por Jesús, tu Hijo,
nuestro hermano.
¿Cómo puedo corresponder, Señor?
Quisiera llenar el mundo de regalos,
regalar mi disponibilidad a mis vecinos,
regalar tiempo
y dedicación a la comunidad parroquial.
Quiero darme gratis y por entero,
mi compañía a los que se sienten solos,
mi sonrisa a los deprimidos,
mis cosas a los necesitados.
Señor, soy don tuyo y por entero,
ayúdame a ser don tuyo para todos.


Hijo mío,
hija mía
que estás en el mundo.
Eres mi gloria
y en ti está mi reino.
Eres mi voluntad y mi querer.
Tu nombre es mi gozo
cada día.
Te amo.
Te alzo y sostengo.

Te doy todo lo que es mío
-el pan, los hermanos, el Espíritu-.
Quiero que vivas feliz
y que ayudes a vivir.
Te perdono siempre
y te pido que perdones.
No temas.
Yo te libraré del mal
y de todas sus redes.
Día y noche pienso en ti,
hijo mío,
hija mía.


Llévanos del miedo
a la confianza.


Señor, ¡haz que camine!
Libera mis piernas de la pereza,
aparta de mi cuerpo
el deseo de acomodarme.
Desata mi corazón de las amarras
que me prenden a cosas sin importancia.
Suelta mi espíritu de la desgracia
del egoísmo y la indiferencia.
Señor, que no me quede dormido en mi barco
anclado en un mar de tranquilidad.

Señor, que me dirija
al encuentro del que sufre
porque nadie le extiende la mano;
al encuentro de aquel que llora
porque todavía nadie le amó;
al encuentro del que camina en las tinieblas
porque nadie le mostró
el camino de la luz.

Que lleve conmigo
el suave peso de tu presencia.




Hoy, Señor,
venimos a pedirte por nosotros mismos.

Por nosotros que decimos y no hacemos.
Que vemos la paja en el ojo del vecino
y no vemos la viga en el nuestro.

Por nosotros, que somos sal insípida
y luz que se esconde.
Que amamos al amigo y aborrecemos al enemigo.

Por nosotros, que no perdonamos las ofensas.
Que pretendemos compaginar
el servirte a Ti y al egoísmo.

Por nosotros, que no nos atrevemos
a ir por la senda estrecha.
Que nos contentamos con decir: "Señor, Señor",
sin hacer caso de tu voluntad.

Por nosotros,
que no amamos con obras y de verdad.
Que queremos seguirte
sin renunciar a nuestras comodidades
y haciendo nuestros gustos.

Míranos con cariño para que lleguemos a ser
personas nuevas, como Tú quieres.



¡Hazme oyente de tu palabra, Señor!
Que al oír tu voz,
el temor no me cierre a la escucha.
Que al oír tu voz,
haya silencio en mi interior.
Que al oír tu voz,
yo te escuche, Señor.

Tu voz en mí se haga camino:
camino para mis pasos
y para otros pasos,
camino para mis esperanzas
y para otras esperanzas;
camino para mis proyectos
y para otros proyectos;
camino para mis ideales
y para otros ideales.

Tu voz en mí se haga verdad:
verdad contra la mentira del egoísmo;
verdad contra la mentira del poder;
verdad contra la mentira del odio;
verdad contra la mentira
de la apariencia social.

Tu voz en mí se haga vida:
vida que anima contra el desánimo;
vida que pacifica contra la violencia;
vida que consuela ante el dolor y el llanto;
vida que construye vida
ante la destrucción y la muerte. Amén.


Otra vez... vuelta a empezar;
los mismos amaneceres,
la misma loca ciudad,
agenda, rostros, quehaceres...
¡Todo, Señor, tan igual
que necesito ojos nuevos
para volver a empezar!

Dame, Señor, gafas nuevas
para mirar más allá
de la mirada miope
que nunca ayuda a avanzar;
para descubrir tus signos
de esperanza y de verdad
en esas gentes de siempre,
en esa dificultad...;
para contemplar la vida
por dentro, en profundidad,
para que brille en mis ojos
tu mirada de bondad...

Dame, Señor,
ojos nuevos, gafas, corazón quizá...
podrá todo ser lo mismo...
pero nada será igual.


BAUTISMO: BRILLE EN MIS OJOS
TU MIRADA DE BONDAD
PLEGARIAS
VIDA

ORACIÓN DEL PADRE / MADRE


MI CORAZÓN CANTA AGRADECIDO

HAZ QUE CAMINE


PLEGARIA DE LOS SARMIENTOS


POR NOSOTROS


SALMO DESDE LA VIDA


HAZME OYENTE DE TU PALABRA


EL AGUA Y EL ESPÍRITU


OTRA VEZ EN CAMINO
POBREZA EVANGÉLICA


QUIERO SER UN REGALO


EL RINCÓN DE LA PLEGARIA

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4
Señor Jesús, vid verdadera,
Padre nuestro, santo viñador,
ya ves que somos sarmientos sin apenas fruto.
No nos cortes, Señor.
Queremos permanecer en ti;
queremos que nos encuentres limpios,
con la limpieza que opera en nosotros tu palabra.
Queremos permanecer en ti,
porque ningún sarmiento
fructifica lejos de la vid,
y tú eres la vid
y nosotros los sarmientos.
Queremos permanecer en ti,
para dar fruto.
Queremos permanecer en ti,
porque nada es posible lejos de tu surco.
Queremos permanecer en ti,
no nos eches fuera, Señor,
que nos secaremos
y seríamos amontonados
y arrojados al fuego.
Queremos permanecer en ti,
y que tus palabras queden en nosotros,
y que fiados en esta permanencia
podamos pedirte ilusionados:
que demos mucho fruto,
que seamos siempre tus discípulos,
para gloria del Padre.


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6
Soy joven, Señor,
y quiero vivir con fuerza y alegría;
soy joven y quiero estrujar mi vida
y llegar hasta el fondo;
soy joven y, la verdad, Señor,
no sé lo que es vivir a veces;
soy joven y busco caminos,
aunque no he encontrado el sendero cierto.

Quiero vivir y buscar mi libertad
en lo que hago;
quiero sentir y probar
hasta lo más profundo
lo que es la vida;
quiero tocar, palpar, hacer mío
todo lo que encuentre en mi camino;
quiero, Señor, dar sentido
a esta única vida que tengo.


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