EL TALLER DE LOS SALMOS
SALMO 8
El salmo 8 es un himno de alabanza a la grandeza de Dios, que ha hecho
del ser humano el centro y el señor de la creación. La ausencia del sol (4)
lleva a pensar que la contemplación nocturna del cielo, la luna y las
estrellas se encuentra en la base de este himno de alabanza.

Este salmo tiene tres partes: un comienzo, un cuerpo central y un final bien
determinados. El comienzo y el final están compuestos por la expresión:
«¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!»
(2a y 10). El resto (2b-9) constituye el centro o el corazón del salmo. En
esta parte central destacan la figura de Dios y sus obras
. Estas últimas
reducen al silencio a sus adversarios. La visión del cielo, la luna y las
estrellas deja extasiado al salmista. Pero la mayor obra de Dios es el ser
humano
, creado a su imagen y semejanza (Gn 1,26-27).

El texto mezcla 1a tierra, el cielo (2) y el mar (9). Para el pueblo de la
Biblia, estos tres «espacios» representan la totalidad de la creación. Al
citar cuatro especies de animales sometidas por e1 ser humano, nos damos
cuenta de que el texto juega con parejas de contrarios (8-9): animales
domésticos
(ovejas y bueyes) y animales salvajes (fieras del campo); aves
del cielo y peces del mar
.

El salmo 8 nos presenta la fascinación de alguien que, al admirar de noche
la belleza del firmamento en el que brillan la luna y las estrellas, se
pregunta:
«¿Qué es el hombre...?». Él mismo responde a esta pregunta
mostrando al ser humano como el punto más elevado de la creación de
Dios. En medio de la noche brilla e1 nombre glorioso de Dios, en primer
lugar en los astros del cielo, pero sobre todo en el ser humano, señor de la
creación. Sin embargo, este salmo no se compone solamente de
fascinación. También hay un conflicto que dio lugar a su composición. De
hecho, se habla de «adversarios», «enemigo», «vengador» de Dios. El
Señor los reprime por medio del éxtasis de cuantos, como niños de pecho,
lo alaban por encima de las posibilidades de sus palabras. Lo alaban con
la fascinación que entra por los ojos y embarga todo el ser; lo alaban a
través del silencio que ensalza y da gracias.

¿Quiénes son los adversarios, el enemigo y el que se venga de Dios?
Resulta difícil dar una respuesta. Hay quienes piensan en los poderes del
caos primitivo de la mitología cananea
, en la que se habría inspirado este
salmo.
Representarían, por tanto, las fuerzas del mal presentes en la
historia
. El Dios creador las hace callar por medio de la alabanza de las
personas que lo reconocen como Señor del universo.
Otros estudiosos
creen que puede tratarse de los dioses creadores de las religiones de los
pueblos vecinos de Israel
. Para otros, estos adversarios serían personas
concretas que niegan o ponen en duda la existencia de Dios
. Dicho de otro
modo, personas que, al afirmar que Dios no existe, ocuparían ellas mismas
su lugar.
En este caso, el salmo 8 les preguntaría, igual que Dios le
preguntó a Job: «¿Acaso habéis hecho vosotros todo esto?» (Job 38-41).
Así pues el salmo 8 habría surgido a causa de este conflicto. La
arrogancia le impide al ser humano reconocer que la creación es el espejo
de Dios y que é1 mismo no es Dios, sino alguien creado a su imagen y
semejanza.
En oposición a los arrogantes, encontramos a los pobres y los
sencillos
(los niños de pecho) que descubren y aceptan su puesto como
criaturas y
, al mismo tiempo, alaban al Creador por encima de lo que
puedan expresar las palabras humanas. Por eso son capaces de descubrir
la mano de Dios en todo lo que existe en 1a creación, pues esta es la
«obra
de sus dedos»
, la más pura artesanía de Dios.

