PRIMERA LECTURA: Isaías 58, 6-11

“ «... El ayuno que yo quiero es éste: Abrir las prisiones injustas, hacer
saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper
todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres
sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte... Entonces romperá
tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá
camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al
Señor, y te responderá...”


CLAVES para la LECTURA

- Esta predicación de Isaías pertenece, con toda probabilidad, a los
primeros años de la vuelta del destierro y se desarrolla en estos
movimientos: proclamación del verdadero ayuno (vv. 6-7);
consecuencias positivas para el que une ayuno con la práctica de la
justicia (vv. 8-11).

- El pueblo, vuelto a la patria, estaba lleno de entusiasmo y esperanza,
pero la situación es deprimente. Las dificultades superan toda
previsión. Yahvé parece sordo e indiferente ante las plegarias y el
culto de su pueblo. El profeta condena en realidad un ayuno falso,
que esconde graves situaciones sociales. Ante Dios es estéril un culto
exterior sin solidaridad con los pobres y sin justicia. Las auténticas
manifestaciones exteriores de la conversión se resumen en la caridad
con el necesitado y en la misericordia con el oprimido, que conducen
al cambio de corazón.

- Por lo tanto, afirmar que el ayuno y el verdadero culto están en la
práctica de la caridad no significa negar la práctica del ayuno;
significa recordar que el ayuno y el culto tienen que tener como
objetivo la caridad. Es decir, el ayuno debe ser una renuncia que se
hace amor a Dios y al prójimo, y el verdadero culto es relación con
Dios sin individualismos y falsedad.



CLAVES para la VIDA.

- Está claro que Israel sintió y vivió la tentación de tapar sus propias
miserias con un culto con el que creía estar a bien con su Dios. Pero
el profeta, el hombre de Dios, no se deja engañar fácilmente. De ahí
que su denuncia es directa. Aquí no cabe ningún engaño más. El
ayuno que no lleva a la solidaridad es falso.

- Pero, luego, también la Iglesia y nosotros mismos hemos caído y
seguimos tropezando en la misma piedra: hacer de nuestro culto una
tapadera de nuestras propias miserias, de las injusticias que se
sostienen con nuestros silencios y nuestro pasotismo ante dichas
realidades.

- Es realmente curioso que la liturgia, en la fiesta de un hombre
sencillo y dedicado al culto de forma preferente, Carlos Houben, nos
presente este texto profético. Y es que hay hombres y mujeres que
han sabido entender y vivir, incluso el culto, como una forma de
solidaridad con los más necesitados y marginados. ¡Toda una lección
para quienes contemplamos estos figurones de nuestra fe!



EVANGELIO: Lucas 6, 27-38

“... Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian,
bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Tratad a
los demás como queréis que ellos os traten... Amad a vuestros
enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada... Sed compasivos
como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados;
no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados;
dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida,
rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros...”



CLAVES para la LECTURA

- Este fragmento se presenta como un eco de las bienaventuranzas
evangélicas; más aún, nos ayuda a descubrir el fundamente primero y
último de toda bienaventuranza cristiana.

- “Amad a vuestros enemigos” (vv. 27. 35): el discurso no podía ser
más claro. De este modo, se destaca Jesús, como maestro y como
guía, frente a todos los rabinos de su tiempo: no sólo contrapone el
amor al odio, sino que exige que el amor de los discípulos se
concentre precisamente en aquellos que les odian. No es, pues, un
amor abstracto, sino un amor que se traduce en multitud de pequeños
gestos.

- La enseñanza de Jesús acaba con aquella expresión en la que Lucas
sustituye la palabra “perfección” (que emplea Mateo), por la de
“misericordia”: “sed misericordiosos como vuestro Padre es
misericordioso”
(v. 36). En la espiritualidad evangélica no se da otra
perfección que no sea la de un amor fraterno que revela nuestra
identidad filial respecto a Dios, imitando a ese Dios en su bondad y
misericordia.



CLAVES para la VIDA

- Está claro que este magisterio que nos ofrece Lucas, se acerca al
corazón mismo de toda la enseñanza de Jesús. Cada palabra, cada
parábola, cada gesto de Jesús no hacen otra cosa que poner de
manifiesto la verdad de ese Dios-amor, grande y misericordioso, amor
paciente e indulgente, sin condiciones.

- Y es que, además, Lucas como buen pedagogo, une en Dios la
perfección y la misericordia. La perfección del discípulo debe
caminar hacia la misma meta del Maestro: amor hasta la entrega de sí
mismo, sin reservas ni intereses, amor hasta el extremo de las propias
fuerzas, sin arrepentimientos ni revanchas; amor a todos siempre, sin
exceptuar a nadie.

- Está bien que la fiesta de los mejores testigos de nuestra fe y de
nuestra Familia, nos recuerde ese núcleo, tan profundo y vital, de
nuestra espiritualidad evangélica. Y esto nos vienen bien siempre, en
cualquier momento de nuestro caminar.

