|
Gracias a ti, Dios Alfarero,
porque hiciste la amistad
y la cociste con el calor de tus manos.
Gracias porque pusiste a mi lado
la presencia afable del amigo.
Están junto a mí
haciendo de ribera a mis risas
y a mis amarguras.
Ellos aprietan entre sus manos
mis cinco dedos,
vacíos de abundancia
y llenos de necesidad.
Con mis amigos vienes Tú,
convertido en vagabundo,
en soñador,
en hombre dolorido.
Sus párpados palmotean mis triunfos
y se cierra a mis pecados.
Su voz arrulla mis lágrimas
y conmina mis descuidos.
Sin ellos Tú te vas
como quien no ha venido,
y el tiempo se queda sin agujas,
y las madres sin corazón
y las flores descoloridas.
Gracias, Dios del beso y de la carta;
del abrazo y de la presencia;
del secreto y de la confianza.
Porque Tú eres así
tenemos agua para nuestra sed,
pan para el hambre de todos,
pies para nuestros deseos.
Gracias, Señor,
porque creaste el aliento
de nuestros amigos
que da vida a nuestro barro
de hombres sobre la tierra.
|
|
Permite, Dios mío,
que mis sentidos se dilaten sin fin,
y toquen este mundo a tus pies,
en una salutación a Ti.
Como una nube baja de julio,
cargada de chubascos,
permite que mi entendimiento
se postre a tu puerta,
en una salutación a Ti.
Que todas mis canciones
unan su acento diverso
en una sola corriente,
y se derramen en el mar del silencio,
en una salutación a Ti.
|
|
Bello es el rostro de la luz abierta
sobre el silencio de la tierra;
bello hasta cansar mi corazón, Dios mío.
Así mi voluntad, así mis ojos
se levantan a ti; dame temprano
la capacidad de comprender el día.
Despiértame, Señor, cada mañana
hasta que aprenda a amanecer, Dios mío,
en la gran luz de la misericordia.
|
|
CREACIÓN:
DESCANSO Y CONTEMPLACIÓN
PLEGARIAS
|
|
Tú, y todo a tu
alrededor, ¡Vive!
|
|
Señor,
mi espacio de alegría,
mi aire de libertad,
mi vuelo más sereno...
¡Qué descanso tu nombre sobre mis labios!
¡Qué altura de tu gloria sobre mi pecho!
Las criaturas más pequeñas
-desde el recién nacido
hasta las silvestres florecillas-
son una fortaleza inexpugnable
para los que aún niegan la verdad de tu amor.
Y ¿qué diré del entusiasmo
que me recorre cuando miro al cielo,
cuando contemplo
la serena quietud de la luna
y la magnífica multitud de estrellas...?
Pienso entonces, Señor, que el hombre
es demasiado grande para bastarse a sí mismo;
que su destino supera todo su poder.
Tú lo hiciste
capaz de contemplar y convertir en alabanza
las maravillas derramadas de tu creación.
Arboles y ríos florecen
y corren para el hombre;
cuadrúpedos y aves se multiplican
en formas de agilidad, de canto y de belleza,
para el hombre;
el mar y las montañas, con ser tan grandes,
están por debajo del hombre que ama,
que escucha, que te alaba.
Señor, mi grito más sonoro,
mi soledad más fuerte...
¡Qué magnífico tu nombre,
repetido de eco en eco,
por todas tus criaturas!
|
|
Caminamos, Señor,
guiados como peregrinos
con la confianza de que tu Palabra
nos da vida y es más fuerte
que el cansancio del camino.
Al andar, Señor,
sabemos que tú cumples tus promesas,
que ha brotado en el tronco seco
de la humanidad vieja
un renuevo de esperanza.
Caminamos, Señor,
con las alforjas vacías
para ser colmadas
del gozo inmenso de saber,
que buscas incansablemente, Señor,
pobrezas que enriquecer,
vacíos que hacer rebosar,
manos abiertas a la acogida
de un amor más fuerte que la muerte.
|
|
Padre,
te doy gracias por la alegría de existir.
Te doy gracias
por el amor que me das cada día.
Te doy gracias
por la amistad que me haces encontrar.
Soy uno que camina;
uno que busca siempre;
uno que te busca a Ti.
Tú eres todo lo que amo,
todo lo que creo,
todo lo que espero,
todo lo que no tengo todavía,
todo lo que todavía no soy;
siempre te necesito.
Tú estás en todo lo que vive,
en todo lo que nace,
en todo lo que crece.
Eres el futuro de todas las cosas.
Te doy gracias porque Tú vives,
aunque yo no te vea.
Eres amor, aunque yo no te conozca.
Me amas y me buscas,
aunque yo no me preocupe de Ti.
Tu poder me asombra,
tu grandeza me sobrecoge,
tu amor me conquista.
|
|
Es bueno darte gracias, Señor, de corazón,
y cantarte con gozo cada día.
