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SALMO 115 (113B)
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¡No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria,
por tu amor y tu fidelidad!
¿Por qué han de decir las naciones:
«Dónde está su Dios»?
Nuestro Dios está en el cielo,
y hace todo lo que desea.
Sus ídolos son plata y oro,
obra de manos humanas:
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,
tienen oídos y no oyen,
tienen nariz y no huelen,
tienen manos y no tocan,
tienen pies y no andan,
no tiene voz su garganta.
¡Los que los hacen son como ellos,
todos los que en ellos confían!
¡La casa de Israel confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo!
¡La casa de Aarón confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo!
¡Los que temen al Señor confían en el Señor:
él es su auxilio y su escudo!
Que el Señor se acuerde de nosotros
y nos bendiga:
-bendiga a la casa de Israel,
-bendiga a la casa de Aarón,
-bendiga a los que temen al Señor,
pequeños y grandes.
¡Que el Señor os multiplique,
a vosotros y a vuestros hijos!
¡Que os bendiga el Señor,
que hizo el cielo y la tierra!
El cielo pertenece al Señor,
pero la tierra se la ha dado a los hombres.
Los muertos ya no alaban al Señor,
ni los que bajan al lugar del silencio.
¡Nosotros, los vivos, bendecimos al Señor,
desde ahora y por siempre!
¡Aleluya!
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