Este salmo se presta para una toma de conciencia política, para reflexionar
sobre la función de la autoridad
; conviene recurrir a él cuando queremos
rezar desde la realidad de los «ungidos» del Señor de nuestros días: los
pobres (ver también los salmos 2 y 18).

Otros salmos reales: 2; 18; 21; 45; 72; 89; 101; 110; 132; 144.




Como ya hemos dicho (ver los salmos 2 y 18), los salmos reales están
fuertemente teñidos de ideología monárquica, es decir, defienden a toda
costa la figura del rey
, como si la monarquía fuera una institución de origen
divino. Presentan al rey como hijo de Dios, y Dios tiene que atender a sus
peticiones y concederle sus deseos
(5. 6). Visto desde esta perspectiva,
Dios sigue siendo el Dios de la Alianza pero, sobre todo, el aliado del
poder político
representado por el rey. Aquí, al menos, el rey defiende
efectivamente al pueblo, cosa que raramente sucedía. La cuestión se vuelve
mucho más peligrosa, cuando contemplamos al rey ofreciendo sacrificios
(4), es decir, actuando como sacerdote
. En este caso, pues, concentra en
sus manos tanto el poder político, como el poder religioso. Esta
concepción de Dios implica otro riesgo: el de defender, en su nombre, los
imperialismos del pasado y del presente.

En el Nuevo Testamento, Jesús es presentado como el rey que inaugura el
Reino
, pero de una manera totalmente diferente a los reyes de Israel, de
Judá o a los jefes de los imperios (ver los salmos 2 y 18). En los
evangelios, Jesús es «ungido» por el Espíritu para llevar la buena noticia a
los pobres y traer la liberación
(véase, Lc 4,18-19). El instrumento de que
se sirve para llevar a cabo esta misión se llama servicio (ver, Lc 22, 27b; Jn
13, 1-17).

Los «ungidos» del Señor son, en nuestros días, los pobres, los
desposeídos, los que carecen de todo poder y los marginados
. Dios y
Jesús los han elegido como predilectos y les han confiado el Reino (ver,
Lc 6, 20; Mt 5, 3).
Jesús vivió con ellos y para ellos. No se alió con los
poderosos del imperio romano ni con sus colaboradores. Todos ellos,
más bien, se convirtieron en autores de la muerte de Jesús.




EL TALLER DE LOS SALMOS
SALMO 20
(19)


Es un salmo real, pues su protagonista es un rey de Judá, descendiente de
David. Aunque al rey sólo se le menciona al final (10), todo el salmo se
dirige al monarca
(al que se llama «ungido» en el versículo 7), la máxima
autoridad en Israel durante el período comprendido entre el final de la
época de los jueces y el exilio de Babilonia. Los deseos expresados en 2-6
tienen como beneficiario al rey de Judá.



Este salmo tiene tres partes: 2-6; 7-9; 10. En la primera (2-6) el pueblo reza
por el rey, expresando nueve deseos
: que el Señor le responda; que lo
proteja el nombre del Dios de Jacob; que le envíe auxilio desde el
santuario; que lo apoye desde Sión (es decir, desde Jerusalén); que se
acuerde de las ofrendas (vegetales) presentadas por el rey; que le agraden
los holocaustos (animales consumidos por el fuego) que ofrece sobre el
altar; que satisfaga los deseos del corazón del rey; que realice todos sus
proyectos; que le conceda todo lo que pide. Si el Señor hace todo esto en
favor del rey, el pueblo organizará una fiesta y levantará estandartes en
nombre de Dios (6).

En la segunda parte (7-9) un sacerdote responde a las oraciones del
pueblo
, garantizando que, con toda seguridad, el Señor va a responder
desde el cielo al rey de Judá y le va a conceder la victoria contra sus
enemigos. La victoria no depende del número de carros de combate o de
los caballos y caballeros, sino de que se invoque el nombre del Señor. La
primera parte y la segunda aparentemente no tienen mucho en común pero,
si las analizamos más de cerca, nos daremos cuenta de que algunos temas
están presentes tanto en una como en otra. Por ejemplo, la cuestión de la
«respuesta» (2 y 7b), el motivo del «santuario» (3 y 7b), el tema del
«nombre de Dios» (2b y 8b), etc.

En la tercera parte (10) el pueblo se dirige al Señor pidiendo que dé la
victoria al rey
, escuchando los clamores del pueblo.



Los salmos reales presentan un episodio de la vida del rey (de Judá). En
nuestro caso, se trata de una situación tensa y conflictiva: el rey está a
punto de partir para la guerra
. ¿Contra quién? No se sabe. No obstante,
hay una amenaza de agresión internacional, y el rey tiene la obligación de
defender al pueblo y su país
, partiendo para la guerra contra el enemigo.

El episodio que presenta este salmo se desarrolla en un lugar sagrado, tal
vez el templo de Jerusalén
(3). Antes de partir para la batalla, el rey acude a
ofrecer sacrificios
(compárese con 1 Sam 7, 9; 13, 9). En este salmo, el rey
presenta ofrendas vegetales y sacrifica un animal que ha de ser consumido
por el fuego (en «holocausto»). El pueblo presente reza por él y, entre los
deseos que expresa, encontramos la petición de que Dios acepte las
ofrendas
y el sacrificio que presenta el rey (4). Al aceptarlos, el pueblo
comprende que el Señor está con el rey.

Un sacerdote, en nombre de Dios, responde a la oración del pueblo (7-9) y
también al rey (compárense estos versículos con 2 Crón 20, 13-17). Aquel
asegura que el rey alcanzará el éxito en la batalla en defensa del pueblo. Sin
embargo,
la victoria no se deberá a la fuerza de las armas (carros de guerra
y caballos preparados para el combate),
sino al hecho de que se invoque el
nombre del Señor
(8).

Este salmo, sin lugar a dudas, no es de David ni de su tiempo. Habría
surgido con posterioridad. Y, ciertamente, incluye una crítica a la carrera
armamentística que iniciara Salomón
, hijo de David. De hecho, Salomón
fue quien adquirió carros de guerra y equipó su ejército regular con jinetes
y caballos (véase 1 Re 10, 26). Nada de esto -nos asegura el salmo- sirve
para salvar al pueblo. Quienes confían en la fuerza de las armas, son los
extranjeros
. El pueblo de Dios confía en el nombre del Señor. Aquellos se
doblan y caen; el pueblo de Dios permanece en pie (9).

Este salmo, por tanto, tiene su origen en un conflicto internacional a punto
de estallar
. El rey tenía dos funciones principales: administrar justicia
dentro del país y defender al pueblo de las agresiones internacionales. Y,
en este último caso, tenía que ir a la guerra.




1.- TIPO DE SALMO
2.- CÓMO ESTÁ ORGANIZADO
3.- ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?
4.- EL ROSTRO DE DIOS
5.- REZAR ESTE SALMO
Marcelo Silvestri