EL TALLER DE LOS SALMOS
SALMO 4
A pesar de presentar elementos de súplica (2b. 7b), se trata de un salmo de
confianza individual
. Una persona que se ve implicada en una tensión social
manifiesta su confianza en el Señor (9b) e invita a los demás a hacer lo
mismo (6b).


El salmo 4 tiene tres partes. En la primera (2), el salmista se dirige a Dios,
mezclando la súplica con el reconocimiento de la intervención divina en su
vida. A Dios se le llama «Defensor mío» (literalmente «Dios de mi
justicia»
) y es presentado como quien le ha librado de una situación difícil
(el término «angustia» sugiere, precisamente, una situación de dificultad).

En la segunda, el autor se dirige a unos «hombres» (3, 6) y los acusa de
tres cosas: de haber ultrajado su honor, de amar la falsedad y de buscar el
engaño
(o la «mentira»). A continuación, da una serie de órdenes dirigidas
a esos «hombres»: sabed, temblad, reflexionad, ofreced sacrificios
legítimos y tened confianza en el Señor.

En la tercera parte (7, 9), intervienen otras personas, tal vez amigos del que
compuso el salmo, preguntando: «¿Quién nos hará ver la dicha?», es
decir, ¿quién dará prosperidad al pueblo de Dios? El autor mismo
responde en forma de petición a Dios y muestra el resultado de su
confianza: siente una alegría mayor que la de sus enemigos cuando recogen
una abundantísima cosecha de trigo y uvas (8). Y por eso duerme tranquilo
(9).


El salmista acusa a los «hombres» de tres cosas: ultrajar su honor, amar la
falsedad y buscar el engaño. ¿Qué es lo que hay detrás de todo esto? En
primer lugar, se trata de la oración de alguien que ha visto su honor
ultrajado
. Los responsables de tal ultraje son acusados de idolatría,
descrita en el salmo con las expresiones «amar la falsedad» y «buscar
el engaño»
. «Falsedad» y «engaño» son sinónimos de ídolos. Por tanto,
aquí tenemos un conflicto entre alguien que permanece fiel a Dios y los
«hombres» que adoraban a los ídolos de manera que, con ello, habían
ultrajado el honor del fiel. Parece que el ultraje no consistió simplemente en
palabras, pues el fiel habla de aprieto/angustia (2), lo que nos lleva a pensar
en una persecución. No obstante, Dios lo libró, haciendo maravillas en
favor suyo, escuchando el clamor que subía hasta él (v. 4; Ex 3, 7).

¿Podemos ir más lejos? Quizá sí. El versículo 6 habla de «sacrificios
legítimos»
y el versículo 8 recuerda dos de los productos típicos de
Israel: el trigo y el vino. Desde tiempos de Elías (s. IX a. C.) hasta después
de la época de Oseas (s. VIII) se disputó una guerra teológica en Israel a
propósito de quién garantizaba la fecundidad de la tierra, proporcionándole
vida al pueblo
. Había quienes defendían que se trataba de Baal. Otros
afirmaban que era Yavé, el Dios de Israel. El Libro de Oseas es un drama
en torno a esta cuestión
. Estamos en la época en que Israel se
«prostituyó» con los ídolos extranjeros: «Su madre se ha prostituido...
Ella decía: "Iré tras mis amantes que me dan mi pan y mi agua... mi
aceite y mi vino"»
(Os 2, 7; 9, 1- 4).

La cuestión era muy seria, pues de la teoría se bajaba a la práctica, esto es,
para rendir culto a Baal, la gente se entregaba a la prostitución sagrada.
Hombres y mujeres se prostituían en honor de Baal en los llamados «ritos
de fertilidad». Esto dio lugar a esclavitud de niños y adultos, a la
explotación de la fuerza de trabajo y a la manipulación de las fuentes de la
vida (sexualidad)
. La gente vinculada a la religión (tal vez los «hombres» de
nuestro salmo) apoyaba esta situación, amparada por el ejército del rey. El
conflicto, por tanto, es entre el aliado del Dios verdadero y los seguidores
de los ídolos que causan la muerte del pueblo. El Levítico esclarece esta
circunstancia con estas palabras: «Si seguís mis leyes y guardáis mis
mandamientos... la tierra producirá sus frutos, los árboles de los
campos darán los suyos. La trilla se prolongará hasta la vendimia y
la vendimia hasta la siembra»
(26, 3-5a). El salmo recuerda en dos
ocasiones el tema del lecho (5. 9) que, aquí, funciona como eje: en el
contexto de la prostitución sagrada, los que siguen a Baal pecan; el fiel se
acuesta y enseguida se duerme confiando en el Señor.

El salmista, por tanto, ordena a los «hombres» que abandonen la idolatría
y que vuelvan a ofrecer sacrificios legítimos y a confiar en el Señor (6).
Ésta es la propuesta que recorre todo el Libro de Oseas. Y la señal de que
quien compuso este salmo estaba vinculado al grupo de este profeta y a
los campesinos a los que se explotaba en su trabajo e incluso en su
sexualidad.

Al margen de los «hombres» hay otro grupo que, ante este conflicto,
queda sumido en la perplejidad y se pregunta: «Si no es Baal, ¿quién va
a dar prosperidad
(dicha, felicidad) a Israel?» (7a). La respuesta no se
hace esperar y llega en forma de petición: «¡Levanta sobre nosotros,
Señor, la luz de tu rostro!»
(7b).



El conflicto entre Baal y Yavé -el Señor- pone de manifiesto quién es Dios
en este salmo. Yavé, Dios de Israel, es el amigo aliado que le ha dado la
tierra al pueblo para que pudiera vivir
. Baal es una caricatura, pues se va
convirtiendo en el dios de los terratenientes que explotan al pueblo, que lo
esclavizan y ultrajan su honor, abusando de su capacidad para trabajar y de
su capacidad para engendrar nueva vida (sexualidad). Por ser el Dios de la
Alianza, Yavé libra de la angustia a cuantos le suplican, hace maravillas en
su favor y escucha su clamor, mostrándoles la luz de su rostro y
salvándolos
. Finalmente, es el Dios en el que el salmista pone toda su
confianza, el Dios en el que se puede confiar sin temor a quedar
decepcionado
. La confianza que el justo tiene en el Dios de la Alianza
supera la alegría de los que, confiando en Baal, recogen una abundante
cosecha de trigo y uva, como si esto fuera un don de Baal.

En el Nuevo Testamento, Jesús se presenta como garantía del Dios fiel en
el que las personas pueden confiar
. Además de lo que dijimos al respecto a
propósito del salmo 3, es oportuno recordar la afirmación de Jesús en Jn
14, 6: «Yo soy la Verdad». «Verdad», en la Biblia, significa estabilidad,
firmeza, algo que permanece sin verse alterado. Dicho de otro modo, Jesús
es la encarnación del Dios fiel en nuestra historia y en nuestro caminar, y
vino para que todos tuviéramos vida.



1.- TIPO DE SALMO
2.- CÓMO ESTÁ ORGANIZADO
3.- ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?
4.- EL ROSTRO DE DIOS
5.- REZAR ESTE SALMO
Además de lo dicho a propósito del salmo 3, este vale para reforzar la
confianza en Dios en las luchas por la tierra, que constituye un serio
problema en buena parte de nuestro mundo; también cuando queremos
tomar conciencia de que la religión no es una cosa alienante; cuando
experimentamos confianza en Dios y queremos manifestar y proclamar esta
confianza...

Otros salmos de confianza individual: 3; 11; 16; 23; 27; 62; 121; 131.



A. Pagoaga