Navidad es esperanza,
Navidad es alegría,
Navidad es el camino
que recorres cada día.
Navidad es cercanía,
Navidad es comprensión,
Navidad es el camino
que recorres sin pasión.

GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS
Y EN LA TIERRA PAZ Y BIEN,
SON LOS CÁNTICOS DEL CIELO
QUE SE ESCUCHAN EN BELÉN.
GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS
Y EN LA TIERRA AL HOMBRE PAZ,
ES EL GRITO JUBILOSO
QUE NOS DA LA NAVIDAD.

Navidad no tiene días
como no los tiene el sol,
permanece iluminado
y ofreciéndonos calor.
Navidad no tiene hora
como no la tiene Dios,
siempre está junto a nosotros
ofreciéndonos su amor.



Quiero felicitarte porque dejaste el cielo
y bajaste a la tierra.

Quiero felicitarte por ser como nosotros,
por traernos esperanza y salvación.

Quiero felicitarte porque vienes al mundo
como puerta y camino de total liberación.

Quiero felicitarte porque eres un amigo
que se entrega en cuerpo y alma.

Quiero felicitarte porque sigues al lado
de cuantos hoy soportan miseria y dolor

Quiero felicitarte porque sigues amando
al que te vuelve la espalda.

¡Felicidades, Señor, por nacer!

¡Felicidades, Señor, por bajar!

Hoy cada pueblo del mundo es Belén
y todo el tiempo será Navidad.



Este año pondré un nacimiento diferente,
sin ángeles, sin pastores, sin reyes,
porque en mi pueblo ya casi no existen,
y niños y adultos no entienden que estén contigo
sólo los que no se ven en la calle.
En su lugar pondré figuras del presente.

Un parado,
víctima de todas las multinacionales,
con las manos callosas y arrugas en la frente.
Tiene vergüenza y duele verle.

Un emigrante,
sin patria, sin hogar ni papeles,
de color, con olor y hambre.
Quizá esta noche lo acoja alguien.

Una prostituta,
con mirada triste y ternura palpitante,
usada y juzgada por casi toda la gente.
Quizá esta noche reencuentre su dignidad.

Un drogadicto,
aferrado a sus viajes y estrellas artificiales
porque en la tierra no tiene presente.
Quizá esta noche vea la estrella de su vida.

Un preso,
de los de siempre, sin causa ni gloria,
al margen de la sociedad y con barrotes.
Quizá esta noche le llegue una ráfaga de aire libre.

Un enfermo de sida,
separado, aislado como una peste,
tumbado en el lecho sin futuro y casi sin presente.
Quizá esta noche alguien se acerque a él y le bese.

Ya sé que no están todos;
pero si me atrevo a ponerme yo,
y no me olvido de colocarte a ti,
este Belén no será de Herodes.



NAVIDAD: EL DIOS HECHO NIÑO
PLEGARIAS


Dios, Padre nuestro, fuente de la vida.
Tú has creado todo lo que existe,
la naturaleza, todos los seres vivos.

Hoy, en la alegría de las fiestas de Navidad,
inauguramos este árbol
que es como un signo
de la fuerza y la fecundidad
que tú has puesto en nuestro mundo.
Este árbol nos invita a mirar
hacia arriba, hacia Ti,
y al mismo tiempo nos recuerda
que tú, al enviarnos a tu Hijo Jesús,
has querido estar cerca de nosotros
y has arraigado en nuestra tierra.

Estos días de Navidad
celebramos que tu Hijo
ha venido a nacer aquí,
en nuestro mundo,
para llenarnos de luz,
de gracia, de esperanza.

Dios, Padre nuestro,
que la luz y la gracia de Jesús, tu Hijo,
nos ilumine siempre.



Oh Dios, Padre Santo,
que has amado tanto a los hombres
que les has enviado a tu Hijo Unigénito,
nacido de ti antes de todos los siglos.

