- Fiestas propias -
Beato NICEFORO DÍEZ
y compañeros,
Los 26 mártires de Daimiel
24 de julio
Los beatos Nicéforo de Jesús y María y 25 compañeros mártires de
Daimiel sellaron heroicamente con el sacrificio de sus vidas su
consagración a Dios en nuestra Congregación pasionista.
Arrojados con violencia del retiro de Daimiel (Ciudad Real-
España) la noche del 21 al 22 de julio de 1936, murieron en cinco
grupos y en fechas y lugares diferentes. Para la conmemoración
litúrgica de su fiesta se ha escogido el 24 de julio que es la fecha en
que fue martirizado el primer grupo de 6 religiosos, encabezado por
el Superior Provincial, beato Nicéforo de Jesús y María (Díez
Tejerina). Son los primeros mártires beatificados de la
Congregación. Fueron beatificados por Juan Pablo II, el 1 de
octubre de 1989.

TESTIGOS: Familia Pasionista
1.- DATOS BIOGRÁFICOS
Oh Dios,
fortaleza y corona de los mártires,
que te dignaste asociar a la pasión del Señor
al beato Nicéforo y a sus compañeros;
concédenos, que, imitando su ejemplo,
seamos capaces de perseverar firmes en la fe hasta la muerte.
Por nuestro Señor Jesucristo. AMÉN.

2.- ORACIÓN COLECTA
PRIMERA LECTURA: Jeremías 20, 10-13

Dijo Jeremías: «Oía el cuchicheo de la gente: "Pavor en torno;
delatadlo, vamos a delatarlo". Mis amigos acechaban mi traspié:
"A ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos
vengaremos de él". Pero el Señor está conmigo, como fuerte
soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se
avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará.
Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del
corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a ti
encomendé mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró
la vida del pobre de manos de los impíos».



Salmo responsorial: Sal 123, 2-5. 7b-8

R/. Hemos salvado la vida, como un pájaro
de la trampa del cazador

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros. R./

Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes. R./

La trampa se rompió, y escapamos.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R./



Aleluya

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es
el reino de los cielos.
Mt 5, 10



EVANGELIO: Juan 15, 18-21

"Si a mí me han perseguido,
también a vosotros os perseguirán"

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

- «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a
vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa
suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido
sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os
dije: "No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido,
también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra,
también guardarán la vuestra". Y todo eso lo harán con vosotros a
causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».

3.- LA PALABRA DE DIOS PARA ESTE DÍA
Por intercesión del beato Nicéforo y compañeros mártires,
pidamos con confianza al Señor, que nos haga dignos de
completar en nosotros, por el bien de la Iglesia, lo que todavía
falta a los sufrimientos de Cristo:

1.- Para que sepamos ver en nuestros hermanos mártires la imagen
viva de Cristo muerto en la cruz. Roguemos al Señor.

2.- Para que por su intercesión, alcance el mundo el gozo de ver
superado el odio, la división y la violencia entre los pueblos.
Roguemos al Señor.

3.- Para que la Iglesia se comprometa en el apostolado con los
problemas de los hombres de nuestro tiempo: el hambre, la pobreza, la
ignorancia y las injusticias. Roguemos al Señor.

4.- Para que los cristianos estemos siempre dispuestos a darlo todo
por perdido con tal de ganar a Cristo, que nos amó hasta el extremo.
Roguemos al Señor.

5.- Para que Cristo sea para todos nosotros una presencia viva: el
compañero en el camino, en la soledad, en el apostolado, en el
sufrimiento y en nuestra entrega de cada día. Roguemos al Señor.

ORACIÓN: Señor y Padre nuestro, tú que nos has manifestado la
obra más grande de tu amor en tu Hijo, muerto por nosotros en la cruz;
ayúdanos a comprender que la prueba más grande de nuestro
agradecimiento es que también nosotros nos sacrifiquemos por
nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.
AMÉN

4.- ORACIÓN DE LOS FIELES
Al recordar el martirio del beato Nicéforo y sus compañeros
concédenos, Señor,
anunciar dignamente la muerte de tu Hijo,
que no sólo exhortó de palabra
a los que iban a ser sus testigos,
sino que les precedió con el ejemplo.
Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN

5.- ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Después de gustar los dones del cielo,
te rogamos, Señor, humildemente,
que, a ejemplo del beato Nicéforo y sus compañeros mártires
grabes en nuestros corazones
los signos del amor y de la pasión de tu Hijo,
y nos permitas gozar continuamente
los frutos de la paz verdadera.
Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN

6.- ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
PRIMERA LECTURA: Jeremías 20, 10-13

"... Mis amigos acechaban mi traspiés: A ver si se deja seducir y
lo violaremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él. Pero el
Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos
tropezarán y no podrán conmigo... Cantad al Señor, alabad al
Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos..."



CLAVES para la LECTURA

- La acción profética de Jeremías ya no puede consistir en llamar al
pueblo a la conversión. A lo largo de muchos años no se ha
escuchado su voz. Ahora, por mandato de Dios, debe anunciar que el
juicio divino es irrevocable. El castigo está a punto de caer sobre
Israel: Jerusalén será entregada en manos del rey de Babilonia.