En el corazón del salmo se encuentra la pregunta: «¿Qué es el
hombre...?»
(5a). Ante la fascinación que le provoca el universo, el ser
humano, único animal racional, pregunta acerca de su propia identidad
. Si
es tan grande la diferencia entre el Creador y la criatura, ¿cuál es el papel
que juega y cuál el puesto que ocupa el hombre en la creación?
La
respuesta
(6-9) es extraordinariamente positiva. Para comprenderlo basta
examinar las acciones de Dios en favor del ser humano, caracterizadas
en
este salmo por los siguientes verbos: se acuerda del ser humano y lo visita
(5), lo hizo poco inferior a un dios, lo coronó, lo hizo reinar y lo puso
todo bajo sus pies
(6-7). Seis acciones que muestran al ser humano como
señor y rey de la creación. De hecho, las expresiones «coronar», «hacer
reinar»
, «poner bajo los pies», recuerdan el ritual de entronización de los
antiguos reyes
(véanse los salmos 2 y 110). El hombre es el punto central
de la creación y su rey, y recibe gratuitamente de Dios un poder
participado que lo convierte en señor de las cosas creadas. El señorío del
ser humano se hace presente en el texto al recordar sobre qué o quiénes
«reina»: los animales domésticos y salvajes, las aves que vuelan en el
cielo y los peces que, misteriosamente, surcan sendas en el silencio y la
profundidad de los mares. Dicho brevemente, el ser humano es señor de
toda la creación.

Hay dos temas importantes que atraviesan todo este salmo y que nos
proporcionan un excelente retrato de Dios:
la creación y la alianza. Dios
es creador tanto del universo como del ser humano
. Cuando ocupa su
puesto de criatura en el escenario de la creación, el hombre queda
deslumbrado por la belleza del mundo, obra de artesanía de los dedos de
Dios; por eso se vuelve como los niños de pecho y exulta y alaba más allá
de todo aquello que se puede expresar con palabras. Cuando el hombre se
pregunta: «¿Quién soy yo?», descubre que Dios lo ha convertido en su
socio y su aliado
. El Dios de la Alianza le ha confiado la administración
de toda su obra. El Señor lo ha convertido en señor.

Son muchas las conexiones de este salmo con el Nuevo Testamento y la
actividad de Jesús, al margen de la cita literal de Mt 21,15-16. Desde la
clave del «himno de alabanza», podemos profundizar en la actitud de Jesús
en Mt 11,25
o, con Pablo, reconocer que Dios elige lo que es locura para
el mundo con la intención de confundir a los que se consideran sabios
(1
Cor 1,27-28). O, también, podemos ahondar en los himnos de alabanza del
Nuevo Testamento (por ejemplo, Ef 1,3-14). La parábola de Lc 12,35-48
puede leerse desde esta perspectiva: el mundo es la casa de Dios, y el ser
humano es el administrador de esta inmensa casa
.

1.- TIPO DE SALMO
2.- CÓMO ESTÁ ORGANIZADO
3.- ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?
4.- EL ROSTRO DE DIOS
5.- REZAR ESTE SALMO
Los himnos de alabanza -como lo indica la misma expresión- suponen que
quienes los van a entonar están
, de hecho, dispuestos a alabar a Dios por
su intervención en el mundo y en la historia
. El salmo 8 es muy apropiado
para estos momentos: cuando queremos alabar a Dios por la creación y,
sobre todo, por haber hecho al ser humano a su imagen y semejanza;
cuando queremos rezar en compañía de la danza mágica del cosmos o en
sintonía con todos los seres, criaturas de Dios como nosotros; cuando el
medio ambiente forma parte de nuestros sueños, objetivos y
preocupaciones; cuando buscamos una respuesta a la pregunta:
«¿Qué es
el ser humano?»
.

Otros salmos que son himnos de alabanza: 19; 29; 33; 100; 103; 104;
(105); 111; 113; 114; 117; 135; 136; 145; 146; 147; 148; 149; 150.