EL TALLER DE LOS SALMOS
SALMO 14
(13)
Del Maestro de coro. De David.

Dice el necio en su corazón:
«Dios no existe» .
Todos se han corrompido cometiendo
abominaciones:
no hay quien obre el bien.

El Señor se inclina desde el cielo
sobre los hijos de Adán,
para ver si queda alguno sensato,
alguien que busque a Dios.
Todos andan extraviados
y obstinados por igual:
no hay uno que obre bien, ni uno solo.

¿No van a aprender los malhechores?
Devoran a mi pueblo
como si comieran pan,
y no invocan al Señor
Pero a su hora temblarán de espanto,
porque Dios está con los justos.
Podéis burlaros de los planes del pobre,
pero su refugio es el Señor.

¡Ojalá venga desde Sión
la salvación de Israel!
Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo
exultará Jacob y se alegrará Israel.

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Luc Médrinal (Bidarray)