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- Fiestas propias -
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Beato
GRIMOALDO SANTAMARÍA,
Religioso,
18 de Noviembre
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Grimoaldo de la Purificación (Fernando Santamaría) nació el 4 de
mayo de 1883 en Pontecorvo (Frosinone, Italia) y fue el mayor de cinco hermanos. Inscrito como congregante de la Inmaculada todavía adolescente, desarrolló un fecundo apostolado entre sus pequeños compañeros. El 6 de marzo de 1900, emitió la profesión religiosa como Pasionista. Pero apenas habían transcurrido dos años desde su profesión, mientras se preparaba al sacerdocio en el retiro de Ceccano, se vio afectado de una meningitis aguda, durmiéndose en el Señor el 18 de noviembre de 1902, como él mismo lo había predicho, invocando a María y «contentísimo» - decía- de cumplir la voluntad de Dios. Tenía al morir 19 años. El secreto de su rápida ascensión a la cima de la santidad estriba en su singular devoción a María Inmaculada a quien se había consagrado ya desde pequeño. Fue beatificado por el papa Juan Pablo II el 29 de enero de 1995. |
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2.- ORACIÓN COLECTA
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Oh Dios, que propones a tu santa Iglesia
modelos siempre nuevos de vida cristiana,
haz que imitemos la filial devoción hacia la Virgen Inmaculada
y la generosa práctica de la caridad fraterna
del beato Grimoaldo de la Purificación,
para ser como él buen olor de Cristo en la tierra
y recibir con él el premio de la vida eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo. AMÉN
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PRIMERA LECTURA: Filipenses 4, 4-9
Hermanos:
Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que
vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro,
amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.
Salmo responsorial: Is 2, 1. 4-7
R/. Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador
Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos ,
porque gozo con tu salvación. R./
Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía. R./
El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece. R./
Aleluya
"Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los
cielos".
(Mt 5, 3)
EVANGELIO: Mateo 13, 44-46
"Vende todo lo que tiene y compra el campo"
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
- «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo:
el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.
El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas
finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra». |
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Oremos, hermanos, confiando en la intercesión del beato
Grimoaldo de la Purificación, ejemplo admirable de fidelidad en la consagración al misterio del Calvario, y elevemos con fe nuestras súplicas a Dios, dador de todo bien.
1.- Por el Papa y todos los sacerdotes, para que sean sal de la tierra y
luz del mundo. ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por las familias cristianas, para que transmitan fielmente los
valores cristianos a sus miembros, y el hogar sea lugar de oración, iglesia doméstica. ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Por los jóvenes, para que sientan que son objeto de particular
atención y amor de parte de Jesús y acepten participar de esa amistad. ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Por todos los cristianos, para que a imitación del beato Grimoaldo,
vivamos y propaguemos la verdadera devoción a María, y siempre la alabemos e invoquemos como hijos, pidiendo el favor de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Por todos nosotros que participamos en esta Eucaristía, para que a
ejemplo de nuestro beato, aceptemos morir a nosotros mismos y pongamos nuestra vida al servicio de Cristo y de los hermanos. ROGUEMOS AL SEÑOR
ORACIÓN: Escucha, Señor, nuestra oración, que hoy te
dirigimos, confiando en la valiosa intercesión del beato Grimoaldo, y concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo nuestro Señor. |
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5.- ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
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Acepta, Señor,
estos dones que, como siervos tuyos,
presentamos en tu altar
para celebrar la fiesta
del beato Grimoaldo de la Purificación,
y concédenos que,
libres de los obstáculos del mundo,
seas tú nuestra única riqueza.
Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN
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6.- ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
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Te rogamos, Señor,
que, por la gracia de este sacramento,
y a ejemplo del beato Grimoaldo de la Purificación,
nos mantengas siempre en tu amor
y lleves a su perfección
la obra que has comenzado en nosotros
hasta que vuelva Cristo.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. AMÉN.
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PRIMERA LECTURA: Filipenses 4, 4-9
“... Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad
alegres... Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Nada os preocupe...Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús... Todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros...”
CLAVES para la LECTURA
- La invitación a la alegría, como la recomendación a no temer («Que
nada os angustie»: v. 6), encuentran, para Pablo, su fundamento en el hecho de que: «El Señor está cerca». “Señor” indica aquí no sólo a Dios, sino a Jesús, porque en él Dios se acerca a la humanidad. La carta a los Filipenses muestra cómo la esperanza del cristiano es diferente de la esperanza del que quiere ser optimista a toda costa. Ésta no se basa en un sentimiento de voluntad personal, en una disposición interior al optimismo, sino en la persona de Jesús, que es garantía de la espera para el futuro. Tres palabras resumen los aspectos personales y comunitarios de la esperanza: gozo, confianza, paz.
- Pablo, a punto de concluir la Carta a los Filipenses, les propone
unas recomendaciones finales. Ante todo, no caer en la «angustia». No sucumbir ante los apuros que la vida impone por tantos y tantos motivos, y que producen, dentro y fuera, tantas y tantas preocupaciones cotidianas, hasta el punto de arrebatar la paz y la tranquilidad. Pablo aconseja: «Que nada os angustie» (v. 6). El creyente tiene un clarísimo método evangélico para superar esas miserias: hacer de Dios el referente primero de las oraciones, súplicas, intercesiones y acciones de gracias. Todo un precioso abanico de posibilidades, de distintas formas de orar, expresado con un vocabulario de rica inspiración bíblica. Basta con pensar en los salmos.
