Una vez más, Dios es visto y experimentado como el amigo y aliado fiel que
no falla en los momentos de angustia. ¿Por qué tiene tanta confianza esta
persona y clama a Dios? Porque sabe que, en el pasado, el Señor escuchó el
clamor de los israelitas, se solidarizó con ellos, bajó y los liberó de la trampa
de muerte que les había tendido el Faraón. El Señor es el aliado que hace
justicia
(2).

En este salmo, el Señor recibe algunos títulos significativos, que imprimen
vivos colores al retrato de Dios: «roca» (3), «fortaleza» (3), «baluarte»
(4). Se trata de términos vinculados con la idea de defensa y protección
(contexto militar). El Señor se presenta también como «mi Dios» (15),
expresión profundamente unida a la idea de Alianza; además de lo dicho,
hay referencias a Dios como «refugio de acogida» (20), como alguien que
«esconde» (21) y «oculta en su tienda» (21).

En el Nuevo Testamento, Jesús fue todo esto para los excluidos y los que
sufrían
: enfermos, leprosos, muertos, personas que necesitaban recuperar su
dignidad. Además, según Lucas, este salmo es un retrato del mismo Jesús,
víctima de las maquinaciones e intrigas de los poderosos
. Abandonado por
todos, entrega su espíritu al Padre, depositando en él toda su confianza.



El hecho de incluir elementos de acción de gracias hace más difícil
establecer una clara división. No obstante, podemos distinguir tres partes: 2-
9; 10-19; 20-25. En la primera (2-9), se concentran casi todas las peticiones
urgentes que esta persona le dirige al Señor a causa de la dramática situación
en que se encuentra. Tenemos siete de estas peticiones: «sálvame»,
«inclina tu oído», «ven aprisa», «sé tú mi roca», «guíame», «sácame»,
«rescátame». El salmista hace estas peticiones basado en la confianza que
ha depositado en el Señor, considerado como último recurso. De hecho, se
presenta a Dios como «roca fuerte», «fortaleza», «roca y baluarte» y «el
que rescata»
. Algunos versículos presentan ya la acción de gracias (8-9)
por el rescate llevado a cabo. Tal vez se hayan añadido más tarde.

La segunda parte (10-19) comienza con una súplica («ten piedad», v. 10),
que se extiende bastante a la hora de describir la desastrosa situación en que
se encuentra el salmista: está arrasado física y psicológicamente y por eso
todos lo rechazan como a un cacharro inútil, como a algo repugnante (10-
13). Describe con detalle las acciones de sus adversarios, que pretenden
darle el golpe de gracia (14). Vuelve la confianza en el Señor (15-16a) y, a
causa de ello, surgen nuevas peticiones («líbrame», «haz brillar»,
«sálvame», 16b-17). La persona pide un cambio de destino y sigue con la
descripción de las acciones criminales de sus enemigos (18-19).

En la tercera parte (20-25), ya no encontramos súplica, sino acción de
gracias al Señor
(20-22) y una catequesis dirigida a los fieles (23-25), es
decir, a los justos, quienes, hasta este momento, parecían ausentes y
acobardados ante tanta opresión e injusticia. Es la resurrección de la lucha
por la justicia.



Como los demás salmos de súplica, también este revela un terrible conflicto
social entre una persona justa y un grupo de personas injustas
. El
enfrentamiento es desigual: uno contra muchos. ¿Es que sólo había un
justo? Claro que no, pero los demás estaban asustados y permanecían
callados, con miedo a morir a la mínima reacción.

¿Cuál es la situación del justo? Este salmo lo describe como alguien que ha
caído en la red que le han tendido los malvados
(5). Ha caído en las manos
de su enemigo (9), que le oprime y le causa dolor (10), dejándolo sumido en
la tristeza y entre gemidos
(11), sin fuerzas para reaccionar (11). El justo
llama «opresores» a sus enemigos (12), y, a causa de la opresión que
padece, es rechazado por vecinos y amigos
(12), se le considera ya como si
estuviera muerto (13), como un caso perdido. El salmo lo presenta también
como perseguido por los enemigos (16) y lo califica como «justo» (19).

