Es un salmo propio de los momentos de súplica, sobre todo cuando
queremos ser la voz de los enfermos terminales o muy ancianos
, para los
que ya no hay esperanza y, en muchas ocasiones, tampoco solidaridad.
También se presta para esas ocasiones en las que tenemos la sensación de
que Dios está sordo a nuestras peticiones y a nuestros clamores
. En
ocasiones podemos vivir situaciones semejantes a las del salmista, esto es,
cuando tenemos la impresión de que todas las relaciones humanas están
contaminadas por la mentira y la falsedad
. En esos momentos, este salmo
puede ayudarnos a hallar esperanza en Dios. Por incluir elementos de acción
de gracias, sirve también para cuando hemos superado algún drama personal
o comunitario
.

Otros salmos de súplica individual: 5; 6; 7; 10; 13; 17; 22; 25; 26; 31; 35; 36;
38; 39; 42; 43; 51; 54; 55; 56; 57; 59; 61; 63; 64; 69; 70; 71; 86; 88; 102;
109; 120; 130; 140; 141; 142; 143.



EL TALLER DE LOS SALMOS
SALMO 28
(27)
Es un salmo de súplica individual. Se trata de una persona que,
encontrándose sola ante un terrible peligro, clama a Dios. En algunos
versículos se empieza a esbozar ya la acción de gracias
, lo que indica que el
Señor ha escuchado y respondido a la súplica.


Este salmo tiene tres partes (1-5; 6-7; 8-9). En la primera (1-5), tenemos la
súplica. El salmista habla de la situación en que se encuentra. Tiene la
sensación de que el Señor está callado o ausente
, lo que aumenta el drama
de quien suplica: es como si estuviera contemplando su propio entierro. Por
eso clama sirviéndose de gestos, es decir, alzando las manos hacia el
santuario. Habla de los malvados y de sus intrigas (3) y le pide a Dios que
les pague conforme a sus obras (4-5).

En la segunda parte (6-7) cesan las peticiones y surge la acción de gracias.
El fiel le da gracias a Dios por haberlo escuchado, superando el drama
personal que estaba viviendo.

La tercera parte (8-9) introduce el tema del rey, personaje ausente hasta este
momento. Vuelven las súplicas, pero no ya con vistas a una situación
personal, sino en favor de todo el pueblo. Ciertamente, esta última parte es
un añadido posterior, todavía en el período de la monarquía.


La persona que compuso este salmo vivía dos dramas, uno personal y otro
social. ¿Qué es lo que estaba sucediendo? Hay tres versículos importantes
que describen la situación: «A ti clamo, Señor. Roca mía, no seas sordo a
mi voz. Que tu silencio no me deje como los que bajan a la fosa... ¡
Bendito sea el Señor, que escuchó mi voz suplicante!... Me socorrió, mi
carne florece y le doy gracias de todo corazón»
(1. 6. 7b). Este salmo
relata la situación de un enfermo que se encontraba al borde de la muerte. En
esto consistía el drama personal del salmista.

Pero también existía un conflicto social, pues el salmo dedica bastante
espacio a los enemigos de este enfermo que clama. De hecho, el enfermo se
refiere a ellos como «malvados» y «malhechores» (3a). Dice que hablan
de paz, pero
que tienen la maldad en su corazón (3b). Con otras palabras,
está viviendo en una sociedad hipócrita y de apariencias. Por eso el enfermo
que suplica al Señor no tiene a quién recurrir, pues las relaciones humanas
están contaminadas por la falsedad
(Sal 12).

Pero tenemos que señalar que no se trata simplemente de palabras. Todo lo
contrario; la falsedad se traduce en acciones, en relaciones desiguales e
injustas
. Es posible entender de esta manera el salmo a partir de la petición
del fiel al Señor, en la que insiste que pague a sus enemigos conforme a sus
acciones y conforme a la obra de sus manos (4). Con toda probabilidad,
aquí reside el foco del conflicto entre el enfermo que suplica y sus
adversarios. ¿Qué es lo que le habrían hecho? Es imposible decirlo. Pero se
sabe que, en aquella época, las enfermedades se veían como castigo divino
por los pecados humanos. Los enemigos del enfermo, marcados por este
prejuicio, avanzaron en la falsedad y llegaron a gestos concretos de
marginación y opresión del enfermo
.

Por eso clama pidiéndole a Dios que no sea sordo a su voz, ni se mantenga
indiferente
. El silencio de Dios suscitaría los gritos de alegría de sus
enemigos. El mismo Dios está entre la espada y la pared. Si no actúa en
favor del enfermo, caerá en descrédito y será tenido en nada.

El enfermo clama a Dios con todo el cuerpo, alzando las manos hacia el
santuario y pidiéndole al Señor que pague a sus adversarios con la medida
que considere justa. La última frase de su súplica es contundente: «¡Que él
los arrase y que no vuelvan a alzarse!»
(5b). Dicho de otro modo, está
pidiendo que la falsedad desaparezca para siempre de la faz de la tierra
.

Entonces, de improviso, el salmo cambia de tono. De la súplica se pasa a la
acción de gracias
, lo que viene a indicar que el Señor ha escuchado su
clamor
, que la enfermedad ha desaparecido y que el cuerpo del salmista ha
recobrado la salud. Si el silencio de Dios suscita los gritos de victoria de los
enemigos, la respuesta de Dios lleva al justo a cantar de alegría y a entonar
su acción de gracias. Con el paso del tiempo, se le añadieron a este salmo
los últimos versículos. El enfermo ya no es una persona, sino todo el
pueblo, representado por su máxima autoridad política, el rey.


El salmista llama a Dios «roca mía» (1), «mi fuerza y mi escudo» (7a); es
el que escucha la voz suplicante (6b). Este último detalle es significativo, ya
que nos lleva a pensar en el Dios del éxodo y de la Alianza, aquel que
escucha el clamor del pueblo y baja a liberarlo
(Ex 3, 7-8). Las expresiones
«roca mía» y «mi fuerza y mi escudo» sugieren liberación, seguridad y
defensa, características del Dios compañero y aliado de Israel
. El enfermo
solitario ha podido clamar al Señor porque sabía que él es el Dios que
escucha los clamores y no permanece indiferente ante las injusticias y
opresiones.

Con su actividad, Jesús mostró el rostro del Dios que no permanece sordo
ante los clamores del pueblo. Basta abrir los evangelios para comprobar que
las personas que clamaban a Jesús no quedaban sin respuesta, fueran cuales
fueren sus males o problemas. Jesús es el que vino para trabajar al servicio
de la vida, para que todos pudieran disfrutarla en plenitud
.


1.- TIPO DE SALMO
2.- CÓMO ESTÁ ORGANIZADO
3.- ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?
4.- EL ROSTRO DE DIOS
5.- REZAR ESTE SALMO
Juan Carlos Muñoz