Dígnate bendecir este belén
que será la alegría de esta familia cristiana.
Que estas imágenes del misterio de la Encarnación
sostengan la fe de los padres y los adultos,
reaviven la esperanza de los niños
y aumenten en todos el amor.

Te lo pedimos por Jesús,
tu Hijo amadísimo,
que nos ha salvado con su muerte
y su resurrección
y que incesantemente ruega por nosotros
delante de ti.



Dios, nuestro Padre,
tú amaste tanto a los hombres
que nos enviaste a tu único Hijo Jesús,
nacido de la Virgen María,
para salvarnos y conducirnos a ti.

Te pedimos, que con tu bendición,
esta imagen de Jesús,
que está a punto de venir de nuevo a nosotros,
sea, en nuestra casa,
signo de tu presencia y de tu amor.

Padre bueno,
danos también a nosotros tu bendición,
y a todos nuestros familiares y amigos.
Abre nuestro corazón
para que podamos recibir a Jesús con gozo,
y hacer siempre lo que él nos pide
y verlo en todos los que tienen
necesidad de nuestro amor.

Te lo pedimos en el nombre de Jesús,
tu Hijo amado,
que viene para dar la paz al mundo.
Él que vive y reina
por los siglos de los siglos. Amén



Creo en el Dios hecho Niño.
Es de mi raza y yo de la suya.
Porque Él amó mi barro,
para que yo saborease la divinidad.

A mi Dios le hizo frágil tan sólo el amor.
Mi Dios conoció la alegría humana.
Gozó de la amistad, de la tierra y sus cosas.

Mi Dios tuvo hambre y sueño y se cansó.
Mi Dios fue sensible.
Mi Dios se irritó y fustigó y denunció.
Mi Dios, sin embargo, fue dulce como un niño.

Mi Dios sufrió el destierro.
Fue perseguido y aclamado.
Murió joven por ser sincero.

Lo mataron porque le traicionaba
la verdad en sus ojos.
Pero mi Dios murió sin odiar.

Creemos en un Dios que nos cuida y ama.
Creemos que viviremos con Él en la otra vida.
Un Dios que perdona y no guarda rencor.
Un Dios que es Padre y Amigo.
Un Dios que nos nace Niño
y se pone a vivir entre nosotros
y como nosotros.



Hoy me he encontrado en las manos
con tus regalos, Señor:
nueva vida,
nuevo tiempo,
nueva lluvia,
nuevo sol (...)

Por eso, para este tiempo
que estreno con ilusión,
quiero, Señor, y te pido
también un nuevo reloj.

Un reloj que mida el tiempo
como lo mide tu amo;
que se pare cuando lleguen
las gentes a mi rincón,
para escuchar, compartiendo,
alegrías y dolor.

Un reloj que me sitúe
la mente y el corazón
en el momento presente,
que es tu momento, Señor,
en el quehacer cotidiano
que es lugar de encarnación.

Un reloj que mida el tiempo
con tu paciencia, Señor:
con el ritmo y la medida
universal del amor;
despertador de rutinas,
vigilante, ayudador;
que nunca mida la entrega
del tiempo y del corazón.

Con la vida, con el tiempo
que hoy me regalas, Señor,
para darme sin medida,
espero un nuevo reloj.



FELICIDADES POR NACER
BENDICIÓN DEL ÁRBOL
BENDICIÓN DEL PESEBRE
BENDICIÓN DEL NIÑO JESÚS
EL CREDO DE LA NAVIDAD
SIEMPRE ES NAVIDAD
UN BELÉN DIFERENTE
UN NUEVO RELOJ
EL RINCÓN DE LA PLEGARIA
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Él amó mi barro
DOCE CAMPANADAS
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(doce frases para las doce
campanadas de Nochevieja)

1.- Agradece el pasado como don de Dios.
2.- Vive el presente con esperanza y creatividad.
3.- Di "sí" al paso de Dios por tu vida.
4.- Confía, Dios te encomienda cosas grandes.
5.- Valora lo pequeño, llegarás a lo grande.
6.- Mira la vida con sencillez y amor.
7.- Ten buen humor, pase lo que pase.
8.- Perdona y pide perdón.
9.- Haz algo por el otro y serás feliz.
10.- Atento, Dios te habla cada día.
11.- Dios cuenta contigo
12.- Ama la vida, ama al mundo, ama a Dios.



