EL TALLER DE LOS SALMOS
SALMO 11
(10)


Es un salmo de confianza individual. Una persona (un «justo») expresa su
más absoluta confianza en el Señor
que hace justicia, a pesar de estar
viviendo una situación dramática y de que su vida corra peligro.



Consta de dos partes. La primera (1-3) comienza con una profesión de
total confianza en Dios
: «Me refugio en el Señor». Esto le da al justo una
seguridad y tranquilidad plenas, a pesar de que los amigos le sugieran que
escape al monte
, como hacen los pájaros para estar seguros. El resto de la
primera parte describe las acciones de los malvados a la caza del justo. En
la segunda parte (4-7), el justo se dedica a exponer las razones por las que
ha depositado una confianza total en el Señor
: éste es el juez que hace
justicia, que ama al justo y odia a los que aman la violencia
. Es un precioso
retrato de Dios y de sus acciones en favor de la justicia.

Este salmo tiene dos imágenes importantes. La primera (1-2) habla de
pájaros y menciona el arco, la cuerda, la flecha y muestra de qué son
capaces los malvados
contra el justo que les resulta molesto. Es una
imagen de caza, tomada de la vida en el campo. La segunda (3) recuerda
cómo imaginaba la tierra el pueblo de la Biblia
: como una superficie plana,
con unas columnas invisibles sobre las que se asentaba el firmamento
. Si
estas columnas se vieran sacudidas y fallaran los cimientos, el cielo caería
sobre la tierra y sería el caos total. A esto se refiere la expresión «cuando
fallan los cimientos»
(3; véase la figura que aparece en el apartado 2 del
comentario al salmo 46).



El salmo 11 pone de manifiesto la existencia de un grave conflicto entre los
malvados y el justo
. Los malvados e injustos (2. 6) están mejor
organizados
, mientras que el justo (3. 5) da la impresión de estar solo. Los
malvados le dan caza como si fuera un animal
(2). El justo representa a los
rectos de corazón (2. 7), es decir, a los que se mantienen fieles a Dios y
alimentan con constancia un proyecto de sociedad basado en la justicia
.
Sin embargo, los malvados son violentos (5), les ponen trampas, tratando
de destruirlos a escondidas (2). Las relaciones están de tal modo
corrompidas, que da la impresión de encontrarse en medio de un caos
social sin precedentes (3).

Los amigos del justo le sugieren que huya al monte, lugar tradicional de
refugio. Allí fue donde se refugió el pueblo de Dios en tiempos de la
conquista de la Tierra Prometida. Allí inventó Israel los medios de
subsistencia y creó las tácticas de guerra que le condujeron a la conquista
de la tierra. ¿Por qué le sugieren los amigos que escape al monte?
Porque
las acciones de los malvados son atrevidas, buscan la muerte del justo,
pero a escondidas, lo que hace más difícil predecir qué es lo que va a
ocurrir
. La mejor solución -piensan ellos- es huir a un lugar seguro.
Además, los amigos aseguran que los cimientos de la sociedad están
totalmente corrompidos a causa de la injusticia. De ahí la pregunta crucial
«¿Qué puede hacer el justo?» (3).

En lugar de perder la esperanza y salir huyendo al monte o permanecer
callado y abandonar la lucha, el justo se arma de confianza en el Señor: se
refugia en él
(1), y no en el monte. Tal vez sea éste uno más de entre los
muchos salmos compuestos por gente que fue al templo de Jerusalén en
busca de asilo (4). La violencia de los malvados, los atentados, la
corrupción no asustan ni paralizan al justo. Este confía en el Dios juez, que
lo ve todo
(4) y que hace justicia, poniendo fin a todas las injusticias que
engendran violencia, impunidad y una corrupción cada vez mayor.




En la primera parte, Dios está prácticamente ausente, en silencio. Sólo está
presente en la confianza del justo, que declara refugiarse en él. Sin
embargo, en la segunda parte, cuando el justo expone las razones por las
que confía, el rostro de Dios se manifiesta con todo su esplendor. En
primer lugar, aparece la imagen del Señor juez: habita en el templo de
Jerusalén, pero el mismo templo no es capaz de contenerlo. Antes bien, el
cielo es su trono
, el asiento desde el que juzga. Isaías (6, 1) dice que basta
la orla del manto de Dios para llenar el templo. Por disfrutar de esta
posición, Dios lo ve todo y a todos, nada escapa a su mirada penetrante
(4). Esta mirada conoce al ser humano por dentro, de modo que las
decisiones que toma como juez no son parciales. Odia a los que aman la
violencia (5) y dicta sentencia: una lluvia de brasas y azufre, a la que se
añade un violento huracán, constituyen la herencia de los malvados e
injustos (6). Esta expresión recuerda el castigo de Sodoma y Gomorra
(Gen 19, 24). Los injustos y violentos desaparecerán para siempre, como
sucedió con aquellas ciudades. El violento huracán tal vez recuerde los
vientos áridos que soplan en aquellas regiones: secan las fuentes y acaban
con toda vegetación. Así es el Señor contra la injusticia. El último
versículo cierra este salmo de manera extraordinaria: por un lado, dice del
Señor que es justo y que ama la justicia; por otro, afirma que los rectos de
corazón
-es decir, los justos- contemplarán su rostro. En el Antiguo
Testamento se tenía el convencimiento de que ver a Dios cara a cara,
significaba tener que morir. El salmo 11 afirma lo contrario: el que ama la
justicia contemplará a Dios cara a cara.

En pocas palabras, el Dios de la Alianza es el motor que impulsa al salmista
moviéndole a la confianza. Es el aliado del justo y del pueblo en la lucha
por una sociedad renovada, el compañero que sostiene y defiende la causa
de la justicia
.

El Nuevo Testamento está lleno de pasajes en los que se invita a los que
siguen a Jesús a tener confianza
(por ejemplo, Mt 10, 16. 19-20; Jn 6, 20;
16, 33). Es posible leer todo el evangelio de Mateo a la luz del tema de la
justicia, tal como lo podemos encontrar en el salmo 11 (3, 15; 5, 10. 20; 6,
33; etc).



1.- TIPO DE SALMO
2.- CÓMO ESTÁ ORGANIZADO
3.- ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?
4.- EL ROSTRO DE DIOS
5.- REZAR ESTE SALMO
Ya hemos dicho que se trata de un salmo de confianza individual. Pero de
confianza en medio de graves conflictos. Es oportuno rezarlo cuando, a
causa de las injusticias, nos vienen deseos de huir del mundo
; cuando nos
sentimos perseguidos
; cuando nos damos cuenta de que la corrupción es
el motor de la sociedad
; cuando nuestros amigos nos dicen que no vale la
pena luchar por la justicia
; cuando estamos cansados de tanta impunidad;
cuando necesitamos reforzar nuestra confianza en el Dios justo que ama la
justicia; cuando queremos ver a Dios cara a cara y el único modo de
hacerlo es luchar por la justicia.

Otros salmos de confianza individual: 3; 4; 16; 23; 27; 62; 121; 131.