EL TALLER DE LOS SALMOS
SALMO 9
Es un salmo de acción de gracias individual con algunos elementos de
súplica individual
(14-15. 20-21). En él, una persona da gracias al Señor
de todo corazón por las maravillas y hazañas que ha llevado a cabo. E
invita a otras personas a celebrarlo festivamente (12), probablemente en el
templo de Jerusalén, lugar al que el salmista ha debido desplazarse con la
intención de ofrecer un sacrificio de acción de gracias y para contar al
pueblo cómo le ha liberado el Señor.

Tiene claramente una introducción (2-3) en la que el salmista le da
gracias a Dios, proclama sus maravillas, se alegra, exulta y toca
instrumentos
en honor del Altísimo. Además de la introducción, cuenta
con un cuerpo central heterogéneo en el que se presentan los motivos de
su agradecimiento
(4-13. 16-18), junto con algunas peticiones (14-15. 20-
21). La primera traducción, conocida como la de los Setenta, une en uno
solo los salmos 9 y 10, mientras que la Biblia hebrea los mantiene
separados (aquí comienza la diferencia de numeración de los salmos
dependiendo de la traducción que uno maneje). Todo invita a creer que,
en el pasado, estos dos salmos habrían formado, de hecho, una unidad.
Esto es tanto más seguro cuanto que, en hebreo, los salmos 9-10 forman un
acróstico, es decir, cada pequeña unidad comienza con una letra del
alfabeto hebreo. Este detalle no puede apreciarse en las traducciones,
pero algunas Biblias destinadas al estudio lo ponen de manifiesto. Esto es
señal de que estas oraciones, cuando se pusieron por escrito, fueron
«reorganizadas» de un modo un tanto caprichoso. Así es como han llegado
hasta nosotros.

A pesar de tratarse de una acción de gracias individual, el salmo 9 muestra
abiertamente un conflicto superado y, en buena medida, aún por superar.
De hecho, el salmista habla de «enemigos» y «enemigo» (4. 7),
«naciones», «malvado», «malvados» (6. 17. 18), «pueblos» que practican
la injusticia
(16. 18. 20. 21). Estos grupos sociales, que podrían reducirse
a uno solo, componen una sociedad fundada en la injusticia y en la
desigualdad, que excluye y persigue hasta la muerte a cuantos luchan por la
justicia
. De hecho, se dice que los malvados injustos están bien
organizados y ejercen su poder, pues tienen ciudades (7) y derraman
sangre (13). Se les compara con los cazadores que cavan fosas y esconden
trampas para capturar a los que luchan por la justicia (16), pero el Señor
hace que queden atrapados en sus mismas maniobras (17). Se trata, por
tanto, de un conflicto abierto entre los malvados injustos y los justos.

Una breve panorámica nos permite descubrir quiénes son los justos a los
que protege el Señor
y cuál es la situación social en que se encuentran. Se
habla del oprimido que vive en tiempos de angustia (10), de personas que
conocen el nombre del Señor, que confían en él y que lo buscan
(11). Su
sangre es derramada sin que nadie, excepto el Señor, haga justicia
a esos
pobres que claman (13). El justo se siente a las puertas de la muerte (14),
sometido a cacería por parte de los malvados como si se tratara de un
animal de presa (16). ¿Por qué se ha llegado a esta situación? ¿Quién se
atrevería a decir o hacer algo? La situación que presenta este salmo es
bastante parecida a la de los israelitas en Egipto. La tierra de la libertad y
de la vida se había convertido en lugar de opresión y de muerte.

Este salmo nos ofrece una cruda visión de la sociedad en que tuvo su
origen: hay muchos implicados en una injusticia que engendra exclusión,
pobreza e indigencia
. La única esperanza de los oprimidos es el nombre
del Señor
, el Dios que, tanto en el pasado como en el presente, escuchó y
sigue escuchando el clamor de los pobres. Un Dios que inclinó el oído e
hizo justicia. Y el salmista le da gracias, sin olvidar la dura realidad de
injusticia que ha vivido anteriormente y sin olvidar tampoco la necesidad
de seguir suplicando.

Este salmo presenta un vivo y enérgico retrato de quién es Dios. Allí
donde hay opresores y oprimidos, el Señor se muestra solidario,
convirtiéndose en refugio y fortaleza en tiempos de angustia
(10). Dios
defiende la causa y el derecho de los justos, impartiendo justicia como un
juez (5). Amenazó a las naciones y destruyó al malvado, borrando para
siempre su apellido (6), arruinando al injusto y destruyendo sus ciudades
(7). Hace justicia, juzga al mundo con justicia, gobierna a los pueblos con
rectitud (8-9). La imagen de la fortaleza (10) lleva a pensar en un Dios
guerrero y defensor de los indefensos que claman por la justicia, venga la
sangre derramada y nunca se olvida del clamor de los pobres (13). Hace
justicia capturando al malvado, que cae en su propia trampa (17), y no
permite que el pobre quede olvidado para siempre o que se frustre la
esperanza de los indigentes (19).

Este salmo da gracias por todas esas «maravillas» (2) y «hazañas» (12)
que el Señor, el Dios del éxodo y de la Alianza, realizó en favor de los
pobres e indigentes oprimidos. De este modo, aparece como el Dios juez
que hace justicia, borrando para siempre el nombre y la memoria de los
malvados (6-7), pues se acuerda del clamor de los pobres, sin olvidarlo
nunca (13); no permite que el indigente sea olvidado para siempre y obra
de manera que la esperanza de los pobres nunca quede frustrada.

Las palabras y las acciones de Jesús reflejan perfectamente lo que este
Salmo dice a propósito de Dios, pues Jesús hace todo lo que el Padre
quiere que se haga
(Jn 5, 19-20). En el Nuevo Testamento encontramos a
diversas personas que dan gracias a Jesús por lo que ha hecho por ellas
(véase, por ejemplo, Lc 17, 16).

1.- TIPO DE SALMO
2.- CÓMO ESTÁ ORGANIZADO
3.- ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?
4.- EL ROSTRO DE DIOS
5.- REZAR ESTE SALMO
Es un salmo de agradecimiento por las hazañas y hechos portentosos de
Dios en favor de los pobres y de los oprimidos. Conviene rezarlo cuando
queremos dar gracias por su presencia en las luchas y en las victorias de
personas y grupos en favor de la justicia; cuando conseguimos superar un
conflicto; cuando tenemos la experiencia de haber sido liberados de un
peligro mortal...

Otros salmos de acción de gracias individual: 30; 32; 34; 40; 41; 92; 107;
116; 138.