|
NAVIDAD:
DIOS-CON-NOSOTROS
PLEGARIAS
|
|
Vamos a encender siete velas, siete,
para recordar que no estamos en tinieblas,
ya que Dios es luz y buena noticia
por encima de nuestras ideologías y creencias.
Primera vela y buena noticia:
Dios se ha hecho amor
para quienes tienen el corazón roto
y sólo han conocido orfandades y odios.
Y con ellos, para todos.
Segunda vela y buena noticia:
Dios se ha hecho libertad
para los que están cautivos
y para los esclavos de sí o de otros.
Y con ellos, para todos.
Tercera vela y buena noticia:
Dios se ha hecho consuelo
para los que sufren, esperan
y lloran al borde de camino.
Y con ellos, para todos.
Cuarta vela y buena noticia:
Dios se ha hecho justicia
para los que están marginados
y tienen hambre y sed de vida.
Y con ellos, para todos.
Quinta vela y buena noticia:
Dios se ha hecho pan y vino
para quienes se han vaciado
dándose sin reserva, enteros,
en sendas y cominos.
Y con ellos, para todos.
Sexta vela y buena noticia:
Dios se ha hecho arlequín
para desmantelar el tinglado
de normas y leyes que hemos montado
para conseguir su beneplácito,
nosotros, vosotros, todos.
Séptima vela y buena noticia:
Dios se ha hecho uno de nosotros
para que nosotros no olvidemos
ahora, en este momento, y luego,
que somos hijos suyos,
y con ello, hermanos entre nosotros.
Ulibarri, Fl.
|
|
1
|
|
Señor, en una noche como ésta, hace ya tiempo,
quisiste ser un niño con nombre y apellidos
en medio de los niños más pobres de la tierra.
Luego, cuando creciste hablabas cosas buenas
y por ti conocimos que ningún niño es pobre
porque es hijo de dioses. Nosotros que arrastramos
durante todo el año el peso de la vida,
el paso de los años, las penas, los disgustos,
algunas alegrías, y que esperamos siempre,
nos hemos reunido para cenar aquí.
Bendice nuestra mesa, por una noche al menos
quisiéramos que el mundo fuera una gran familia
sin guerras, sin miseria, sin drogas y sin hambre,
con algo más de música y mucha más justicia.
Que al menos esta casa, Jesús recién nacido,
acoja tu palabra de amor y de perdón.
Consérvanos unidos.
Danos pan y trabajo durante todo el año.
Danos fuerza y ternura
para ser hombres justos que luchen por el mundo
donde haya buenos días y muchas noches buenas
como ésta en que quisiste nacer entre nosotros.
Tú serás bienvenido, Señor, siempre a esta casa,
hasta que nos reúnas en al tuya, al final.
|
|
2
|
|
Señor, Tú has puesto en el corazón
de todo hombre una semilla tuya y,
cuando alguien la encuentra te busca.
Y Tú, Señor, no escondes la mano
al que la quiere estrechar
para caminar contigo.
¡Bendito y alabado seas, Señor!
que esperas con infinito amor
que cada hombre te busque
para darle el mayor y más hondo abrazo.
Los Reyes vieron la estrella
y se llenaron de alegría.
Manifiéstate también a nosotros
y a todos los que desesperan.
Que descubramos la estrella
de tu presencia en nuestra vida diaria:
en el encuentro con el amigo,
en ese que nos infunde ánimos,
en quien nos presta atención
o nos pide que compartamos nuestro pan.
|
|
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
Tú has dado un lugar a tu Hijo:
nuestra tierra y nuestros caminos.
Desde ahora El está en la encrucijada
de todos los pasos de los hombres...
Él es camino,
Él es palabra,
Él es silencio,
Él es principio.
Te pedimos que su presencia
nos sirva para escuchar tu designio
sobre nosotros, los hombres.
El sabe bien cómo eres,
porque comparte toda tu plenitud.
Haz que con El en nuestro camino
podamos hacer la verdad
a la que Tú nos llamas.
|
|
3
|
|
4
|
|
Gracias, Dios, Padre de misericordia,
fuente de donde viene todo bien.
Hoy nos permites cerrar un año más.
Gracias por el tiempo que nos das
para crecer y caminar en tu búsqueda;
para construir el mundo
y caminar al lado de los hombres.
Gracias por lo que hay de bueno
a nuestro lado y en todo el universo.
Danos fuerza para serte fieles,
danos ganas de vivir y trabajar
para que tu obra de creación
no cese de multiplicarse en todo y por todos.
Danos la alegría de apreciar nuestro tiempo
y sentirnos cercanos a todos.
Y perdónanos, Señor, nuestros pecados
porque olvidamos tu amor con nosotros.
|
|
5
|
|
Te esperábamos grande...
y vienes como un Niño pobre.
Te esperábamos en otro momento...
y vienes a tu hora, en el silencio del tiempo.
Te esperábamos en un lugar...
y escogiste el último rincón.
Te esperábamos como Dios...
y vienes, Dios, hecho hombre débil.
