EL TALLER DE LOS SALMOS
SALMO 115
(113B)
Por los versículos 9-11, se le considera un salmo de confianza colectiva. El pueblo de
Dios expresa su confianza en un momento crítico de su historia, el exilio en Babilonia.

No tiene introducción ni conclusión. El cuerpo del salmo puede dividirse en cinco partes:
1; 2-8; 9-11; 12-15; 16-18. La primera (1) es una súplica colectiva. El pueblo le pide al
Señor que dé gloria a su nombre
, invocando las dos principales características del Dios
de la Alianza: el amor y la fidelidad. ¿Cómo puede Dios dar gloria a su propio nombre?
Liberando a los judíos de la esclavitud en Babilonia.

La segunda parte (2-8) presenta los motivos de la súplica. Si el Señor no presta atención
a los clamores del pueblo, las naciones dirán que el Dios de Israel no existe (2) y que los
dioses verdaderos son los de los babilonios. La respuesta de los judíos a esta posible
afirmación de los habitantes de Babilonia no puede ser más clara: «Nuestro Dios está
en el cielo, y hace todo lo que desea»
(3). A continuación tenemos una dura crítica
contra los ídolos de los opresores
. Enseguida se nota la diferencia; mientras que el ser
humano fue hecho a imagen y semejanza de Dios (Gén 1, 26), los opresores del pueblo
han hecho, con sus manos, unos dioses cuya imagen es inferior que la de quien los hizo y
con quien guardan poca semejanza, por mucho que estén hechos de oro y plata (4). Hay
siete negaciones referidas a los ídolos: no hablan, no ven, no oyen, no huelen, no tocan,
no andan, no tienen voz, a pesar de tener boca, ojos, oídos, nariz, pies y garganta (5-7).
La conclusión es contundente: «¡Los que los hacen son como ellos, todos los que en
ellos confían!»
(8). Fabricar ídolos, del tipo que sea, rebaja al ser humano, pues, quien
los construye, se postra ante algo o alguien que es inferior a él. Nos convertimos, en
perjuicio nuestro, en su imagen y semejanza.

La tercera parte (9-11) se centra, en el tema de la confianza, en forma de oposición: los
que oprimen al pueblo confían en los ídolos
que ellos mismos fabrican; Israel, por el
contrario, confía en el Señor, su auxilio y escudo. El pueblo de Dios aparece dividido en
tres grupos: la casa de Israel, la casa de Aarón (los sacerdotes) y los que temen al Señor.
Tres veces se dice que el Señor es auxilio y escudo de su pueblo.

La confianza da paso a la bendición. Es la cuarta parte (12-15). Un sacerdote
(descendiente de Aarón) bendice a los tres grupos que representan al pueblo (la casa de
Israel, la casa de Aarón y los que temen al Señor
). La bendición, en la Biblia, tiene sabor
de fecundidad. Este salmo le hace al pueblo soñar con el paraíso terrenal. Allí, después
de dar vida a todas las cosas, el Creador del cielo y de la tierra bendijo al ser humano
con la fecundidad (Gen 1, 28).

La última parte (16-18) desarrolla el tema de la obra de la creación de Dios: el mundo. El
cielo pertenece a Dios, la tierra es entregada a los seres humanos y la región de los
muertos
(debajo de la tierra) es puro silencio, de ella no proviene ninguna alabanza a
Dios. En la época en que se compone este salmo, todavía no se creía en la resurrección
de los muertos. Podemos ver, aquí, cómo imaginaba el mundo el pueblo de la Biblia: el
cielo, la tierra y la región por debajo de la tierra. Al pueblo que vive, le corresponde una
misión insustituible: situado entre la región de los muertos (que está por debajo de la
tierra) y la región de Dios (por encima de ella, en los cielos), ha de ser el depositario de
una incesante alabanza de Dios.

Este salmo nació como expresión de confianza en pleno exilio de Babilonia. Hace una
crítica devastadora de los ídolos y de las idolatrías que engendran la esclavitud y
alienación del ser humano. Este salmo nació probablemente por iniciativa de algunos
sacerdotes
(cf las referencias a Aarón, padre del sacerdocio del Antiguo Testamento).
Esta oración hace soñar con la recuperación de la tierra (16), perdida a causa del exilio.
La situación del pueblo en esta circunstancia es clara: pérdida de libertad (esclavitud, 2),
pérdida de la vida (sin tierra, 16), es un pueblo reducido (14-15) y tentado por la
idolatría de los opresores (4-8).

Este salmo enfrenta al Señor con los ídolos de los opresores. Él es el Creador, aquel en
el que puede confiar el pueblo
sin temor alguno, pues es su auxilio y escudo. Su nombre
es «el Señor» -Yavé, en hebreo- (nótese la insistencia con que aparece este nombre), y
la gloria de este nombre (1) se llama liberación. Así sucedió en tiempos de Egipto,
cuando Dios se manifestó como aliado de los oprimidos. Se confía en que sucederá lo
mismo ahora
que el pueblo vive una nueva situación de esclavitud y opresión. Es el Dios
de la fecundidad y de la vida
(bendición y multiplicación del pueblo), el Dios que habita el
cielo, pero que interviene en la historia
junto a su pueblo, prometiendo y dando la tierra a
su aliado. A este le corresponde confiar (9-11) y bendecir de manera incesante (18).

El nombre de Jesús significa «Dios salva». Él se presentó como el amor fiel del Padre (Jn
1, 17). Nunca decepcionó a cuantos depositaron en él su confianza. A semejanza del
Señor, también Jesús trabaja constantemente, haciendo nuevamente la creación (Jn 5,
17).
Su actividad supera la concepción que este salmo tiene a propósito de los muertos.
De hecho, Jesús es la resurrección y la vida. Quien cree en él, aunque haya muerto, vivirá
(Jn 11, 26).

1.- TIPO DE SALMO
2.- CÓMO ESTÁ ORGANIZADO
3.- ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?
4.- EL ROSTRO DE DIOS
5.- REZAR ESTE SALMO
Por tratarse de un salmo de confianza colectiva, conviene rezarlo junto a otras personas
o en comunión con ellas
. El salmo mismo sugiere que hemos de rezarlo en situaciones de
«exilio», de pérdida de la libertad y de los bienes que garantizan la vida
; también cuando
nos sentimos rodeados
(y, tal vez, arrastrados) por ídolos e idolatrías de todo tipo;
cuando necesitamos reforzar nuestra confianza en el Dios creador, aliado y liberador; en
la lucha por la posesión de la tierra o de una vivienda digna; cuando tenemos la
sensación de ser pocos
o pequeños ante el desafío que supone convertir la tierra en un
lugar de libertad y de vida para todos
...

Otros salmos de confianza colectiva: 125; 129.