¿Y los enemigos? Aparte de lo que se dice de ellos al exponer cómo se
siente y cómo se encuentra el justo, este salmo los presenta como
adoradores de ídolos vanos
(7), como enemigos (16), malvados (18),
mentirosos (19), responsables de intrigas (21).

Así, pues, podemos reconstruir el marco social que dio origen a este salmo.
Un justo trató, él solo, de oponerse a la injusticia generalizada (idolatría)
presente en la sociedad. Los malvados injustos reaccionaron con violencia,
intimidando a los demás justos, que se ocultan acobardados. El justo lleno
de valor hace frente a las consecuencias de su valentía. Los malvados,
sirviéndose de calumnias e intrigas, tratan de capturar al justo, que acaba en
sus manos, cayendo en la trampa que le han tendido. Estando solo, el justo
no tiene a quién recurrir. Se siente perdido. Sus amigos y vecinos le han
dado la espalda
. Se siente como muerto, como un caso perdido.
Físicamente debilitado (ver, el vigor que se le debilita y los huesos que se le
consumen del v. 11b) y psicológicamente derrumbado (se siente como un
ser repugnante para sus vecinos y un espanto para sus antiguos amigos, v.
12), escucha los cuchicheos de los enemigos que traman su muerte. ¿Qué
puede hacer? Todos lo han abandonado: justos, amigos, vecinos,
conocidos... Entonces clama al Señor, pues ya no le queda nadie a quién
recurrir
. Así nació este salmo: a partir del tremendo conflicto entre justicia e
injusticia, con la aparente y fácil victoria de los injustos, que tienen al justo
en sus manos y quieren matarlo.



EL TALLER DE LOS SALMOS
SALMO 31
(30)


Este es un salmo de súplica individual, en el que se mezclan elementos de
acción de gracias
(8-9; 22-25). Alguien está atravesando una gran dificultad
y, por eso, clama al Señor. Según Lc 24, 46, Jesús habría rezado en la cruz
este salmo o parte de él
, ya que este Evangelio pone en su boca, como sus
últimas palabras, la frase que encontramos en 6a: «En tus manos
encomiendo mi espíritu»
.


1.- TIPO DE SALMO
2.- CÓMO ESTÁ ORGANIZADO
3.- ¿POR QUÉ SURGIÓ ESTE SALMO?
4.- EL ROSTRO DE DIOS
5.- REZAR ESTE SALMO
Tratándose de un salmo de súplica individual, podemos rezarlo cuando nos
encontremos en una situación próxima o parecida
a la de la persona que lo
compuso. O bien, podemos rezarlo en solidaridad con tantas y tantas
personas que viven circunstancias de opresión y exclusión
semejantes a las
que nos describe el salmo. Desde el punto de vista personal, es conveniente
rezarlo cuando tenemos la sensación de haber sido abandonados; cuando
nos sentimos físicamente debilitados y psicológicamente arrasados
; cuando
el dolor nos consume los ojos, la garganta y las entrañas
; cuando nos
sentimos víctimas de las intrigas humanas
...

Si no vivimos una situación semejante, puede ser bueno rezarlo en comunión
con tantos excluidos como hay en la sociedad, con los perseguidos por
causa de la justicia, con aquellos cuya muerte ha sido ya fijada
. Además, los
versículos 12-14
nos invitan a pensar en la situación de los enfermos
terminales, de los enfermos de sida y de otros que viven un drama
existencial irreversible
.

Otros salmos de súplica individual: 5; 6; 7; 10; 13; 17; 22; 25; 26; 28; 35; 36;
38; 39; 42; 43; 51; 54; 55; 56; 57; 59; 61; 63; 64; 69; 70; 71; 86; 88; 102;
109; 120; 130; 140; 141; 142; 143.



Juan Carlos Muñoz