Es bueno proclamar por la mañana tu lealtad
y por la noche decirte de verdad que me has querido.
Es bueno decir que tus acciones, Señor,
son mi alegría y mi esperanza.
Es bueno decirte que las obras de tus manos
son júbilo y fiesta para mí.
Te doy gracias y me alegro
por el don maravilloso de la vida.
Te doy gracias y me alegro
por el don entrañable del bautismo.
Te doy gracias y me alegro
por el don precioso del Espíritu.
Te doy gracias y me alegro
por el don precioso de tu Palabra.
Te doy gracias y me alegro
por el don único de tu Pan de vida.
Qué grandes son tus obras, Señor.
Qué profundos son tus designios.
Qué grandes son tus proyectos para nosotros.
Qué profundos son tus deseos para el que te busca.
Es bello, Señor, vivir siendo Tú el centro de mi vida.
Es bello, Señor, saber que Tú eres el Señor de mi vida.
Muchos no te conocen, Señor, y me da pena
que pongan su vida en cosas que se acaban.
Muchos no saben que Tú eres Padre
y que nos quieres a todos con ternura.
Tú eres grande para siempre.
Tu amor me inunda y me hace feliz.
El hombre honrado florecerá como palmera,
se abrirá como un trigal fecundo,
siempre tendrá el fruto a mano
y su vida ante ti, Señor, será preciosa.
Es bueno darte gracias, Señor,
y cantarte de gozo cada día.
Es bueno abrir el corazón de par en par
y dejar que tu luz inunde de tu paz toda la vida.
|
|
BELLO ES EL ROSTRO
|
|
QUE... TODA MI VIDA
|
|
REPARAR FUERZAS
|
|
Venid a un sitio tranquilo;
a un lugar apartado del bullicio agobiante
que nos acompaña día y noche;
a un lugar retirado
de vuestros negocios y preocupaciones,
de vuestras falsas necesidades;
a un lugar apropiado para encontraros
con Dios, entre vosotros y con vosotros mismos.
Venid a un sitio adecuado
para reparar fuerzas.
Y descansad un poco.
Detened vuestro ritmo alocado.
Haced un alto en el camino.
Sosegaos de tanto ajetreo.
Que se calmen vuestros nervios.
Que se serene vuestro espíritu.
Dejad la mochila a un lado,
quitaos las sandalias
y lavaos el cuerpo entero
para reparar fuerzas.
Los que estáis rendidos y agobiados,
los que vivís bajo el yugo de las responsabilidades,
los que soportáis el peso de los compromisos
y de las obligaciones ineludibles,
los que camináis con los ojos tristes
y la espalda doblada,
los que ya sólo divisáis niebla en el horizonte,
los que no sabéis vivir sin cargas y cruces,
echad el freno y apearos
para reparar fuerzas.
Yo os aliviaré.
Os sanaré la mente.
Tonificaré vuestro corazón.
Curaré vuestras heridas.
Vigorizaré vuestro cuerpo.
Calmaré vuestra ansiedad.
Os quitaré las pesadillas...
Estaré con vosotros en todo momento.
Tomaos un respiro conmigo
para reparar fuerzas.
Venid conmigo, amigos.
Gozad este momento y lugar.
Gustad todo lo suyo -que es vuestro-:
las verdes praderas, las aguas frescas,
los árboles frondosos,
el horizonte abierto...
Descansad sin prisas y sin miedo.
Cargad las pilas hasta rebosar
y escuchad mi buena nueva...
para reparar fuerzas.
Ulibarri, Fl.
|
|
HIMNO DE LAS CRIATURAS
|
|
Omnipotente, Altísimo, Bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
tan sólo Tú eres digno de toda bendición
y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.
Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial loado por el hermano SOL,
que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,
y lleva por los cielos noticias de su autor.
Y por la hermana LUNA, de blanca luz menor
y las ESTRELLAS claras que tu poder creó,
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado mi Señor!
Y por la hermana AGUA, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado mi Señor!
Por el hermano FUEGO que alumbra al irse el sol
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!
Y por la hermana TIERRA que es toda bendición,
la hermana madre tierra que da en toda ocasión
las HIERBAS y los FRUTOS y FLORES de color
y nos sustenta y rige: ¡loado mi Señor!
Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor
porque les llega el tiempo de la consolación!
|
|
VIDA VERDADERA
|
|
Aquí estoy, Señor,
con hambre y sed de vida.
Soñando que me lo monto bien,
creyendo que sé vivir,
consumo febrilmente
ligeros placeres,
no más que golosinas,
precarias sensaciones
arañadas aquí y allá...
y mi hambre y sed no desaparecen.
Esto ya no es vida sino simulacro,
una vida sin calidad de vida.
Aquí estoy, Señor,
con hambre y sed de vida.
Pero acostumbrado a lo light
lo auténtico sólo entra con filtros.
Demasiado educado para ser blasfemo.
