EL TALLER DE LOS SALMOS
SALMO 21
(20)


Del maestro de coro.
Salmo. De David.


¡Señor, el rey se alegra por tu tuerza,
y cómo se alegra con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios.
Pues te adelantaste con grandes bendiciones,
y has puesto en su cabeza una corona de oro.
Te pidió vida, y se la has concedido,
días sin fin, para siempre, eternamente.
Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y de esplendor.
Le concedes bendiciones incesantes,
y, con tu presencia, lo colmas de alegría.

Porque el rey confía en el Señor,
y nunca vacilará con la gracia del Altísimo.

Tu mano alcanzará a todos tus enemigos,
tu derecha caerá sobre tus adversarios.
Préndeles fuego como a un horno,
el día en que te manifiestes;
el Señor los engullirá con su ira
y un fuego los devorará.
Borrarás su descendencia de la tierra,
su posteridad de en medio de los hombres.
Aunque pretendan hacerte daño
y maquinen planes contra ti, nada conseguirán.
Pues tú los harás huir,
apuntando a su rostro con tu arco.

¡Levántate, Señor, con tu fuerza!
Vamos a tocar y a cantar tu poder.




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