EL TALLER DE LOS SALMOS
SALMO 2
Se trata de un salmo real, así llamado porque tiene como protagonista la
persona del rey. No se dice quién puede ser ese rey, pero probablemente se
trata del rey de Judá, descendiente de David, según la promesa. Los salmos
reales son 11 en total. El salmo 2 celebra la entronización del nuevo rey.
Según la tradición de los pueblos antiguos, el rey era considerado como hijo
de la divinidad. También Israel adoptó esta creencia gracias al influjo de los
grupos defensores de la monarquía. El día de la unción (o toma de posesión
del trono) se consideraba el día en que el monarca era engendrado por Dios.
En este salmo, al rey se le llama Mesías, es decir, Ungido (2) -de hecho se le
ungía con aceite-, e Hijo de Dios
(7).


El salmo 2 consta de cuatro partes. En la primera (1-3): se produce un motín
entre los jefes de las naciones (pueblos) sometidas al rey de Judá
: mediante
la rebelión, pretenden alcanzar la independencia. En el salmo, a estos jefes se
les llama «reyes», «príncipes» y «jueces de la tierra», pues correspondía a
los reyes administrar la justicia. Pretenden acabar con la dominación del rey
de Judá. En la segunda parte (4-6) tenemos la respuesta de Dios. Primero
sonríe; después
, enfurecido, responde con cólera, es decir, designa y
confirma un rey para Judá en Sión (Jerusalén)
, la capital. En la tercera parte
toma la palabra el nuevo rey (7-9) para exponer su programa de gobierno. El
rey, visto como Hijo de Dios, recibe de él poder sobre las naciones para
gobernarlas con cetro de hierro y quebrarlas como vasijas de arcilla. En la
cuarta parte habla un amigo del rey, el organizador de la fiesta de
entronización. Se dirige a los jefes de Estado que están presentes,
invitándoles a rendir homenaje al Señor en la persona del nuevo rey
(probablemente mediante el gesto de besarle los pies) y a ser obedientes y
sumisos para que, de vuelta a sus países, no caigan en atentados y perezcan.

Hay dos hipótesis para explicar la última frase («¡Dichosos los que en él
buscan refugio!»
). Según la primera, este colofón pretendería suavizar la
amenaza final del salmo. De hecho hay otros casos semejantes; no quedaría
bien concluir un salmo con una amenaza. La segunda hipótesis es ésta: en
algunos textos antiguos, los salmos 1 y 2 formarían un único salmo que
comenzaba y terminaba de forma semejante («dichoso» en 1, 1 y
«dichosos» en 2, 12).

En 2, 9 hay una imagen significativa. En el día de la toma de posesión del
trono,
el rey solía hacer pedazos con su cetro algunas vasijas de barro en las
que se habían escrito los nombres o dibujado las cabezas de los reyes
enemigos de Israel
. Si los reyes de esos pueblos sometidos estaban
efectivamente presentes en la fiesta de la entronización, ¿cómo reaccionarían
al ver su nombre o su retrato hecho trizas por el cetro de hierro del rey de
Judá? Ésta es la razón por la que, a continuación, se les invita a la sensatez
(10). El homenaje que se rendía al Señor (12) probablemente consistía en
besar los pies del rey recién entronizado. Se trataba de un gesto de sumisión
total.



El salmo 2 muestra la existencia de un conflicto entre naciones. Por una
parte, está el rey de Judá y por la otra, los reyes de los pueblos que él
domina
. En Judá, la monarquía era dinástica, es decir, se transmitía de
padres a hijos. El inicio de este salmo se refiere probablemente a la rebelión
de los reyes sometidos, con motivo de la muerte del anciano rey de Judá
.
Quieren aprovechar la ocasión y recuperar la independencia. Tal vez estén
planeando un atentado contra el sucesor en el día de su entronización
,
celebración a la que tenían que asistir. La respuesta de Dios es la unción de
un nuevo Mesías
y éste, en el día de su toma de posesión, recibe de Dios,
su «padre», el poder necesario para triturar a los pueblos con cetro de
hierro. Es inútil querer rebelarse contra el rey de Judá. En el caso de que los
jefes de las naciones intentaran hacer algo, todo permite suponer que
morirían en una emboscada por el camino.

Como puede verse, este y otros salmos reales están contaminados por la
ideología monárquica. El rey de Judá puede explotar y pisotear a otros
pueblos en nombre de Dios. Estos salmos nacieron, sin duda, en el seno de
grupos que apoyaban la monarquía como única forma de gobierno,
defendiendo al mismo tiempo el imperialismo.




En cualquier caso, Dios sigue siendo el aliado de su pueblo, el Dios de la
Alianza
, empeñado en defender a Israel de las agresiones de otras naciones.
De hecho, la principal misión del rey de Israel era proteger al pueblo de las
agresiones internacionales y administrar justicia dentro del país. En este
sentido, Dios es su aliado. Pero también es cierto que se trata de un Dios
«hecho a imagen y semejanza del rey y de los poderosos»
, pues el rey de
Judá es visto como hijo de Dios de modo que todo lo que hace cuenta con
la aprobación de Dios. Más aún, Dios bendice el señorío del rey sobre los
pueblos vecinos, si bien para conducir a los jefes de las naciones al temor
de Dios: una religión impuesta por la espada.

El salmo 2 es uno de los más citados en el Nuevo Testamento. Se presenta a
Jesús como el Mesías y el Hijo de Dios
(Mc 1, 1; 8, 29; 15, 39), pero este
cambió radicalmente el modo de entender y de ejercer el poder
(véase el
diálogo que mantiene con Pilato en Jn 18, 33-38a). Para él, poder es
sinónimo de servicio a la vida, y una vida para todos
(Jn 10, 10). El objetivo
central de las palabras y las acciones de Jesús es el Reino. Pero el reino de
Dios no consiste en la dominación de los débiles a manos de los fuertes,
sino en ponerse al servicio de la vida. Jesús, por tanto, quebró la espina
dorsal de la ideología monárquica presente en el salmo 2, dando una nueva
dimensión al poder. De este modo desautorizó para siempre los
imperialismos. No olvidemos que murió a manos de quienes detentaban el
poder.



1.- TIPO DE SALMO
2.- CÓMO ESTÁ ORGANIZADO
3.- ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?
4.- EL ROSTRO DE DIOS
5.- REZAR ESTE SALMO
El salmo 2 sólo puede rezarse bien si tenemos en consideración el
comportamiento de Jesús como rey. Para él, «poder» significó «servicio» y
«amor» hasta la entrega total de la propia vida
. Hoy en día, los enemigos de
la humanidad son la violencia, la dominación de los débiles por parte de los
poderosos, los abusos de poder, las innumerables formas de exclusión y de
muerte (de las personas y del medio ambiente), todo aquello que impide a la
gente disponer de libertad y de vida. Si rezamos este salmo sin mirar a
Jesús, acabaremos por legitimar el dominio de unas naciones contra otras, la
supremacía de una raza o nación sobre las demás, impidiendo que se realice
de manera efectiva la libertad de los pueblos.

Otros salmos reales son: 18; 20; 21; 45; 72; 89; 101; 110; 132; 144.