REYES QUE VENÍS POR ELLAS
10
Reyes que venís por ellas,
no busquéis estrellas ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Aquí parad, que aquí está
quien luz a los cielos da;
Dios es el puerto más cierto,
y si habéis hallado puerto
no busquéis estrellas ya.

No busquéis estrellas ahora;
que su luz ha oscurecido
este Sol recién nacido
en esta Virgen Aurora.

Ya no hallaréis luz en ellas,
el Niño os alumbra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.



CREDO CONFIADO
11
Creo en Dios, Padre y Madre,
aunque muchos digan que es sólo una proyección
de mi cultura o de mis necesidades y sueños,
y vivan bien sin creer;
aunque tantos no vean su necesidad
y lo consideren retro, necio y vano;
aunque se estilen otros credos;
aunque parezca mucho creer y me llamen loco.

Creo en Jesús de Nazaret,
su Hijo predilecto,
su palabra,
su presencia entre nosotros,
su tienda de la alianza,
testigo cierto de su amor y lealtad;
carne de nuestra carne,
despojado de su rango,
expulsado de su casa,
crucificado con saña...,
pero resucitado por el Padre.

Creo en su Espíritu,
dador de vida y libertad
desde siempre y para siempre,
que renueva y vivifica todo,
capaz de suscitar, hoy, en nuestra sociedad,
personas veraces y justas, tiernas e íntegras,
testigos leales de la vida y el amor,
hijas e hijos de Dios solidarios.

Por eso creo, también,
en la vida, a pesar de las heridas;
en la amistad, por encima del poder y de la sangre;
en la fraternidad, aunque surjan clases y diferencias;
en la solidaridad, a pesar de egoísmos y necedades.

Creo que el amor es más fuerte que la muerte.
Creo que tiene sentido ser bueno, tierno y honesto.
Creo que merece la pena confiar en las personas.
Creo en tu dignidad y en la mía.
Creo que me puedes ayudar.
Creo que nos espera algo insospechado.
Creo que Dios supera todos mis sueños.
Creo que soy hechura suya.
Creo que él rebasa mi credo...



AÚN PODEMOS SOÑAR
12
Nos dijeron un día: «Se acabaron los sueños».
Pero aún podemos soñar
mientras quede un niño en el mundo
y un rayo de luz en el firmamento.

Nos manifestaron: «Estáis equivocados».
Pero aún podemos buscar la verdad
mientras sigamos compartiendo
y no cerremos las puertas al diálogo.

Nos certificaron: «No valéis para nada».
Pero aún podemos esperar
mientras sigamos caminando
y atisbando el futuro entre la niebla.

Nos aseguraron: «Terminaréis fracasando».
Pero aún nos quedan fuerzas
mientras haya pobres en la cuneta
y corazones solidarios.

Nos gritaron: «Moriréis entre humos y palos».
Pero aún podemos vivir
mientras luchemos por la paz y la justicia
y crezca una flor a nuestro lado.

Nos llamaron: «Parias e ilusos».
Pero aún tenemos dignidad
mientras alguien nos vea como hermanos
a pesar de nuestra debilidad.

Nos declararon: «No sois nada».
Pero seguiremos creyendo
y guardando tu recuerdo
mientras Tú sigas susurrando nuestro nombre.

Padre nuestro, que conoces nuestros sueños,
no nos dejes caer en la tentación
de no creer ya en tu Espíritu ni en nosotros;
y líbranos del canto de las sirenas y del «malo».