Demasiado tradicional para ir más allá de lo legal.
Demasiado cauto para saborear triunfos.
Demasiado razonable para correr riesgos.
Demasiado acomodado para empezar de nuevo...
y mi hambre y sed no desaparecen.
Esto ya no es vida sino simulacro,
una vida sin calidad de vida.
Aquí estoy, Señor,
con hambre y sed de vida.
Mas sin pedirte mucho, paro no desatar tu osadía;
amando sólo a sorbos, para no crear lazos;
rebajando tu evangelio, para hacerlo digerible;
soñando utopías sin realidades;
caminando tras tus huellas sin romper lazos anteriores...
y mi hambre y sed no desaparecen.
Esto ya no es vida sino simulacro,
una vida sin calidad de vida.
Silba, Señor, tu canción,
como buen pastor;
que se oiga por lomas y colinas,
barrancos y praderas.
Despiértanos de esta siesta.
Defiéndenos de tanta indolencia.
Condúcenos a los pastos de tu tierra.
Danos vida verdadera.
Ulibarri, Fl.
|
|
ABRE MIS OJOS
|
|
Señor, Dios, estoy aquí
buscándote en lo sencillo,
en las cosas que Tú,
al principio de todo,
viste que eran buenas.
¡Las cosas!
¡Tantas veces me parecen
que sólo son cosas!
Mis ojos, cansados,
no logran ver en ellas
ni tu mano de Dios
ni tu sonrisa de Creador.
Señor, Dios,
dame ojos para descubrir
la semilla
de Tu presencia en las cosas;
dame ojos, Señor,
para que pueda ver tu mano de Padre
que alimenta a los pájaros del campo;
dame ojos, Señor,
para apreciar, como María,
las necesidades de los hombres.
Que abra mis ojos para verte
en todo lo que existe y pasa a mi lado.
¡Que yo vea, Señor!
|
|
SALMO 8
|
|
SALMO DE LA AMISTAD
|
|
Señor, dame una buena digestión
y, naturalmente, algo que digerir.
Dame la salud del cuerpo
y el buen humor necesario
para mantenerla.
Dame un alma sana, Señor,
que tenga siempre ante los ojos
lo que es bueno y puro
de modo que, ante el pecado,
no me escandalice,
sino que sepa encontrar el modo
de remediarlo.
Dame un espíritu, Señor,
que no conozca el aburrimiento,
los refunfuños, los suspiros
ni los lamentos.
Y no permitas
que tome demasiado en serio
esa cosa tan entrometida
que se llama... el YO.
Dame el sentido del humor, Señor.
El poder reírme en ocasiones
de mí mismo.
El saber coger la gracia
de un buen chiste
para que sepa también sacar
un poco de alegría de la vida misma
y pueda compartirla luego con todos.
|
|
ORACIÓN DEL BUEN HUMOR
|
|
SALMO PARA EL CAMINO
|
|
Ven, Espíritu Santo:
despierta nuestra capacidad de ver
y sentir la verdad interior
que trae todo acontecimiento.
Ven, Espíritu Santo,
cambia nuestros sentimientos negativos.
|
|
VEN, ESPÍRITU SANTO
|
|
TE DOY GRACIAS
|
|
Es bueno darte gracias, Señor, de corazón,
y cantarte con gozo cada día.
Es bueno proclamar por la mañana tu lealtad
y por la noche decirte de verdad que me has querido.
Es bueno decir que tus acciones, Señor,
son mi alegría y mi esperanza.
Es bueno decirte que las obras de tus manos
son júbilo y fiesta para mí.
Te doy gracias y me alegro
por el don maravilloso de la vida.
Te doy gracias y me alegro
por el don entrañable del bautismo.
Te doy gracias y me alegro
por el don precioso del Espíritu.
Te doy gracias y me alegro
por el don precioso de tu Palabra.
Te doy gracias y me alegro
por el don único de tu Pan de vida.
Qué grandes son tus obras, Señor.
Qué profundos son tus designios.
Qué grandes son tus proyectos para nosotros.
Qué profundos son tus deseos para el que te busca.
Es bello, Señor, vivir siendo Tú el centro de mi vida.
Es bello, Señor, saber que Tú eres el Señor de mi vida.
Muchos no te conocen, Señor, y me da pena
que pongan su vida en cosas que se acaban.
Muchos no saben que Tú eres Padre
y que nos quieres a todos con ternura.
Tú eres grande para siempre.
Tu amor me inunda y me hace feliz.
El hombre honrado florecerá como palmera,
se abrirá como un trigal fecundo,
siempre tendrá el fruto a mano
y su vida ante ti, Señor, será preciosa.
Es bueno darte gracias, Señor,
y cantarte de gozo cada día.
Es bueno abrir el corazón de par en par
y dejar que tu luz inunde de tu paz toda la vida.
|
|
SALMO PARA ALEGRARSE
|
|
AL CAER DE LA TARDE
|