- Quien se fía de Dios y confía en él encomendándole continuamente
peticiones, dialogando y entablando coloquios filiales, recibirá el regalo de la paz (v. 7). La paz «que supera cualquier razonamiento»; esto es, cualquier pensamiento, proyecto o iniciativa de paz humana. Porque la fuente de la verdadera paz es Dios mismo: el Padre que ha enviado al mundo a su hijo Jesucristo, «nuestra paz».
CLAVES para la VIDA.
- Este Pablo lo mismo nos propone profundas teologías sobre temas
variados, como nos ofrece unas recomendaciones y consejos, pero que le salen del corazón y que afectan profundamente a la vida. Afrontar la vida con “aire” de esperanza, es su invitación en este texto de la carta a la comunidad de Filipo. De ahí que “estad siempre alegres en el Señor” (v. 4) es su deseo más profundo, el “tono” que un creyente puede y debe vivir. ¡Ahí es nada...! “Que nada os angustie” (v. 6): es fácil decirlo, pero... ¿dónde está el secreto para ello?
- La razón de todo es la PERSONA de JESÚS, que se ha convertido
en la garantía del gozo y de la paz, también de cara al futuro. El creyente, como Jesús, hace de Dios el referente de su vida; también su oración (del tipo que fuere), y el que se fía de ese Dios y de sus propuestas, recibirá como inmenso regalo la PAZ. El apóstol se pone como ejemplo en ese camino, de ahí que invite a sus creyentes a fijarse en su vida y en lo que él, -siervo de Jesús-, les ha enseñado y ofrecido.
- Una vez más, el apóstol es sugerente en su reflexión y, como lo ha
experimentado en su propio caminar en el seguimiento de Jesús, invita a su comunidad a vivir esas claves, tan vitales como necesarias. Para mí (para nosotros) tienen una validez total. A destacar su propuesta de encontrar en Cristo Jesús la PAZ, la que tiene su origen en Dios mismo y que nos lo ha dado a gustar en Cristo Jesús. ¿Lo tendré en cuenta...?
EVANGELIO: Mateo 13, 44-46
“... El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el
campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo... Se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra...”
CLAVES para la LECTURA
- Las dos parábolas gemelas -la del tesoro y la de la perla- ponen de
manifiesto el valor absoluto del Reino de Dios anunciado por Jesús, por el que vale la pena vender cualquier otra cosa. En la primera se habla de un campesino que, al encontrar un tesoro y querer hacerlo suyo, compra con alegría el campo, aún a costa de vender todo lo que tiene. Sabe muy bien, en efecto, que, según la ley judía, quien compra un terreno se vuelve dueño del suelo y del subsuelo. La segunda parábola tiene como protagonista a un mercader de perlas, que, al encontrar una de gran belleza y rara, vende todo lo que tiene y la compra, porque sabe muy bien que no hay nada de más valor que esa perla.
- La enseñanza de Jesús es iluminadora y fundamental: el Reino de
Dios y todo lo que éste comporta exige una entrega completa e incondicionada a su causa. Este Reino, en efecto, no es algo, sino alguien; es haber encontrado a la persona de Jesús. Por eso hay que optar por él con la prontitud y la alegría del que ha comprendido el valor del Reino de Dios. Y la alegría es tan profunda y tan sentida que hace posible vender cualquier otro bien, con tal de alcanzar el fin deseado, esto es, la posesión de tal tesoro y de tal perla, frente a los cuales cualquier otra cosa pierde valor y no resulta excesivo ningún esfuerzo.
- Más allá de esta finalidad, las parábolas nos presentan la exigencia
de radicalismo en la opción por el Reino de Dios. Es preciso eliminar cualquier otro compromiso, si queremos alcanzar el amor como don de un Dios que nos ama en la comunión con él. Al hombre le compete la correspondencia y la disponibilidad frente a la iniciativa de Dios Padre.
CLAVES para la VIDA
- Quien se encuentra con el don del Reino, sea como tesoro o como
perla de gran valor, ése puede tener la seguridad de que merece la pena el renunciar al resto, a todo, para adjudicar lo que ha encontrado. El secreto está, pues, en encontrarse con ese don, con ese regalo, porque no es otra cosa sino DON. Tener la sabiduría para descubrirlo como tal y el coraje para apostar por ello, es el secreto de la vida. Es la gran propuesta de Jesús en estos relatos evangélicos.
- La clave del asunto es JESÚS MISMO: él es el tesoro que realmente
merece la pena; es su persona, con todo lo que propone y a lo que nos “lanza”, ese tesoro por el que merece la pena apostar todo. Sin duda alguna el texto evangélico nos está provocando a ese encuentro con Él, encuentro que puede hacer que nuestro rostro refleje una luz, como le ocurrió a Moisés, en el encuentro con Dios.
- La propuesta es clara: apuesta por el ENCUENTRO y todo será
diferente en tu vida (testimonios como Pedro, Mateo o Pablo y tantos otros, nos hablan de ello). Y aquí me encuentro yo (nosotros), tantas veces empeñado en “buscar” no se sabe ni qué, ni se sabe dónde; cuando es JESÚS y su persona la respuesta válida, la plena, la que merece la pena. ¡Qué frágiles somos para olvidarlo tan fácilmente...! |