- En esta circunstancia, la más penosa de su dolorosa experiencia de
profeta, derrama su última "confesión" (vv. 7-18), fragmento
sumamente autobiográfico, aunque paradigmático del destino de todo
verdadero creyente. En unos pocos y conmovedores versículos, se
evoca el momento de la vocación (vv. 7-9). No se omiten los
momentos desoladores y de rebelión: persecuciones, calumnias,
traiciones, constituyen el tejido de su vida (v. 10). Pero, como Job,
también Jeremías sale victorioso de la prueba: tras el desahogo, brota
un acto puro de fe en Dios (vv. 11-13). Es significativa la solemne
declaración inicial: "El Señor está conmigo como un héroe
poderoso"
. Nos remite directamente a las palabras que Dios mismo
dirigió al profeta en el momento de su vocación: "Yo estoy contigo
para salvarte"
(Jr 1, 19).

- A lo largo de su arduo camino, aquellas palabras fueron lámpara
para sus pasos. En adelante el profeta no experimentará más
resistencias ni rebeliones. Su vida estará erizada de dificultades, pero
se entrega totalmente al Señor, con la seguridad de que es él quien
salva al pobre perseguido.



CLAVES para la VIDA.

- Hoy, la liturgia nos ofrece a Jeremías, como una estampa en la que
poder mirarnos y descubrir en él un anuncio y figura de Cristo Jesús
en su camino de la Cruz. Jeremías, a quien le tocó anunciar desgracias
y catástrofes a su pueblo si no se convertían de corazón a su Dios, no
fue bien recibido, y menos aún su mensaje, e incluso tramaron su
muerte, y él era consciente de ello. En la página de hoy, a pesar del
drama personal que vive (y que en otras páginas adquiere tintes de
rebelión contra Dios), triunfa en él la oración confiada en Dios y así
sigue adelante en su camino.

- En esta fiesta de los Mártires de Daimiel, se nos vuelve a invitar a
mirar, a través de la figura del profeta, a Jesús que vive y nos propone
confiar plenamente en el Dios que no falla. Jesús (como también
Jeremías) experimenta el "Yo estoy contigo": he ahí el secreto de toda
esa vida, de ese caminar. Experimentado ese momento, todo adquiere
una nueva luz, tanto en Jesús como en el profeta. ¡Sugerente
invitación!

- Y ahí nos encontramos; sólo vale la "experiencia", hecha vida y
constantemente renovada, de forma que vivamos el seguimiento de
Jesús con el mismo talante de los grandes testigos, como el profeta, o
nuestros hermanos, los Mártires de Daimiel. Este día de fiesta y este
recuerdo nos pueden ayudar en esta labor.



EVANGELIO: Juan 15, 18-21

"... Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a
vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya,
pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos
del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: No es el
siervo más que su amo..."



CLAVES para la LECTURA

- La perícopa contiene una advertencia de Jesús dirigida a sus
discípulos sobre el odio y el rechazo del mundo que tendrán enfrente.
Si la nota distintiva de la comunidad cristiana es el amor, ahora el
Maestro presenta a los suyos lo que caracteriza al mundo que les
rechaza: el odio (v. 18). El Señor advierte y explica ese odio del
mundo y emite un juicio sobre el mismo.

- El odio del mundo hacia la comunidad cristiana es consecuencia
lógica de una opción de vida: los seguidores del Evangelio no
pertenecen al mundo, y éste no puede aceptar a quien se opone a sus
principios y opciones. Los creyentes, en virtud de su opción de vida a
favor de Cristo, son considerados como extraños y enemigos. Su vida
es una continua acusación contra las obras perversas del mundo y un
reproche elocuente contra los malvados. Por eso es odiado y
rechazado el hombre de fe.

- Pero ¿cómo se manifiesta el odio del mundo contra los discípulos?
Mediante las persecuciones que han de padecer los creyentes por el
nombre de Cristo. No son en verdad estas pruebas las que deben
desanimar a los discípulos ni en su camino de fe ni en su misión de
evangelización. También su Señor experimentó la incomprensión y el
rechazo hasta la muerte (v. 20). Es más, la persecución y el
sufrimiento son una de las condiciones de la gloria que toda la
comunidad cristiana debe compartir con su Salvador. La suerte de los
discípulos es idéntica a la de Cristo: si éste ha sido perseguido,
también lo serán sus discípulos; si éste fue escuchado, también lo
serán los suyos (vv. 20s).



CLAVES para la VIDA

- Dentro de este contexto de comunicación vital de Jesús con los
suyos, donde predomina el amor, ahora se nos introduce otra palabra,
el "odio", y Jesús así les advierte a los suyos, como parte de la
historia y del contraste que van a vivir. El origen de este odio es que
no comparten ese "ser del mundo" y por lo tanto, ese mundo les va a
rechazar, porque no son de los suyos. Y es que las fuerzas que se
oponen al Reino están en marcha.

- Pero todo esto no es ninguna novedad respecto a los seguidores,
porque ésa misma es la condición que le ha tocado vivir al Maestro:
Él ha sido rechazado frontalmente por esa realidad del "mundo"; y él
mismo nos ha "elegido y sacado del mundo" (v. 19) para poder vivir
con la dinámica que él ha vivido. Ésta es la nueva condición y
situación del discípulo: ha sido "rescatado" por el mismo Señor de las
fuerzas del mundo.

- Y aquí nos encontramos nosotros, invitados a participar de esa
VIDA que él nos ofrece y que la quiero compartir, y con todas las
consecuencias. Eso sí: sólo si estoy "unido" a él (como el sarmiento a
la vid) tendré vida y me llegará la savia portadora de esa vida. ¡Es la
conclusión a la que nos llevó el camino Pascual! Es necesario, pues,
seguir caminando.

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