EL TALLER DE LOS SALMOS
SALMO
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Es un salmo de súplica colectiva. La primera palabra con que nos
encontramos -«¡Sálvanos!»- lo demuestra: nos encontramos ante una
situación grave y urgente. Se trata de un grupo que clama. El versículo 8,
cuando dice: «Tú, Señor, nos guardarás, nos librarás», pone de
manifiesto que la súplica proviene de un grupo.



Existen, al menos, dos maneras de estructurar este salmo. La primera lo
divide en cuatro partes: petición de socorro (2-3); comentario de la
petición
(4-5); respuesta de Dios (6); comentario de la respuesta de Dios
(7-9). La segunda, tal vez más interesante, es la siguiente: el salmo tendría
un eje central
, constituido por la declaración de Dios (6). Los versículos
anteriores y posteriores
a esta declaración formarían parejas que caminan
en
paralelo. Imaginemos una procesión: delante, abriendo camino, va
alguien que la preside; detrás, en dos filas, van los demás, como si
formaran parejas. De este modo, al frente, encontramos la afirmación de
Dios
(6); inmediatamente después, en la fila de la izquierda, el discurso de
los poderosos
(4-5) y en la fila de la derecha, el comentario de las palabras
de Dios
(7). Hay un contraste evidente: el discurso de los poderosos está
basado en la mentira, mientras que las palabras del Señor son sinceras. En
la fila de la izquierda, por detrás del discurso de los poderosos,
tendríamos la petición de ayuda -«¡Sálvanos, Señor!»- y los motivos de
este clamor
(2-3). En la otra fila, muy cerca, tendríamos la certeza de que el
Señor guardará al pueblo
en medio de una sociedad corrompida (8-9).

Podemos descubrir, al menos, dos imágenes. La primera nos recuerda un
ejército armado que todo lo conquista
(5). Por medio de la mentira, los
poderosos levantan un imperio; nadie puede dominarlos. La segunda nos
recuerda el modo en que se refinaba la plata: haciéndola pasar varias veces
por el fuego (7). La palabra del Señor es como la plata más pura.



Este salmo muestra un conflicto entre dos grupos: por un lado, los que
tienen labios embusteros, doblez de corazón
(3) y una lengua arrogante (4).
Se trata de los malvados que exaltan la corrupción (9), sus armas son el
embuste y la falsedad (3). Basándose en la mentira, se construyen una
fortaleza. Atacan con la lengua, se defienden con los labios y nadie
consigue dominarlos (5). Se han convertido en dueños y señores de todo y
de todos
, y la corrupción acampa a sus anchas (9). De este modo
consiguen crecer y fortalecerse. Tienen la osadía de ocupar el puesto de
Dios
, pues detrás de la pregunta: «¿Quién podrá dominarnos?», se
oculta la inmensa ambición de este grupo: no conoce límites. Por medio de
su propaganda mentirosa engañarán a todos y destronarán al mismísimo
Dios. Todos quieren pasarse a este bando. La fidelidad al proyecto del
Señor está desapareciendo (2).

El otro grupo es, ciertamente, el de los fieles que no se conforman y que
claman pidiendo salvación (2), mientras contemplan cómo la sociedad está
basada en la falsedad y en la mentira (3). La totalidad de las relaciones
humanas está contaminada por la ambición, por la propaganda engañosa,
por la mentira y la corrupción. Los fieles, por un lado,
son valientes; pero,
por otro, saben que están con la soga al cuello. Su clamor puede costarles
muy caro. Por eso se dirigen al Señor, para que intervenga, para que, de un
tajo, corte los labios embusteros y la lengua arrogante (4), pues es muy
difícil mantenerse fiel a su proyecto, cuando el número de los malvados
crece y la corrupción se ha convertido en la ley de la sociedad (9).

Este salmo, por tanto, nace como consecuencia de una sociedad corrupta
e injusta en la que los malvados, corruptores y corrompidos crecen al
amparo de la impunidad
. Más aún, gracias a una propaganda engañosa, da
la impresión de que todo va de maravilla. Un grupo, que va reduciéndose
paulatinamente debido a la seducción de esta propaganda, decide
denunciar este engaño, ya que se trata de un proyecto social que va
engendrando cada vez más pobres oprimidos y necesitados que gimen
(6).
Si este grupo no alzara su voz profética, en poco tiempo la sociedad entera
se vería sumida en la mentira, la corrupción y la impunidad. Y nadie
moverá un dedo por los pobres que siguen padeciendo opresión ni
tampoco por los necesitados que gimen.



A Dios se le llama «Yavé» (el Señor). Y esto ya es mucho, pues este
nombre está vinculado al éxodo, a la liberación de la esclavitud en Egipto.
El retrato más enérgico de Dios se encuentra en el eje central (6), la
respuesta del Señor:
«¡Ahora me levanto yo para defender a los pobres
oprimidos y a los necesitados que gimen. Voy a salvar a quien lo
ansía!»
. Esta declaración se aproxima mucho a la de Ex 3, 7-8, cuando
Dios decidió bajar para atender al clamor de los israelitas esclavizados en
Egipto. Así pues,
se trata una vez más del Dios de la Alianza, que escucha
el clamor, que se levanta y libera a los pobres oprimidos y a los
necesitados que gimen. Es el Dios de los excluidos
, su más poderoso
aliado. Su palabra es sincera y creadora de vida. Su palabra desenmascara
la mentira que está construyendo una sociedad cada vez más desigual. Este
grupo que le ha suplicado a Dios pidiendo auxilio, lo ha hecho porque cree
en ese Dios. Conoce el peligro que corre, pero está convencido de que el
Señor lo guardará en la lucha por la verdad y la justicia.

En el Nuevo Testamento, encontramos grupos y personas que claman a
Jesús y que son escuchados
(Mc 4, 35-41; Lc 17, 11-19; Mt 15, 21-28), lo
que indica que Jesús es el auxilio de Dios que salva a la humanidad (el
nombre de Jesús significa «Dios salva», Mt 1, 21). Pablo exhortaba a las
comunidades para que fueran fermento en la masa, es decir, para que
fueran capaces de una acción transformadora en una sociedad corrupta
(1Cor 6, 11; 12, 2; Ef 2, 1-10; Flp 2, 14-16).



1.- TIPO DE SALMO
2.- CÓMO ESTÁ ORGANIZADO
3.- ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?
4.- EL ROSTRO DE DIOS
5.- REZAR ESTE SALMO
Tratándose de una súplica colectiva, conviene rezarlo en grupo. ¿Cuáles
son hoy los clamores del pueblo? ¿Por qué hay pobres oprimidos y
necesitados que gimen? ¿Qué transmite la propaganda?
Podemos rezarlo
cuando sentimos que nos rodean la mentira, la falsedad, la opresión, la
impunidad, la corrupción; cuando desaparece la fidelidad
y la gente se
devora entre sí; cuando sentimos que la palabra de Dios tiene que
fermentar nuevamente la sociedad; cuando parece que los poderosos están
ocupando el lugar de Dios; cuando nosotros mismos queremos que alguien
nos salve...

Otros salmos de súplica colectiva: 44; 58; 60; 74; 77; 79; 80; 82; 83; 85;
90; 94; (106); 108; 123; 126; 137.



Ediciones Paulinas