PRIMERA LECTURA: Isaías 58, 6-11

"Parte tu pan con el hambriento"

Así dice el Señor:
«El ayuno que yo quiero es éste: Abrir las prisiones injustas, hacer
saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper
todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres
sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tu propia carne.

Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne
sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: «Aquí
estoy». Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la
maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el
estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se
volverá mediodía.

El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre,
hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de
aguas cuya vena nunca engaña».



Salmo responsorial Sal 111, 1-2. 5-6. 7-8. 9

R./ Dichosos los misericordiosos
porque alcanzarán misericordia.

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo. R.

No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos. R.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad. R.



Aleluya

Os doy un mandamiento nuevo:
que os améis unos a otros, como yo os he amado.
Jn 13,34



EVANGELIO: Lucas 6, 27-38

"Sed compasivos
como vuestro Padre es compasivo"

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced
el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por
los que os injurian.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la
capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo
tuyo, no se lo reclames.

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis
sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores
aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen
bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen.
Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis?
También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de
cobrárselo.

¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar
nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es
bueno con los malvados y desagradecidos.

Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no
seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y
seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida
generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la
usarán con vosotros».

Beato Carlos Houben,
Presbítero

5 de Enero
- Fiestas propias -
El beato Carlos de San Andrés (Juan Andrés Houben) nació en
Munstergeleen (Holanda) el 11 de diciembre de 1821. Tomada la
decisión de consagrar su vida a Dios, entró en el noviciado pasionista
de Ere (Bélgica) el año 1845 y profesó los votos religiosos el 10 de
diciembre de 1846. Ordenado sacerdote el 21 de diciembre de 1850,
fue destinado en 1852 a la nueva fundación pasionista de Inglaterra,
donde el beato Domingo Barberi, que había muerto recientemente,
tanto había trabajado por el retorno de los hermanos separados a la fe
católica. También el beato Carlos Houben, siguiendo el ejemplo del
beato Domingo, apóstol del Ecumenismo, trabajó infatigablemente por
el bien de las almas y la unidad de la Iglesia, primero en Inglaterra y
después en Irlanda, donde falleció con gran fama de santidad el 5 de
enero de 1893, vigilia de la Epifanía del Señor. Hombre de gran vida
interior al estilo del Fundador, san Pablo de la Cruz, y de los primeros
Pasionistas, más que por la predicación se distinguió por el
apostolado de las bendiciones y de las confesiones. Fue beatificado
por Juan Pablo II el 16 de octubre de 1988.

1.- DATOS BIOGRÁFICOS
3.- LA PALABRA DE DIOS PARA ESTE DÍA
TESTIGOS: Familia Pasionista
Pidamos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que fortalezca
nuestra fe con el testimonio del beato Carlos y nos haga útiles a
nuestros hermanos por nuestro ejemplo de vida:

1.- Para que la Iglesia en su apostolado se comprometa con los
problemas de los hombres de nuestro tiempo: el hambre, la pobreza,
la ignorancia, la violencia y la injusticia. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Para que, por intercesión del beato Carlos, conceda a los
cristianos fortalecer todo aquello que nos une y superar todo aquello
que nos separa. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Para que la paz arraigue con fuerza en nuestro mundo, y se alejen
de las naciones el odio y las guerras. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Para que a ejemplo de nuestro beato, se nos reconozca en el trato
con los demás como personas sinceras, alegres, abiertas y cercanas a
las necesidades de nuestros hermanos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Para que el Señor, que llamó al beato Carlos a la vida pasionista,
suscite en los jóvenes de nuestras comunidades el deseo de
consagrarse exclusivamente a su amor y al servicio de la Iglesia.
ROGUEMOS AL SEÑOR.

ORACIÓN: Señor, por intercesión de beato Carlos Houben, que
elegiste como apóstol de tu Hijo, ayúdanos a responder con
generosidad a nuestra vocación, y así llevar a todos los hombres
la luz y la vida que de ti hemos recibido. Por Jesucristo nuestro
Señor.


4.- ORACIÓN DE LOS FIELES
7.- COMENTARIOS A LAS LECTURAS
2.- ORACIÓN COLECTA
Oh Dios,
que has concedido al beato Carlos de San Andrés, sacerdote,
dedicar su vida al bien de los demás
y a la salvación de los que estaban oprimidos
bajo el peso de la culpa y del sufrimiento;
concédenos que, a imitación suya,
sepamos dedicarnos sin desfallecer
a la salvación de nuestros hermanos.
Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN

5.- ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, los dones de tu pueblo
y concédenos
que, al recordar las maravillas
que el amor de tu Hijo realizó con nosotros,
nos reafirmemos, a ejemplo del beato Carlos Houben
en el amor a ti y al prójimo.
Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN

6.- ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que este sagrado banquete nos dé fuerza
para que, siguiendo el ejemplo del beato Carlos Houben,
llevemos en el corazón
y manifestemos en la práctica
el amor a los demás y la luz de tu verdad.
Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN