EL TALLER DE LOS SALMOS
SALMO 3
Es un salmo de confianza individual. Alguien está rodeado por sus
enemigos pero, a pesar de ello, manifiesta una confianza inquebrantable en
Dios. Esto se hace patente sobre todo en los versículos 4 al 7, en los que el
Señor aparece como escudo protector
que le permite al salmista mantener
alta la cabeza. Dios responde desde su monte santo (Jerusalén y el templo),
permitiendo que el justo se acueste sin temores, que duerma y despierte sin
miedo, sin recelar de la multitud que lo cerca y lo oprime. El versículo 8
contiene una súplica
, pero hecha desde la confianza o el convencimiento
de que el Señor lucha como guerrero victorioso, golpeando en la mejilla a
los injustos y rompiéndoles los dientes.

El salmo 3 tiene cuatro partes claramente definidas. En la primera (2-3),
la persona le expone a Dios su situación
: está rodeada de enemigos. En
tres ocasiones expresa admirativamente que sus opresores son muy
numerosos. Estos se levantan contra el justo y dudan que Dios vaya a
salvarlo, señal de que se encuentra en una situación de peligro.

En la segunda (4-5), la persona que está atravesando esa situación
manifiesta su total confianza en Dios. Aunque los opresores se levanten
contra ella (como un ejército), el Señor es presentado como escudo que
protege, la gloria, el que mantiene alta la cabeza del justo y que, desde
el templo, responde a sus gritos
.

En la tercera parte (6-7), el justo afirma su absoluta tranquilidad ante el
enorme conflicto
con que se enfrenta. y el motivo es la confianza que tiene
en el Señor. Por eso puede acostarse, dormir y despertarse rodeado por
una multitud de opresores.

En la cuarta (8-9), el justo suplica con la confianza de que el Señor Dios
se levantará y lo salvará
, golpeando a los opresores en la mejilla y
quebrándoles los dientes. El salmo termina con una ampliación: todo el
pueblo de Dios recibe la salvación y la bendición de Dios, símbolo de la
vida.

En este salmo podemos encontrar unos cuantos términos tomados del
ámbito militar
que nos hacen pensar en el ejército: acampar
(campamento), escudo, salvar, golpear, romper los dientes
, etc. La
expresión «romper los dientes»(8) insinúa que los opresores son tan
feroces como leones..

También vale la pena tener en cuenta lo siguiente: los opresores se
levantan contra el justo, acampan a su alrededor y le hacen agachar la
cabeza
. Él, sin embargo, clama al Señor para que se levante y lo salve,
confía en que lo defenderá como un escudo que salvará su gloria y que le
hará mantener bien alta la cabeza. Por eso el justo puede acostarse y
dormir
sereno, y despertarse (levantarse) tranquilo, porque es Dios quien
lo sostiene.

El salmo 3 revela un conflicto abierto entre una persona (el justo) y una
multitud (los injustos)
que está en su contra. El justo le revela al Señor el
conflicto entre la justicia y la injusticia
. Da la impresión de que el justo
está solo contra una multitud de injustos. Esto vuelve el salmo
terriblemente dramático y de una extraordinaria confianza. Al repasar el
texto, descubrimos que estas personas son calificadas como «opresores»,
«los que se levantan contra el justo» y se burlan de él y de su confianza en
Dios, como si Dios se mantuviera al margen de la lucha del justo contra la
injusticia; se dice que son un «pueblo innumerable que acampa alrededor»
del justo, que son «enemigos» y «malhechores».

¿Qué es lo que habría pasado exactamente? En el versículo 4 tenemos un
dato importante. El justo dice que el Señor es su escudo, su gloria (su
honra) , el que mantiene alta su cabeza. Se trata, por tanto, de un justo
que ha sido calumniado y difamado y por eso anda cabizbajo
. ¿Por qué ha
llegado a esa situación?
Sin duda a causa de su compromiso con la
justicia. Algo ha hecho que ha importunado a los injustos y estos se
vengan
: se han levantado contra él, como un ejército en armas, y han
acampado a su alrededor con intención de matarlo.

En los versículos 5-7 hay otro detalle significativo. Se menciona aquí el
«monte santo», desde el que el Señor responde a los gritos del justo, y
donde el justo asegura poder acostarse, dormir y despertarse tranquilo, sin
temer a la multitud que acampa a su alrededor. En el Antiguo Testamento,
el templo de Jerusalén (el «monte santo») funcionaba como lugar de
refugio para personas perseguidas
. Este es ciertamente el caso del creador
del salmo 3. Lo persiguen y acechan para acabar con su vida, pero él se
refugia en el templo, logrando escapar del acoso de sus enemigos. En el
templo se siente seguro y confiado
(a pesar de que los opresores están
fuera esperándole). Pasaría la noche a la expectativa: por la mañana, el
sacerdote echaría suertes y se le declararía inocente; podría llevar la
cabeza bien alta y seguir luchando por la justicia.

Los enemigos opresores, comprometidos con la injusticia, quieren matarlo
y, al mismo tiempo, desmoralizar al propio Dios. En su opinión, el Señor
no se preocupa por la justicia: «Dios nunca va a salvarlo». Matando al
justo que lucha por una sociedad sin injusticias, pretenden desmoralizar o,
en cierto modo, «matar» al mismísimo Dios.

Indirectamente, los malhechores dicen que el Señor, el Dios de la justicia,
no existe o que, si existe, no socorre al justo que lucha a solas. El justo,
por su parte, tiene una confianza de hierro en Dios. En medio de esta lucha
desigual, el justo ve y siente a Dios como un escudo que lo protege, como
quien le devuelve la honra
(la gloria) al justo y le permite mantener bien
alta la cabeza
; como aquel que escucha sus clamores, del mismo modo
que escuchó el clamor de los israelitas en tiempos de la esclavitud en
Egipto (Exodo 3, 7). Es seguridad para el justo que lucha contra un ejército
de injustos, defendiendo su causa, colmándolo de arrojo y valentía. ¿Por
qué ve y siente el justo a Dios de esta manera?
Porque conoce el pasado
del pueblo de Dios y sabe que el Señor es el Dios amigo y aliado,
comprometido con la justicia
. El Señor es el Dios de la Alianza, que
escucha con atención el clamor que sube hasta él, tomando partido a favor
de la justicia
y en contra de la injusticia. La expresión «¡Levántate,
Señor»
(8) recuerda el libro de los Números (10,35). Esto es lo que se le
decía a Dios, en tiempos de Moisés, cuando el pueblo levantaba el
campamento para ponerse en camino, guiado por el arca de la alianza,
rumbo a la conquista de la libertad y de la vida en la tierra prometida. El
justo le recuerda cariñosamente a Dios este antiguo compromiso y se
muestra confiado. A los injustos se les golpeará en la mejilla y se les
romperán los dientes.

En el Nuevo Testamento, Jesús pide constantemente confianza, por
ejemplo, en Mc 5,36; 6,50 y en Jn 16,33b. La causa de Jesús fue el Reino.
Y, según Mateo, este Reino se va construyendo en la medida en que se
implante la justicia
.

1.- TIPO DE SALMO
2.- CÓMO ESTÁ ORGANIZADO
3.- ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?
4.- EL ROSTRO DE DIOS
5.- REZAR ESTE SALMO
La confianza expresada en este salmo no es la de quien atraviesa un
camino de rosas. Todo lo contrario; se trata de alguien que se encuentra
rodeado por una multitud de malhechores injustos que quiere verlo muerto.
Es un salmo para cuando necesitamos de este tipo de confianza; cuando
luchamos por la justicia y nuestros esfuerzos parecen inútiles; cuando
tenemos la impresión de que va a triunfar la opresión; cuando dicen que a
Dios poco le importa lo que sucede a nuestro alrededor...

Otros salmos de confianza individual: 4; 11; 16; 23; 27; 62; 121; 131.

ICTYS-Marzo 1995