Te esperábamos,
y no sé si te esperábamos,
porque nos cuesta reconocerte...
Porque no eres el que creíamos...
Porque eres "el que eres".
Dios que viene.
Dios que está.
Dios con-nosotros.
Dios anunciado por los profetas.
Dios humilde.
Dios diferente.
Dios, siempre Dios, sorprendente.
TU DAS EL PRIMER PASO
Antes que yo diga: "Quiero ir a Ti"...
Antes de que yo marche hacia Ti...
Tú, Señor, ya estás cerca;
Tú, Señor, ya has puesto
la tienda a mi lado.
Tú brillas en las tinieblas.
Tú el Dios grande.
Yo te doy gracias, Señor
porque has decidido venir
a la tierra que habito
y has traído
una palabra que me da Vida.
|
|
6
|
|
Señor:
en este mundo insolidario y frío
queremos buscarte.
En los barrios marginales y zonas periféricas
queremos encontrarte.
En los que esta sociedad esconde y olvida
queremos verte.
En los que no cuentan para la cultura dominante
queremos descubrirte.
En los que carecen de lo básico y necesario
queremos acogerte.
En los que pertenecen al reverso de la historia
queremos abrazarte...
En los pobres y marginados de siempre,
en los emigrantes y parados sin horizonte,
en los drogadictos y alcohólicos sin presente,
en las mujeres maltratadas,
en los ancianos abandonados,
en los niños indefensos,
en la gente estrellada,
en todos los heridos y abandonados
al borde del camino
queremos buscarte,
encontrarte,
verte,
descubrirte,
acogerte,
abrazarte.
|
|
9
|
|
7
|
|
8
|
|
Nos han dicho que quieres volver a nacer otra vez.
Mira que eres loco, ¿eh?
¿Pero no ves lo que somos y lo que estamos haciendo?
Y, sin embargo, Tú quieres venir.
Ya no sé si con tu gesto testarudo
de volver cada Navidad
estás pretendiendo decirnos algo:
Que el cielo está siempre abierto,
que hay estrellas para guiar nuestros pasos,
que hay ángeles humanos a nuestro lado,
que podemos hacernos tiernos como niños,
que el mundo puede ser nuevo,
que Dios es Padre y Madre en nuestro desconcierto...
Que nadamos en abundancia
mientras hay hermanos, nuestros y tuyos,
que sufren hambre de pan,
de cultura, de libertad, de cariño, de dignidad...
Que tenemos un mensaje que se llama Evangelio
que todavía no es Buena Noticia para todos,
porque nosotros lo desvirtuamos y malvivimos.
Que tenemos miedo de vivir
y cerramos nuestro corazón a los hermanos.
Que nos preocupamos mucho por nosotros
y nos justificamos ante ti dando limosnas.
Que no sabemos compartir,
y que Tú sigues encontrando nuestras puertas cerradas...
Si es así, Jesús,
ven a nuestras casas esta Navidad.
Ven a nuestra ciudad,
ven a nuestra parroquia,
ven a nuestro grupo.
Ven a nuestro mundo.
Y ven, antes que nada,
a nuestro pobre corazón.
Ulibarri, Fl.
|
|
¿Y si tú fueras mi hijo-a
a quien amo con pasión,
a quien encarné y envié
como Buena Noticia
para sus hermanos?
Mira mi corazón de Padre
que no miente,
que sangra por amar a tope.
¿Crees que es un juego
el que confiese mi espera en ti
para ser Buena Noticia
entre tus hermanos?
Hablo siendo Padre
y teniendo un Hijo que me complace,
que es tu hermano,
al que festejáis todos los años. Pero...
¿no sabes cómo fue Buena Noticia
para sus hermanos, tus hermanos?
Sí, creo en ti.
Y afirmo que hay Navidad.
¡Cómo no la va a haber
si tratáis de haceros ricos
haciendo pobres!
¡Cómo no la va a haber
si habéis trivializado vuestra suerte
y nada os complace!
Abrí el cielo para siempre,
y mis ojos ya no pueden apartarse
de esta tierra, vuestra y mía,
en la que tantos y tantos sufren,
y miran y esperan sin saber dónde.
¿No ves cómo anhelan la Buena Noticia
tantos y tantos hombres y mujeres,
tus hermanos, siempre?
Quiero que comprendas y goces.
El Misterio no es oscuridad,
sino hondura de amor y vida.
Esto es la Navidad.
¡No la tergiverses!
¿Te pido un imposible
al querer que cambies,
que seas persona nueva,
que nazcas a la vida,
tuya y de tus hermanos?
Y quiero que los ángeles nuevamente canten:
«Paz en la tierra.
Hoy os ha nacido un salvador.
Alegraos.
¡Gloria a Dios!».
Es letra mía, y espero
le pongas música para tus hermanos.
Ya sé que no puedo pedirte nada,
que eres libre. ..
¡Naciste de mis entrañas
y llevas mi sello y sangre!
Pero no me pidas que renuncie a ser Padre,
a dar vida,
a regalar Buena Noticia,
libremente,
a ti y a tus hermanos.
Ulibarri, Fl.
|